sábado, 29 de agosto de 2020

Capítulo 2: Abriendo viejos recuerdos

 

Luego de haber dicho su nombre de esa manera y frente a toda la clase me sentí avergonzado como nunca ya que se me habían quedado viendo perplejos, yo no era del tipo que le gustara llamar demasiado la atención. Afortunadamente el incidente no paso a más y el director prosiguió con la presentación del nuevo profesor, claro que la vergüenza no me abandonaba. Su nombre era Víctor Oribe de 25 años de edad, al parecer había llegado recientemente de estudiar música en el extranjero y era un excelente pianista, a partir de ese día se convertiría en el nuevo profesor de música de la Academia de los Sauces. Su aspecto era muy juvenil, contaba con un cabello rubio largo atado con una sencilla coleta, una piel pálida y hermosa y unos ojos azul intenso, claro que su expresión facial era completamente seria, y no vestía un clásico traje, sino que usaba unos jeans gastados y una camiseta blanca, de no ser porque se presentó como profesor cualquiera podría creer que era un alumno más.  

Oh cierto, olvide presentarme, me llamo Aleksander Smith pero prefiero que todos me llamen Alek. Tengo 16 años y estudio en el internado llamado Academia de los Sauces. Para que sepan más de mi podría decir que soy un chico bastante tranquilo y muchas veces algo tímido, intento ser amable con todo el mundo tanto profesores como compañeros, desde el primer día en esta academia conocí a un chico con quien hice amistad desde el primer momento, este chico es Dante Wilder, o como todo el mundo lo llama Dan. Luego conocimos a nuestros otros dos mejores amigos, Jimin, que en realidad se llama James Lacroze pero le gusta ser llamado Jimin, y Noah Romano que es un chico muy serio y aterrador. Por alguna razón los cuatro con el tiempo nos volvimos de cierta manera populares y las mismas chicas comenzaron a llamarnos los cuatro príncipes de la Academia de los Sauces, siendo nombrado yo como “el príncipe bondadoso”.

Pero es curioso ser nombrado como si fuera un príncipe ya que en mi infancia era lo más alejado a uno, no era nada apuesto y es más tenía algo de sobrepeso lo que provocaba muchas burlas de mis compañeros de clase e incluso vecinos, esas constantes burlas provocaron que yo fuera sumamente tímido e introvertido, pero durante esos tiempos hubo una luz que hacía a mi corazón brillar. Ese era un amigo de la familia el cual era 9 años mayor que yo que en el momento vivía en la casa al lado de la nuestra. Cada vez que los otros niños del barrio se burlaban de mí o me agredían físicamente él siempre me defendía. Para todos él era bastante arrogante y mal hablado pero para mí era un héroe. Él siempre me decía que debía ser más valiente y que si lo fuera nadie me molestaría, pero era más fácil de decir que de hacer. Debo decir que yo estaba más que maravillado por él, era muy apuesto y llamaba la atención, además su personalidad fuerte que no dejaba que nadie siquiera se atreviera a decirle algo me resultaba admirable, siempre pensaba que me gustaría tener su confianza. Además muchas veces el me invitaba a su casa para enseñarme a tocar el piano, él era un increíble pianista debo decir, y fue lo que provocó en mi un deseo por aprender a tocar ese instrumento. Pero todo cambio un día cuando él tenía 21 años, él se marchó para seguir sus estudios en música en otro país, desde ese momento no eh vuelto a verlo… hasta ahora.

Con el tiempo, luego de que él se marchó yo me decidí a cambiar mi vida, comencé a ir al gimnasio y al cabo de un par de años mi sobrepeso desapareció y de a poco comencé a lucir un cuerpo bien trabajado. Además fui adquiriendo más y más confianza en mí mismo, sin mencionar que continuaba yendo a clases de piano, quería ser tan bueno como él. A los 14 años mis padres me enviaron a estudiar al internado Academia de los Sauces, donde como mencioné, hise varios amigos. Ya mi apariencia no era la misma de cuando era niño y comencé a llamar mucho la atención femenina, era increíble pero en la actualidad varias chicas se me llegaron a declarar, claro que mi corazón siempre perteneció a otra persona por lo que jamás fui demasiado serio en mis noviazgos, pero por mi amabilidad y aun después de romper nadie llegó a odiarme, o eso creo.

Ese día luego del almuerzo los cuatro nos reunimos en la cafetería para almorzar y de entrada Jimin me interrogó por mi extraña participación en clases. Mi rostro se tiño de carmín mientras él me comentaba que ya incluso los de su clase se enteraron, ya que en efecto no eran comunes en mí esas escenas. Afortunadamente Dan intervino diciéndole que me dejara en paz. Dan era el único que conocía mi pasado, él sabía sobre aquel chico de mi infancia que me defendía y con solo ver mi rostro el comprendió que ese nuevo profesor era en efecto ese chico, pues yo mismo había prácticamente gritado su nombre, pero supe que no iba a decirme nada hasta que yo mismo estuviera dispuesto a hablar del tema, y agradecía mucho a Dan por ello, él siempre era muy comprensivo con los sentimientos de los demás aunque no lo pareciera a simple vista.

