Aclaración: las historias presentadas en este blog son con temática BL (Boys Love o amor entre hombres), si no te agrada este tipo de contenido no leas, pero si por otro lado eres como yo fan del BL adelante, siéntate y disfruta jaja. Nada más que agregar, disfruten ^^.
Mi nombre es Sebastián Brown, tengo 16 años y asistió al internado mixto llamado Academia de los Sauces. Lo principal que todos deben saber de mi es que soy un amante de las reglas y el buen comportamiento , no soporto a los idiotas que se portan mal dentro de la institución escolar, además de que soy el vicepresidente del consejo estudiantil lo cual es magnífico ya que de esta manera puedo corregir a todos los hombres dentro del lugar y llevarlos por el buen camino, a, algo más que decir sobre mi es que odio infinitamente a todos los hombres, son unas bestias sin cerebro que merecen todo el peso de la justicia. Bueno… no opino eso de absolutamente todos los hombres puesto que debo admitir que el presidente del consejo es una persona seria, responsable e inteligente, es en cierta forma el único hombre que admiro, además de que quizás sienta algo por él más allá de simple admiración o amistad… pero eso no es algo que le importe a nadie, mantendré ese secreto hasta la muerte si es necesario, en fin.
En especial desprecio a cierto grupo llamado “los príncipes”, ellos son
considerados los chicos más populares de la Academia de los Sauces, todas las
chicas están enamoradas de al menos uno de ellos, aunque en realidad no
entiendo el porqué, son unos completos idiotas, nunca tuve la necesidad de
hablar con ellos así que no los conozco bien, pero ¡son hombres! solo con ese
detalle ya sé que son idiotas sin cerebro que hay que castigar con todo el
rigor de las reglas. En especial me molesta uno de ellos, su nombre es Dante
Wilder o “Dan” que es como es conocido por todos, es el más idiota de los
cuatro, siempre con una sonrisita encantadora que alegra el corazón de quienes
lo rodean, pero no se dejen engañar, es solamente una cara bonita que sale con
todas las chicas que se le declaran, aunque nunca dura demasiado con ellas ya
que cada dos días esta con una nueva conquista, eso es lo que me molesta de él,
su incapacidad de ser constante con absolutamente nada, ¿si no puede mantener
una relación con una chica por más de tres días como quiere ser un miembro
productivo de la sociedad?, en verdad no entiendo que ven en él ya que en mi
opinión personal es una completa bestia idiota y esa opinión que tengo de él
jamás cambiara, para mí siempre fue, es y será un idiota sin cerebro.
Eran las cinco de la tarde, las clases habían concluido y todos los alumnos
se encontraban realizando tareas extracurriculares en sus respectivos clubes,
estudiando o simplemente pasando el tiempo. La Academia de los Sauces era un
sitio hermoso con una arquitectura de mediados del siglo pasado, en verdad un
bello lugar en el cual me sentía orgulloso de estar, cada uno de sus rincones era
esplendido. Se ubicaba a las afueras de la ciudad rodeada de un frondoso bosque
que la volvía aún más encantadora, me encanta salir a pasear por los
alrededores cuando tengo tiempo libre y no tengo actividades del consejo, era
una bella manera de relajarme. Pero ese día mí caminada fue interrumpida por un
bullicio. Más adelante pude escuchar voces que por el tono supe que discutían.
Yo como amante de la paz y la tranquilidad no iba a permitir que alumnos así lo
arruinaran así que me encamine al lugar del que venían las voces, después de
todo parte de mis labores era mantener la calma. Note que frente a mi estaban
dos chicos peleándose y una chica que intentaba separarlos sin éxito.
-¡Por favor deténganse!- les gritaba la joven sin éxito.
-Eres un idiota, ella es mi novia, no tenías por qué meterte entre
nosotros, tenías que meterte con una puta con novio, ¿¡ te crees mucho
verdad!?- gritaba uno de los chicos
luego de golpear en el rostro al chico rubio.
-En primer lugar no sabía que era tu novia, y en segundo lugar no deberías
hablar así de una dama- gritaba el chico rubio mientras le devolvía el golpe.