Todo el tema simplemente pasó y al día siguiente nos dirigimos a clases de música, notaba un gran cambio en Dan el cual se esforzaba más por estudiar y tenía continuas citas de estudio con su nuevo tutor Sebastián, me alegraba que al fin mi amigo se interesara más por sus estudios. Durante la clase de música el nuevo profesor mencionó que formaría un club de música para todos los alumnos que supieran tocar algún instrumento y que quisieran formar parte. No sé por qué pero desde el primer momento fui de los que se dijo que quería formar parte de ese club, pero me daba una tremenda vergüenza el ir solo, por lo que le rogué a mis amigos que me acompañaran, finalmente todos terminaron aceptando, afortunadamente todos tocábamos un instrumento.

Llego el día de la primera reunión del club de música, y el profesor quería en primer lugar hacer audiciones. Así que uno a uno los alumnos interesados fueron pasando y presentándose para posteriormente dar una muestra de sus habilidades. Mis amigos fueron primero, yo estaba sumamente nervioso así que preferí hacerlo al final. El anotaba sus nombres en una libreta y también cuál era su desempeño. Finalmente llegó mi turno, note que al parecer no me había reconocido aún, después de todo había pasado tiempo y mi apariencia de ahora no era la misma de cuando era niño.

-Me llamo Aleksander Smith, tocare el piano- cuando dije mi nombre el despegó la mirada de la libreta notando cierta confusión en su mirada, me observo unos segundos para luego indicarme que procediera.

Me decidí por tocar la canción que el siempre tocaba para mí de niño, en ese entonces no podía tocar ni tres teclas seguidas sin fallar, pero ahora toque más que perfectamente, las chicas que estaban allí observaban encantadas mi presentación “no podíamos esperar nada menos de nuestro príncipe bondadoso” alcance a oír. Simplemente no presté atención a nadie y continué con mi presentación hasta finalmente acabar impecablemente. Me levante y mire en dirección al profesor y note que este me miraba muy extrañado pero sin decir nada. Finalmente, y ya con todos habiendo adicionado dijo que publicaría los resultados al día siguiente con quienes habían pasado la prueba.

-Quiero hablar un momento contigo Smith- dijo cuándo todos nos retirábamos, a lo que yo sin saber porque me quede allí parado esperando.  Luego de que estuviéramos solo él prosiguió –tenía cierta duda de que fueras tú, pues has cambiado mucho, pero… debo decir que has mejorado mucho Alek.

-¿Me recuerdas?- dije intentando disimular mi emoción.

-Como no hacerlo, pero es increíble cómo has cambiado- sea cerco picándome el estómago con una lapicera –veo que has bajado de peso, te ves mejor ahora que cuando eras niño, puerquito- sonrió divertido.

-Si… luego de que te marchaste pues… quise ponerme en forma- dije algo avergonzado.

-Y mejoraste en cuanto al piano- dijo el cruzándose de brazos, no recordaba que el fuera tan atractivo, su cabello ahora era un poco más largo que hace años.

-Eh practicado mucho- dije contestando como si fuera un soldado.

-Cuando hables con tu madre salúdamela, aún recuerdo cuando me invitaban a comer pastel… siempre fue muy amable- dijo este girándose para sentarse detrás del escritorio y yo camine detrás de él.

-En verdad estoy feliz de verte… creí que nunca más te volvería a ver- dije sin poder evitarlo y dando a entender mi emoción por el tono de mi voz.

-Tranquilo, no es para tanto- dijo este despreocupadamente.

-Claro que es para tanto, no sabes lo feliz que me hace verte… yo en verdad te extrañe mucho- mordí mi labio inferior algo nervioso.

-¿Y porque me extrañaste tanto? Ni que fuera tu hermano- dije restándole importancia.

-Cómo olvidar a quien siempre me defendió de niño… y que me enseño a tocar el piano y quien…- dije sin poder completar mi frase.

-¿Quién…?- pregunto el mirándome aun sin hacer ningún movimiento.

-Quien fue mi primer amor…- oh dios, no puedo creer que eso saliera de mi boca, quizás es la emoción de tenerlo frente a mi después de tanto tiempo, eran palabras que querían salir de mí, y sentía que si no lo decía ahora quizás él se volvería a marchar y debería volver a quedar con esas palabras en mi interior.

-¿Eh?- dijo mirándome con una gran sorpresa en su rostro, al parecer no se esperaba que le dijera algo así, se había quedado en shock – vaya… que buen chiste- dijo riendo levantándose de su asiento recogiendo sus cosas.

-¿Chiste?- dije yo sin poder creer que dijera eso –no estoy bromeando, es lo que siento de verdad- era ahora o nunca, además no resistiría tener esto dentro de mi más tiempo – estoy enamorado de ti desde que era un niño… pero en ese entonces era un niño… no comprendía mis propios sentimientos, pero luego de que te fuiste fue que caí en la cuenta de que en realidad estaba enamorado de ti.

Él se quedó al parecer como piedra, no sabía que decir solo me miraba de forma seria al parecer intentando descubrir que decirme. Hasta que finalmente hablo.

-Son simplemente cosas de niños, deberías salir con chicas, así…- pero no le deje continuar con la frase ya que lo interrumpí.

-Eh salido con muchas chicas… pero con ninguna eh llegado a sentir esto- dije muy serio viéndole, era ahora o nunca.

-Lo lamento- me sorprendí por esas palabras – soy tu profesor… eso no sería correcto, es mejor que te olvides de mí y sigue con tu vida.

-No- no estaba simplemente dispuesto a aceptar esa respuesta – siempre me has gustado, siempre me defendías de niño y eras muy amable conmigo.

-No puedes enamorarte de todas las personas que son amables contigo- dijo este mirándome seriamente.

-No lo hago, solo estoy enamorado de ti- dije sosteniéndole la mirada.

-Ya te dije que es imposible, soy tu profesor, además que te hace pensar que soy gay- dijo este al parecer intentando desanimarme.

-Yo te vi…- el pareció muy confundido – hace años, vi cómo te encontrabas con hombres… y vi como los besabas… nunca salías con chicas solo con hombres… así que en efecto eso me da la idea de que eres gay.

-Eres un pequeño acosador verdad- dijo sonriendo divertido, al parecer no esperaba que nadie lo hubiera visto en aquellos días –de todas maneras sigo siendo tu profesor.

-No es algo que me importe- dije muy confiado en mí mismo.

-No saldré tampoco con alguien mediocre, así que demuéstrame que vales la pena- luego de decir eso paso por mi lado marchándose como si nada. Fue extraño, había tenido el valor de confesar mis sentimientos al amor de mi infancia, pero al parecer había obtenido un rechazo. Mi yo de antes se marcharía a llorar e intentar superarlo, pero yo ya no era ese niño tímido al que todos humillaban, lograría que Víctor se enamore de mi de una forma u otra.

Durante los siguientes días hice mi mayor esfuerzo en todas las clases, siempre obteniendo las mejores notas en los exámenes, y participando impecablemente en clases. Yo por lo general era un excelente alumno pero quería ser aún mejor, no sería alguien mediocre, me convertiría en el tipo perfecto para Víctor, olvidar a tu amor de la infancia era difícil, pero para mí se sentía como algo imposible. Incluso durante las actividades del club, que por cierto tanto mis amigos como yo logamos quedarnos en este, mi participación era impecable. Cada actividad extracurricular en la que los profesores necesitaban a alguien yo participaba, mi objetivo era demostrar mi valor ante él. Durante esos días varias chicas se me declararon, usualmente aceptaba salir con ellas para probar, pero ahora sabía que no tenía el más mínimo interés y no jugaría con los sentimientos de ellas dándoles falsas esperanzas, así que terminaba directamente rechazándolas.

Pasaron unas dos semanas y luego de las actividades del club el profesor Víctor me pidió que esperara pues quería hablar conmigo, todos se marcharon y quedamos solos.

-¿A que estás jugando?- dijo el directamente.

-No comprendo…- dije bastante confundido con su pregunta.

-Crees que no eh notado tu entusiasmo en clases, además tus calificaciones son perfectas… además…- suspiro –sin querer te eh visto rechazar chicas con la frase “lo siento pero ya estoy enamorado de alguien más”- se cruzó de brazos viéndome serio.

-Pues… siempre eh sido bueno en clases incluso antes de que tu llegaras… y lo de las chicas… es verdad, ya estoy enamorado de alguien más- dije seriamente.

-¿Eres idiota o te haces?- dijo al parecer intentando calmarse- eres un joven amable ya tractivo, deberías salir con chicas lindas de tu edad y no estar enamorado de tu profesor- dijo este mirándome.

-No me interesan las chicas lindas de mi edad… me interesas tu- dije aun seriamente, esta vez al parecer él no sabía que decir. -¿Acaso el único impedimento de que te pueda gustar es que soy tu alumno?- dije viéndolo aun de forma sería.

-Exacto- dijo el acercándome para plantarme cara.

-Entonces dejare la escuela- dije viéndole serio.

-¿Estas de broma… dejar la escuela por mí?- dijo al parecer sin poder creérselo -¿tanto te gusto?

-Si- dije serio aun viéndole a los ojos.

El pareció completamente desconcertado, al parecer no sabía ni que responder ante esa confesión, paso una mano por detrás de su cuello buscando respuestas.

-Eres un idiota por estar enamorado de mi- dijo simplemente mirándome.

-Lo se… pero aun así lo estoy- dije sonriéndole levemente.

-Has cambiado bastante, tienes mucha confianza… ¿Dónde quedo el gordito tímido de hace años?- dijo riendo levemente.

-Evoluciono… supongo- dije sonriendo levemente.

Pero lo siguiente que paso fue algo que no me lo espere en ningún momento, el poso una de sus manos en mi nuca acercándome y con la otra mano coloco sus dedos en mis labios besándome sobre estos de modo que nuestros labios no se tocaran físicamente. Luego de ello se separó un poco mirándome a los ojos.

-Quién sabe y en un futuro acepte tus sentimientos… pero no quiero poner en riesgo mi carrera ni tu integridad por algo que podría ser pasajero… así que veremos qué pasa con el tiempo- dijo simplemente sonriéndome levemente para luego apartarse y marcharse.

Me sentí enormemente feliz, esto significaba que en un futuro el quizás acepte mis sentimientos y nos volvamos pareja, así que solo significaba que desde ahora debía esforzarme por demostrarle lo mucho que me gusta. Te prometo Víctor Oribe que hare que te enamores de mí.

Continuara…

Mi nombre es Dan Wilder, y me eh dado cuenta de sus sentimientos, pero no sé porque no puedo evitar sentir celos.



Say Londey: Hola que tal, hasta aquí llega el segundo capitulo, lamento haber tardado, la siguiente semana subiré el siguiente, espero haya gustado, aquí otro dibujo para complementar con algo jeje,  nada más que decir ^^


sábado, 15 de agosto de 2020

Capítulo 1: el príncipe encantador y el vicepresidente ogro

Aclaración: las historias presentadas en este blog son con temática BL (Boys Love o amor entre hombres), si no te agrada este tipo de contenido no leas, pero si por otro lado eres como yo fan del BL adelante, siéntate y disfruta jaja. Nada más que agregar, disfruten ^^.  