-¡Ambos, deténganse!- grite a todo pulmón al estar más cerca, note que el
chico que peleaba con el rubio al verme supo quién era por lo que se quedó quieto
sin hacer nada, en efecto, todos en esta academia me conocían y me temían, yo
solía ser sumamente estricto con todos los alumnos del lugar y nadie se atrevía
a faltarme el respeto. Me acerque más a ellos - ¿Qué están haciendo, no se dan
cuenta de que alteran la paz y el orden de este bello lugar?
Ninguno me respondió, pero note que el chico rubio seguía viendo al otro
muy molesto mientras respiraba agitado como queriendo contener su rabia, al
girar su rostro hacia mí no pude creerlo, se trataba nada más y nada menos que
de Dante Wilder, “el príncipe encantador”, pues me encantaría mostrarles a
todos los que su “príncipe encantador” estaba haciendo. Sin más le hice una
seña para que los tres me siguieran, no lo dejaría pasar, debían ser castigados
por interrumpir la paz de esos bellos jardines. Luego de caminar unos minutos
en silencio llegamos a la sala del director el cual suspiro pesadamente.
-¿Y ahora que hicieron estos chicos?- dijo el director, ya estaba al
parecer cansado de que le traiga chicos castigados, la última vez había sido
porque los vi tirar un avión de papel en el medio del salón, debo decir que esa
fue una tontería que no debía llevar a las manos del director, pero esta vez se
trataba de unos chicos infringiendo las normas del colegio al pelearse. Le
explique al director la situación con tranquilidad y luego de esto me dijo que
podía marcharme, al salir mire por última vez el rostro de Dante Wilder como
queriendo analizar él porque era tan popular, es cierto que era sumamente
apuesto, su cabello rubio era hermoso y sus ojos de un azul profundo, pero no
por eso debían de lamer sus pies, nunca entenderé a las mujeres que lo
idolatran.
Luego de ese incidente tenía la confianza de no tener que cursármelo más en
mi camino… aunque claro que eso no era posible ya que estábamos en el mismo
grupo. Analizándolo era muy irresponsable, llegaba tarde a clases casi a
diario, se dormía cuando los profesores impartían sus clases y estaba más
preocupado por su apariencia y por el coquetear con chicas que en sus estudios,
en verdad era el tipo de chicos que más odiaba, solo le permitían seguir allí
ya que sus padres donaban grandes cantidades de dinero a la Academia, estoy
seguro de que esa era la única razón de no ser expulsado. Sin embargo a pesar
de todas sus fallas todos lo idolatraban, decían que él era encantador y
amable, pero nunca tuve que dirigirle la palabra así que no es algo que yo
pudiera saber con certeza.
El periodo de exámenes se acercaba y muchas veces los profesores me pedían
que diera tutorías a alumnos con problemas en sus estudios. Como siempre fui
asignado a un alumno, el profesor me dijo que ese alumno me vería en la
biblioteca a las 5 en punto de esa tarde así que antes de la hora ya estaba
allí esperando, yo era muy puntual y esperaba que todos también lo fueran.
Miraba el reloj a cada minuto, pasaron cinco minutos, luego diez, luego quince
y nada de que ese alumno apareciera. Ya cuando el reloj marco las cinco y
treinta me había rendido y estaba recogiendo las cosas para marcharme, y si, en
efecto estaba furioso, yo tenía muchas cosas que hacer así que el hacerme
perder así el tiempo era una falta muy grave. Pero entonces escuche la puerta
de la biblioteca abrirse notando de una esa cabellera rubia. No podía creerlo,
esperaba que fuera una coincidencia, no pudiera ser a él a quien le debía dar
tutorías, pero el chico se encamino directo hacia mí.
-¿Tu eres Sebastián Brown verdad?- dijo ese chico de cabellera rubia
sonriéndome encantadoramente.
-Si lo soy, espero que no seas tú quien necesitan mis tutorías… - dije
mirando mi reloj de pulsera –…porque de
ser así debo informarte que estas media hora retrasado.