           

            Mi nombre es Sebastián Brown, tengo 16 años y asistió al internado mixto llamado Academia de los Sauces. Lo principal que todos deben saber de mi es que soy un amante de las reglas y el buen comportamiento ,  no soporto a los idiotas que se portan mal dentro de la institución escolar, además de que soy el vicepresidente del consejo estudiantil lo cual es magnífico ya que de esta manera puedo corregir a todos los hombres dentro del lugar y llevarlos por el buen camino, a, algo más que decir sobre mi es que odio infinitamente a todos los hombres, son unas bestias sin cerebro que merecen todo el peso de la justicia. Bueno… no opino eso de absolutamente todos los hombres puesto que debo admitir que el presidente del consejo es una persona seria, responsable e inteligente, es en cierta forma el único hombre que admiro, además de que quizás sienta algo por él más allá de simple admiración o amistad… pero eso no es algo que le importe a nadie, mantendré ese secreto hasta la muerte si es necesario, en fin.

En especial desprecio a cierto grupo llamado “los príncipes”, ellos son considerados los chicos más populares de la Academia de los Sauces, todas las chicas están enamoradas de al menos uno de ellos, aunque en realidad no entiendo el porqué, son unos completos idiotas, nunca tuve la necesidad de hablar con ellos así que no los conozco bien, pero ¡son hombres! solo con ese detalle ya sé que son idiotas sin cerebro que hay que castigar con todo el rigor de las reglas. En especial me molesta uno de ellos, su nombre es Dante Wilder o “Dan” que es como es conocido por todos, es el más idiota de los cuatro, siempre con una sonrisita encantadora que alegra el corazón de quienes lo rodean, pero no se dejen engañar, es solamente una cara bonita que sale con todas las chicas que se le declaran, aunque nunca dura demasiado con ellas ya que cada dos días esta con una nueva conquista, eso es lo que me molesta de él, su incapacidad de ser constante con absolutamente nada, ¿si no puede mantener una relación con una chica por más de tres días como quiere ser un miembro productivo de la sociedad?, en verdad no entiendo que ven en él ya que en mi opinión personal es una completa bestia idiota y esa opinión que tengo de él jamás cambiara, para mí siempre fue, es y será un idiota sin cerebro.

Eran las cinco de la tarde, las clases habían concluido y todos los alumnos se encontraban realizando tareas extracurriculares en sus respectivos clubes, estudiando o simplemente pasando el tiempo. La Academia de los Sauces era un sitio hermoso con una arquitectura de mediados del siglo pasado, en verdad un bello lugar en el cual me sentía orgulloso de estar, cada uno de sus rincones era esplendido. Se ubicaba a las afueras de la ciudad rodeada de un frondoso bosque que la volvía aún más encantadora, me encanta salir a pasear por los alrededores cuando tengo tiempo libre y no tengo actividades del consejo, era una bella manera de relajarme. Pero ese día mí caminada fue interrumpida por un bullicio. Más adelante pude escuchar voces que por el tono supe que discutían. Yo como amante de la paz y la tranquilidad no iba a permitir que alumnos así lo arruinaran así que me encamine al lugar del que venían las voces, después de todo parte de mis labores era mantener la calma. Note que frente a mi estaban dos chicos peleándose y una chica que intentaba separarlos sin éxito.

-¡Por favor deténganse!- les gritaba la joven sin éxito.

-Eres un idiota, ella es mi novia, no tenías por qué meterte entre nosotros, tenías que meterte con una puta con novio, ¿¡ te crees mucho verdad!?-  gritaba uno de los chicos luego de golpear en el rostro al chico rubio. 

-En primer lugar no sabía que era tu novia, y en segundo lugar no deberías hablar así de una dama- gritaba el chico rubio mientras le devolvía el golpe.

-¡Ambos, deténganse!- grite a todo pulmón al estar más cerca, note que el chico que peleaba con el rubio al verme supo quién era por lo que se quedó quieto sin hacer nada, en efecto, todos en esta academia me conocían y me temían, yo solía ser sumamente estricto con todos los alumnos del lugar y nadie se atrevía a faltarme el respeto. Me acerque más a ellos - ¿Qué están haciendo, no se dan cuenta de que alteran la paz y el orden de este bello lugar?

Ninguno me respondió, pero note que el chico rubio seguía viendo al otro muy molesto mientras respiraba agitado como queriendo contener su rabia, al girar su rostro hacia mí no pude creerlo, se trataba nada más y nada menos que de Dante Wilder, “el príncipe encantador”, pues me encantaría mostrarles a todos los que su “príncipe encantador” estaba haciendo. Sin más le hice una seña para que los tres me siguieran, no lo dejaría pasar, debían ser castigados por interrumpir la paz de esos bellos jardines. Luego de caminar unos minutos en silencio llegamos a la sala del director el cual suspiro pesadamente.

-¿Y ahora que hicieron estos chicos?- dijo el director, ya estaba al parecer cansado de que le traiga chicos castigados, la última vez había sido porque los vi tirar un avión de papel en el medio del salón, debo decir que esa fue una tontería que no debía llevar a las manos del director, pero esta vez se trataba de unos chicos infringiendo las normas del colegio al pelearse. Le explique al director la situación con tranquilidad y luego de esto me dijo que podía marcharme, al salir mire por última vez el rostro de Dante Wilder como queriendo analizar él porque era tan popular, es cierto que era sumamente apuesto, su cabello rubio era hermoso y sus ojos de un azul profundo, pero no por eso debían de lamer sus pies, nunca entenderé a las mujeres que lo idolatran.

Luego de ese incidente tenía la confianza de no tener que cursármelo más en mi camino… aunque claro que eso no era posible ya que estábamos en el mismo grupo. Analizándolo era muy irresponsable, llegaba tarde a clases casi a diario, se dormía cuando los profesores impartían sus clases y estaba más preocupado por su apariencia y por el coquetear con chicas que en sus estudios, en verdad era el tipo de chicos que más odiaba, solo le permitían seguir allí ya que sus padres donaban grandes cantidades de dinero a la Academia, estoy seguro de que esa era la única razón de no ser expulsado. Sin embargo a pesar de todas sus fallas todos lo idolatraban, decían que él era encantador y amable, pero nunca tuve que dirigirle la palabra así que no es algo que yo pudiera saber con certeza.

El periodo de exámenes se acercaba y muchas veces los profesores me pedían que diera tutorías a alumnos con problemas en sus estudios. Como siempre fui asignado a un alumno, el profesor me dijo que ese alumno me vería en la biblioteca a las 5 en punto de esa tarde así que antes de la hora ya estaba allí esperando, yo era muy puntual y esperaba que todos también lo fueran. Miraba el reloj a cada minuto, pasaron cinco minutos, luego diez, luego quince y nada de que ese alumno apareciera. Ya cuando el reloj marco las cinco y treinta me había rendido y estaba recogiendo las cosas para marcharme, y si, en efecto estaba furioso, yo tenía muchas cosas que hacer así que el hacerme perder así el tiempo era una falta muy grave. Pero entonces escuche la puerta de la biblioteca abrirse notando de una esa cabellera rubia. No podía creerlo, esperaba que fuera una coincidencia, no pudiera ser a él a quien le debía dar tutorías, pero el chico se encamino directo hacia mí.

-¿Tu eres Sebastián Brown verdad?- dijo ese chico de cabellera rubia sonriéndome encantadoramente.

-Si lo soy, espero que no seas tú quien necesitan mis tutorías… - dije mirando mi reloj de pulsera –…porque  de ser así debo informarte que estas media hora retrasado.

-Lo siento, me perdí por los caminos de la vida- dijo aun sonriendo sentándose en la silla a mi lado observándome –lamento la tardanza, pero ahora estoy a tu disposición.

-En primer lugar debo decirte que mi tiempo es precioso y no puedo perderlo esperando a que un idiota como tú se presente- le dije cruzándome de brazos mirándolo con el ceño fruncido.

-¿Y en segundo lugar?- dijo este con una sonrisita burlona.

-En segundo lugar no perderé el tiempo intentando enseñarle a un cabeza hueca que ni se importa por sus estudios- dije tomando mis cosas notando que el perdió esa sonrisita burlona de su rostro.

-Espera…- dijo tomando mi brazo impidiéndome continuar, me detuve y lo observe con molestia – necesito ayuda con los exámenes, si no los apruebo repetiré el año- dijo este con una expresión de tristeza.

-¿Qué tus papis no dieron suficiente dinero como para que los profesores se hicieran la vista gorda?- le mire sonriendo desafiadoramente notando como aparecía un deje de molestia en su rostro.

-No sé qué crees saber de mí pero debo decirte que estás equivocado con tus suposiciones- dijo este ahora con una expresión seria- en verdad necesito aprobar todos los exámenes.

-Y yo necesito a un pupilo que esté dispuesto a aprender- dije simplemente quitando mi brazo para salir de su agarre. 

-Escuche que eres el mejor tutor de la academia, te necesito para aprobar… necesito que tú me enseñes- dijo este ahora su tono parecía más bien de súplica.

-Y yo quiero a alguien que esté dispuesto a aprender, ya te lo dije- mire hacia otro lado.

-¿Qué debo hacer para probarte que estoy determinado?- pregunto este con una expresión muy seria, casi podría asegurar que él decía la verdad, pero no caería en esa trampa como los demás.

-Pasado mañana es el primer examen, si apruebas con la mejor nota, entonces supondré que tienes la determinación suficiente, y así aceptare ser tu tutor- El me quedo viendo y bajo la mirada mientras yo me marche sonriendo.

-De acuerdo, trato hecho, conseguiré la mejor nota, y cuando lo haga tú te convertirás en mi tutor- dijo este haciendo que girara mi vista hacia él, note una gran determinación en su rostro, pero no dije nada más y continúe mi camino, ya vería yo si él decía la verdad o no.

Al día siguiente fui a clases como siempre más temprano de la hora de comienzo, solía hacerlo ya que por lo general el salón estaba vacío y me daba la oportunidad de leer un poco para repasar lo dado en la anterior clase. Pero ese día me sorprendí bastante, allí se encontraba el “príncipe encantador” sentado en su lugar rodeado de libros, al verme entrar solo me dirigió una leve mirada para continuar con su supuesta lectura, me sorprendió bastante pues él siempre llegaba tarde a clases, pero no me dejaría engañar, seguro era solo una fachada y estaba leyendo alguna revista de moda. Con curiosidad camine detrás de él pero note que eran libros sobre el tema del próximo examen, ¿acaso realmente se había tomado enserio el estudiar? Bueno, eso lo veríamos luego del examen.