-Lo siento, me perdí por los caminos de la vida- dijo aun sonriendo
sentándose en la silla a mi lado observándome –lamento la tardanza, pero ahora
estoy a tu disposición.
-En primer lugar debo decirte que mi tiempo es precioso y no puedo perderlo
esperando a que un idiota como tú se presente- le dije cruzándome de brazos
mirándolo con el ceño fruncido.
-¿Y en segundo lugar?- dijo este con una sonrisita burlona.
-En segundo lugar no perderé el tiempo intentando enseñarle a un cabeza
hueca que ni se importa por sus estudios- dije tomando mis cosas notando que el
perdió esa sonrisita burlona de su rostro.
-Espera…- dijo tomando mi brazo impidiéndome continuar, me detuve y lo
observe con molestia – necesito ayuda con los exámenes, si no los apruebo
repetiré el año- dijo este con una expresión de tristeza.
-¿Qué tus papis no dieron suficiente dinero como para que los profesores se
hicieran la vista gorda?- le mire sonriendo desafiadoramente notando como
aparecía un deje de molestia en su rostro.
-No sé qué crees saber de mí pero debo decirte que estás equivocado con tus
suposiciones- dijo este ahora con una expresión seria- en verdad necesito
aprobar todos los exámenes.
-Y yo necesito a un pupilo que esté dispuesto a aprender- dije simplemente
quitando mi brazo para salir de su agarre.
-Escuche que eres el mejor tutor de la academia, te necesito para aprobar…
necesito que tú me enseñes- dijo este ahora su tono parecía más bien de súplica.
-Y yo quiero a alguien que esté dispuesto a aprender, ya te lo dije- mire
hacia otro lado.
-¿Qué debo hacer para probarte que estoy determinado?- pregunto este con
una expresión muy seria, casi podría asegurar que él decía la verdad, pero no
caería en esa trampa como los demás.
-Pasado mañana es el primer examen, si apruebas con la mejor nota, entonces
supondré que tienes la determinación suficiente, y así aceptare ser tu tutor-
El me quedo viendo y bajo la mirada mientras yo me marche sonriendo.
-De acuerdo, trato hecho, conseguiré la mejor nota, y cuando lo haga tú te
convertirás en mi tutor- dijo este haciendo que girara mi vista hacia él, note
una gran determinación en su rostro, pero no dije nada más y continúe mi
camino, ya vería yo si él decía la verdad o no.
Al día siguiente fui a clases como siempre más temprano de la hora de
comienzo, solía hacerlo ya que por lo general el salón estaba vacío y me daba
la oportunidad de leer un poco para repasar lo dado en la anterior clase. Pero
ese día me sorprendí bastante, allí se encontraba el “príncipe encantador”
sentado en su lugar rodeado de libros, al verme entrar solo me dirigió una leve
mirada para continuar con su supuesta lectura, me sorprendió bastante pues él
siempre llegaba tarde a clases, pero no me dejaría engañar, seguro era solo una
fachada y estaba leyendo alguna revista de moda. Con curiosidad camine detrás
de él pero note que eran libros sobre el tema del próximo examen, ¿acaso
realmente se había tomado enserio el estudiar? Bueno, eso lo veríamos luego del
examen.
A la hora de la comida quede de almorzar con mis dos amigas en la cafetería
de la academia, yo odiaba a los hombres pero me llevaba de maravilla con las
chicas, ellas dos se llamaban Tania y Sonia y eran muy divertidas. Ellas fueron
las que me señalaron la mesa de los populares, los cuales eran “los cuatro
príncipes”, ellos eran “el príncipe bondadoso” cuyo nombre era Aleksander Smith, “el príncipe divertido” cuyo nombre
era James Lacroze, “el príncipe oscuro” cuyo nombre era Noah Romano, y por
supuesto el “príncipe encantador” Dante Wilder. Lo que mis amigas me señalaban
era que este último se encontraba estudiando muy concentrado ignorando a las chicas
que se le acercaban a coquetearle, y es que ningún día le faltaba alguna chica
que esté detrás de él. Me sorprendí bastante de que en verdad estuviera así de
determinado. Y así, cada vez que me lo topaba dentro de la academia él tenía
algún libro en la mano.