A la hora de la comida quede de almorzar con mis dos amigas en la cafetería de la academia, yo odiaba a los hombres pero me llevaba de maravilla con las chicas, ellas dos se llamaban Tania y Sonia y eran muy divertidas. Ellas fueron las que me señalaron la mesa de los populares, los cuales eran “los cuatro príncipes”, ellos eran “el príncipe bondadoso” cuyo nombre era Aleksander  Smith, “el príncipe divertido” cuyo nombre era James Lacroze, “el príncipe oscuro” cuyo nombre era Noah Romano, y por supuesto el “príncipe encantador” Dante Wilder. Lo que mis amigas me señalaban era que este último se encontraba estudiando muy concentrado ignorando a las chicas que se le acercaban a coquetearle, y es que ningún día le faltaba alguna chica que esté detrás de él. Me sorprendí bastante de que en verdad estuviera así de determinado. Y así, cada vez que me lo topaba dentro de la academia él tenía algún libro en la mano.

 Llego el día del tan esperado examen, note que durante este Wilder estaba sumamente concentrado en su hoja, por lo general tenía un lenguaje corporal el cual denotaba que no le importaba que no le importaba para nada. Al acabar todos nos marchamos, para la tarde tendríamos los resultados. Smith el amigo de Wilder se le acerco apoyándose en sus hombros al parecer intentando que su amigo  no estuviera tan estresado ya que al parecer no estaba tan animado como solía estarlo.  Pasa el almuerzo y nuevamente tenemos las clases donde nos entregarían los resultados. Mire mi hoja muy orgulloso, como siempre mi examen había sido perfecto lo cual me subía bastante la autoestima. Pero al mirar, por curiosidad, en dirección a Wilder el miraba su examen con una expresión triste, al acabar la clase note que tuvo algunas palabras con su amigo, el cual olvide mencionar estaba en nuestra misma clase también, para luego marcharse. No pude aguantar la curiosidad y fui hasta ese amigo suyo.

-¿Eres Aleksander Smith verdad?- dije de forma seria plantándome frente a ese chico el cual al verme me sonrió amablemente.

-Sí, el mismo, pero prefiero que me llamen Alek simplemente.

-Me es difícil llamar a alguien más por su nombre de pila…- dije ladeando la cabeza, en efecto yo era estricto incluso para como llamo a los demás.

-Descuida, ¿necesitas algo Sebastián?- dijo este mirándome detenidamente.

-Solo… quería saber cómo le fue en el examen a Wilder…- no sabía si era bueno preguntar o no… así que simplemente lo hice.

-Dan saco un punto menos de la nota máxima… así que esta algo triste…- dijo este cruzándose  de brazos –aunque le dije que esa era una buena nota me dijo que no era suficiente… no entiendo porque, normalmente una nota así debía haberlo alegrado…

-¿Enserio?- pregunte más que sorprendido levantando mis cejas con sorpresa, en verdad no me esperaba que el tuviera tan buena nota y aun así estuviera triste, me preguntaba el porqué de su tristeza entonces – muy bien… ¿y a ti como te fue?

-Saque la mejor nota… si no tienes nada más que preguntar, quede de encontrarme con mis amigos… así que me marcho- dijo este sonriendo retirándose.

Me sorprendió bastante la actitud de Wilder, él debía estar muy contento porque le fuera tan bien, ¿así que porque parecía tan deprimido?, como sea, me marche a la sala del consejo, teníamos una reunión.

Al día siguiente era sábado, ese día en especial nos permitían ir por la tarde a pasear por la ciudad, a recorrer y despejarnos, por lo general me quedaba estudiando en la academia, pero ese día quería conseguir el siguiente libro de una trilogía que estaba leyendo y me había atrapado esa lectura. Pocos minutos después de estar caminando note que más adelante, se encontraba Wilder, aunque me pareció raro que caminara solo puesto que siempre lo veía con sus amigos o una de sus conquistas. No sé qué bicho me pico pero decidí seguirlo. Más adelante note como se detenía ante una niña que estaba llorando, al parecer se le había caído un helado que recién había comprado, así que Wilder le compro otro y la niña se marchó sonriendo, ese gesto me resultó muy dulce en verdad. Más adelante una anciana le costaba llevar su gran cargamento de bolsas de la tienda, y Wilder le ofreció a llevarlas dejándola en su casa que estaba cerca de allí. Más adelante un gato no podía bajar de un árbol y su dueña no podía alcanzarlo, me sorprendí de ver que él se trepo a ese árbol bajándolo y entregándoselo a la dueña que le agradeció infinitamente. Todos estos actos que estaba presenciando me resultaron increíbles, de pronto me di cuenta de que había pasado la librería por varias cuadras por estar siguiendo a ese chico… que ahora que lo veía no parecía ser tan egocéntrico como yo creía. Me di cuenta de que no debía andar como un acosador detrás de él así que di la vuelta, conseguí el libro y volví a la academia encontrándome con Smith en el camino.

-Oye… me cruce con Wilder en la ciudad… me resultó extraño que no estuviera con alguno de ustedes… es decir se los nota muy unidos…- me sentía idiota hablando con alguien más sobre ese chico.

-Dan cuando está deprimido le gusta salir a caminar solo, supongo que lo pone de mejor humor… aun no me ha querido decir por qué esta tan triste, solo sé que es por el examen- dijo ese chico Alek Smith, cuando otro chico pelirrojo que era “el príncipe divertido” se le colgó del cuello.

-Vamos a ver una película Alek, Dan no quiso ir y Noah tampoco- decía sonriendo para luego mirarme –oh… eres del consejo verdad.

Simplemente asentí y ambos se despidieron de mí continuando su camino. Mientras yo regañe a unos chicos que estaban corriendo por el pasillo, que puedo decir, ni en mis días libres podía descansar de mi deber como educador de esas bestias llamadas adolescentes. Pero la situación de la bestia rubia aquella me había dejado bastante confundido, me senté en el marco de un gran ventanal que daba a la entrada de la academia, desde allí podía ver a todos los que ingresaban a esta.

Horas después yo seguía entretenido con mi libro recién obtenido cuando note que la bestia rubia iba llegando a la academia, me apresure, sin saber porque a la entrada topándome con este, el simplemente al verme desvió la mirada al parecer decidido a evitarme, pero yo odiaba que no me prestaran atención así que me coloque en su camino impidiéndole la pasada, nuevamente hiso un ademan de esquivarme y volví a ponerme en su camino, el suspiro ya que se dio cuenta de que no le dejaría pasar.

-¿Porque me quieres evitar bestia rubia?- el chico solamente desvió la mirada rascándose la nuca sin decir nada – sabes, odio hacer preguntas y que los demás no tengan la cortesía mínima de responderme.

- Es que falle… el examen- dijo suspirando mirando al suelo.

-¿De qué hablas… tu examen? Tu amigo me conto que obtuviste una excelente nota- dije cruzándome de brazos con el ceño fruncido.

-La promesa fue obtener la mejor nota… pero no lo conseguí- dijo ahora viéndome a los ojos de forma seria, la verdad no se le veía tan cabeza hueca cuando hacia una expresión así de sería.

-¿Y porque te preocupa eso?- dije extrañado.

-Pues me dijeron que si quería mejorar drásticamente mis notas necesitaba al mejor tutor… y me dijeron que eras tú… y tu condición de enseñarme fue obtener la mejor nota en este examen… y no lo logré- dijo este sin dejar de verme a los ojos.

Le mire con bastante sorpresa al darme cuenta de la determinación de ese chico, hasta ahora lo había visto como una bestia idiota que no pensaba en nada más que en perseguir chicas, y ahora se mostraba tan serio y decidido frente a mí, además de los actos de bondad que sin querer había visto esa tarde me llevaron a entender que quizás este chico no era tan cabeza hueca como creía así que no pude evitar reír levemente intentando mantener mi expresión sería.

-Pues sí, en efecto el trato era tener la mejor nota- dije mirándole a lo que el desvió la mirada –pero me has demostrado tu determinación, así que para mí eso es suficiente.

-Entonces- dijo el mirándome a los ojos con una pequeña sonrisita - ¿me enseñaras?

-La nueva condición es que no vuelvas a atrasarte y hacerme perder mi tiempo, y quiero resultados, espero que sigas sacando buenas notas- dije viéndole serio. 

-¿Enserio?- dijo acercándose para abrazarme, al parecer estaba muy contento.

-No me gusta el contacto físico con bestias- dije casi chillando así que él me soltó retrocediendo aun riendo.

-Prometo que me esforzare- dijo este sonriendo encantadoramente, en verdad esa sonrisa podía hacer calentar el más frio corazón, ahora entendía porque todos amaban ver su rostro sonriente, pero sacudí mi cabeza ante ese pensamiento, no dejaría que una bestia inútil me haga pensar así.

-Es bueno que muestres interés finalmente por tus estudios, normalmente no te esfuerzas en nada más que en perseguir mujeres- dije suspirando con molestia.

-Oye, soy determinado en varias cosas- dijo este haciendo un adorable puchero.

-¿A sí, en qué?- dije mirándole desafiadoramente.

-Te mostrare- dijo tomándome de la muñeca guiándome por entre los pasillos no tenía idea de a donde me estaba llevando, así que simplemente me deje llevar. Luego de caminar por un momento nos detuvimos frente a la sala de música.

-¿Qué hacemos aquí?- pregunte sorprendido.

-Te mostrare algo en lo que soy determinado, practico todos los días desde hace años- dijo sonriendo para meterse en la sala de música yendo directamente hasta el piano, se sentó en el banco de este para luego comenzar a tocar, me sorprendí infinitamente, esa melodía, ya la había escuchado algunas veces cuando pasaba frente a la sala de música, siempre me había preguntado quien era capaz de tocar tal melodía hermosa pero nunca tuve el valor de entrar a descubrirlo por miedo a molestar a esa persona, me sorprendía bastante que esa persona fuera Wilder.

-Eres muy bueno en esto- dije cuando el acabo la melodía.

-Gracias… se tocar varios instrumentos, mis amigos me han enseñado, Alek me enseñó piano, Noah la guitarra y Jimin la batería- dijo sonriéndome parándose de la silla del piano.

-Vaya… nada mal- le dije cruzándome de brazos sorprendido –de seguro las chicas caen a tus pies luego de escucharte- dije sonriendo de lado puesto que seguro era una buena forma de ligar chicas.

-En realidad nunca toco frente a nadie… más que frente a mis amigos- dijo este suspirando.

-¿Entonces porque tocaste para mí? Bastaba con decirme en el pasillo que te gusta tocar- dije desviando la mirada.

-Vas a ser mi tutor, quise darte algo a cambio…. Aunque sea… tocar algo para ti- dijo sonriendo nuevamente.

-¿Acaso luego de cada examen que apruebes me vas a tocar una canción?- dije burlonamente.

-Si así lo quieres lo hare- dijo con una expresión seria y determinada.

-Vaya…- dije mirándole sorprendido, en ese momento me pareció divertida esa propuesta así que le enfrente –entonces está bien, cada vez que apruebes un examen tocaras algo para mí.