Llego el día del tan esperado
examen, note que durante este Wilder estaba sumamente concentrado en su hoja,
por lo general tenía un lenguaje corporal el cual denotaba que no le importaba
que no le importaba para nada. Al acabar todos nos marchamos, para la tarde
tendríamos los resultados. Smith el amigo de Wilder se le acerco apoyándose en
sus hombros al parecer intentando que su amigo
no estuviera tan estresado ya que al parecer no estaba tan animado como solía
estarlo. Pasa el almuerzo y nuevamente
tenemos las clases donde nos entregarían los resultados. Mire mi hoja muy
orgulloso, como siempre mi examen había sido perfecto lo cual me subía bastante
la autoestima. Pero al mirar, por curiosidad, en dirección a Wilder el miraba
su examen con una expresión triste, al acabar la clase note que tuvo algunas
palabras con su amigo, el cual olvide mencionar estaba en nuestra misma clase
también, para luego marcharse. No pude aguantar la curiosidad y fui hasta ese
amigo suyo.
-¿Eres Aleksander Smith verdad?- dije de forma seria plantándome frente a
ese chico el cual al verme me sonrió amablemente.
-Sí, el mismo, pero prefiero que me llamen Alek simplemente.
-Me es difícil llamar a alguien más por su nombre de pila…- dije ladeando
la cabeza, en efecto yo era estricto incluso para como llamo a los demás.
-Descuida, ¿necesitas algo Sebastián?- dijo este mirándome detenidamente.
-Solo… quería saber cómo le fue en el examen a Wilder…- no sabía si era
bueno preguntar o no… así que simplemente lo hice.
-Dan saco un punto menos de la nota máxima… así que esta algo triste…- dijo
este cruzándose de brazos –aunque le
dije que esa era una buena nota me dijo que no era suficiente… no entiendo
porque, normalmente una nota así debía haberlo alegrado…
-¿Enserio?- pregunte más que sorprendido levantando mis cejas con sorpresa,
en verdad no me esperaba que el tuviera tan buena nota y aun así estuviera
triste, me preguntaba el porqué de su tristeza entonces – muy bien… ¿y a ti
como te fue?
-Saque la mejor nota… si no tienes nada más que preguntar, quede de
encontrarme con mis amigos… así que me marcho- dijo este sonriendo retirándose.
Me sorprendió bastante la actitud de Wilder, él debía estar muy contento porque
le fuera tan bien, ¿así que porque parecía tan deprimido?, como sea, me marche
a la sala del consejo, teníamos una reunión.
Al día siguiente era sábado, ese día en especial nos permitían ir por la
tarde a pasear por la ciudad, a recorrer y despejarnos, por lo general me
quedaba estudiando en la academia, pero ese día quería conseguir el siguiente
libro de una trilogía que estaba leyendo y me había atrapado esa lectura. Pocos
minutos después de estar caminando note que más adelante, se encontraba Wilder,
aunque me pareció raro que caminara solo puesto que siempre lo veía con sus
amigos o una de sus conquistas. No sé qué bicho me pico pero decidí seguirlo.
Más adelante note como se detenía ante una niña que estaba llorando, al parecer
se le había caído un helado que recién había comprado, así que Wilder le compro
otro y la niña se marchó sonriendo, ese gesto me resultó muy dulce en verdad.
Más adelante una anciana le costaba llevar su gran cargamento de bolsas de la
tienda, y Wilder le ofreció a llevarlas dejándola en su casa que estaba cerca
de allí. Más adelante un gato no podía bajar de un árbol y su dueña no podía
alcanzarlo, me sorprendí de ver que él se trepo a ese árbol bajándolo y
entregándoselo a la dueña que le agradeció infinitamente. Todos estos actos que
estaba presenciando me resultaron increíbles, de pronto me di cuenta de que
había pasado la librería por varias cuadras por estar siguiendo a ese chico…
que ahora que lo veía no parecía ser tan egocéntrico como yo creía. Me di
cuenta de que no debía andar como un acosador detrás de él así que di la
vuelta, conseguí el libro y volví a la academia encontrándome con Smith en el
camino.
-Oye… me cruce con Wilder en la ciudad… me resultó extraño que no estuviera
con alguno de ustedes… es decir se los nota muy unidos…- me sentía idiota
hablando con alguien más sobre ese chico.
-Dan cuando está deprimido le gusta salir a caminar solo, supongo que lo
pone de mejor humor… aun no me ha querido decir por qué esta tan triste, solo sé
que es por el examen- dijo ese chico Alek Smith, cuando otro chico pelirrojo
que era “el príncipe divertido” se le colgó del cuello.
-Vamos a ver una película Alek, Dan no quiso ir y Noah tampoco- decía
sonriendo para luego mirarme –oh… eres del consejo verdad.
Simplemente asentí y ambos se despidieron de mí continuando su camino.
Mientras yo regañe a unos chicos que estaban corriendo por el pasillo, que
puedo decir, ni en mis días libres podía descansar de mi deber como educador de
esas bestias llamadas adolescentes. Pero la situación de la bestia rubia
aquella me había dejado bastante confundido, me senté en el marco de un gran
ventanal que daba a la entrada de la academia, desde allí podía ver a todos los
que ingresaban a esta.
Horas después yo seguía entretenido con mi libro recién obtenido cuando note
que la bestia rubia iba llegando a la academia, me apresure, sin saber porque a
la entrada topándome con este, el simplemente al verme desvió la mirada al
parecer decidido a evitarme, pero yo odiaba que no me prestaran atención así
que me coloque en su camino impidiéndole la pasada, nuevamente hiso un ademan
de esquivarme y volví a ponerme en su camino, el suspiro ya que se dio cuenta
de que no le dejaría pasar.
-¿Porque me quieres evitar bestia rubia?- el chico solamente desvió la
mirada rascándose la nuca sin decir nada – sabes, odio hacer preguntas y que
los demás no tengan la cortesía mínima de responderme.
- Es que falle… el examen- dijo suspirando mirando al suelo.
-¿De qué hablas… tu examen? Tu amigo me conto que obtuviste una excelente
nota- dije cruzándome de brazos con el ceño fruncido.
-La promesa fue obtener la mejor nota… pero no lo conseguí- dijo ahora
viéndome a los ojos de forma seria, la verdad no se le veía tan cabeza hueca
cuando hacia una expresión así de sería.
-¿Y porque te preocupa eso?- dije extrañado.
-Pues me dijeron que si quería mejorar drásticamente mis notas necesitaba
al mejor tutor… y me dijeron que eras tú… y tu condición de enseñarme fue
obtener la mejor nota en este examen… y no lo logré- dijo este sin dejar de
verme a los ojos.
Le mire con bastante sorpresa al darme cuenta de la determinación de ese
chico, hasta ahora lo había visto como una bestia idiota que no pensaba en nada
más que en perseguir chicas, y ahora se mostraba tan serio y decidido frente a mí,
además de los actos de bondad que sin querer había visto esa tarde me llevaron
a entender que quizás este chico no era tan cabeza hueca como creía así que no
pude evitar reír levemente intentando mantener mi expresión sería.
-Pues sí, en efecto el trato era tener la mejor nota- dije mirándole a lo
que el desvió la mirada –pero me has demostrado tu determinación, así que para
mí eso es suficiente.
-Entonces- dijo el mirándome a los ojos con una pequeña sonrisita - ¿me
enseñaras?
-La nueva condición es que no vuelvas a atrasarte y hacerme perder mi
tiempo, y quiero resultados, espero que sigas sacando buenas notas- dije
viéndole serio.
-¿Enserio?- dijo acercándose para abrazarme, al parecer estaba muy
contento.
-No me gusta el contacto físico con bestias- dije casi chillando así que él
me soltó retrocediendo aun riendo.
-Prometo que me esforzare- dijo este sonriendo