-De acuerdo- dijo sin vacilar mirándome con una sonrisa.

-Te advierto, las tutorías serán intensas y no acepto resultados mediocres, quiero que te esfuerces mucho-  dije viéndolo seriamente.

-Si señor- dijo haciendo una pose de militar para luego sonreír encantadoramente, lo que me hiso sonreír divertido, ahora que lo conocía mejor no parecía tan mal chico, aunque no debo dejarme llevar, es un hombre con una mala fama de conquistador de chicas terrible, no debía dejarme engañar por una bestia.

-Me presentaré formalmente, me llamo Sebastián Brown, vicepresidente del consejo estudiantil- dije extendiendo mi mano notando como él la estrecho.

-Dante Wilder, llámame Dan… nada más que agregar más que…- dijo para ladear la cabeza –…suenas muy formal… ya se, te llamare Sebas.

-¿Sebas? – Dije levantando mis cejas sorprendido, nadie me hablaba de esa manera informal pues todos me temían – ¿tú nunca has escuchado de mi verdad?

-Pues… el profesor me dijo que eras el mejor tutor- dijo simplemente.

-¿No has escuchado cosas sobre mi carácter?- dije sorprendido, creía que todos en esta academia conocían mi forma de ser estricta.

-Nop… aunque soy algo despistado… nunca me entero de nada- dijo sonriendo.

-Como sea… es mejor que te vayas a estudiar, el lunes comienzan las tutorías y quiero que repaces algo para no comenzar de cero- sin más me despedí con un gesto de la cabeza y me marche a mi dormitorio.

Me sorprendía bastante que a pesar de todo haya aceptado ser el tutor de ese chico, pero me había demostrado que en verdad estaba determinado en aprender, además de que a pesar de las apariencias no parecía mal chico, así que le daría una oportunidad, solo esperaba que no lo echara a perder.

El lunes llego sorprendentemente a tiempo para la tutoría de la mañana, le había hecho madrugar para así estudiar algo antes de clases, y a pesar de que tenía fama de dormirse el llego a tiempo esa vez. Al entrar a clase él fue a sentarse con Smith como siempre y yo me marche a mi lugar al frente. La clase comenzó normal, solamente que ya para la hora de música todos supusimos que nos dejarían ir pues nuestra antigua profesora tuvo que pedir licencia por maternidad y pensábamos que no habrían conseguido aun un suplente, pero nos sorprendimos todos bastante al ver que ya había alguien para el puesto. De pronto entro un hombre delgado, de unos veinte y tantos años, de cabello rubio algo largo recogido con una coleta, vestía bastante informal, unos jeans y una camiseta blanca.

-¿¡Víctor!?- se escuchó un grito desde donde estaban Dante y Alek notando que el grito había salido de la boca de Alek el cual se encontraba parado viendo al recién llegado profesor…

CONTINUARA…



Say Londey: hola a todos los lectores, hasta aquí llega el primer capitulo de High School Love Shoots, en pocos días subiré el siguiente, no se exactamente que día será pero en cuanto este listo pues lo traeré. Sin más que decir me despido jeje ^^. 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 14 de agosto de 2020

¿Qué es High School Love Shoots?

     High School Love Shoots es una historia ficticia creada por su servidora, la cual está ambientada en la Academia de los Sauces (también ficticia) la cual es un internado mixto donde asisten estudiantes tanto bien posicionados como alumnos becados. 

    De entre todos esos estudiantes destacan varios personajes diferentes entre si, la historia girara en torno a cuatro parejas diferentes, cabe recalcar que son historias de amor con temática LGBT o mejor dicho BL (Boys Love). Unas historias de amor adolescente entre chicos. 

    La trama cuenta la historia de los llamados "príncipes" del internado al rededor de los cuales girara la historia. Estos príncipes son "el príncipe encantador", "el príncipe bondadoso", "el príncipe divertido" y "el príncipe oscuro". En torno a esos cuatro chicos, que son los más populares de la academia, giraran esas cuatro historias de amor. 

    La primera pareja es la del príncipe encantador y el vicepresidente aterrador del consejo estudiantil, dos chicos completamente diferentes en personalidad los cuales por diversas razones son obligados a interactuar y a pesar de sus diferencias algo surgirá. 

    La segunda pareja cuenta la historia del príncipe bondadoso y como llego a enamorarse de su profesor. 

    La tercera pareja es la del príncipe divertido y su "odioso"  hermanastro.

    La cuarta pareja es la del príncipe oscuro y el niño tímido e inocente que lo admira en secreto. 

    Cada capitulo será narrado desde el punto de vista de uno de los personajes, describiendo así sus propias vivencias y sentimientos mientras interactúan con los demás formando así el mundo de High School Love Shoots dentro de la Academia de los Sauces. A lo largo de los diferentes capítulos se podrá saber más y más respecto a sus personajes, sus vidas y su amor creciente, así que no esperen que ya desde el primer capítulo se enamoren, esto necesita de tiempo para ir surgiendo. Sin más que decir, espero disfruten de estas bellas historias de amor BL. 


Say Londey: hola a todos, para comenzar quise poner un dibujo hecho por mi cosa que haré siempre cuando publique alguna historia nueva dentro de este blog, también me reservaré esta parte para hacer algún comentario relacionado con la historia a sus personajes. Eso sería todo por ahora, cualquier consulta la leeré en los comentarios. Gracias. Byeee :)

Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys ...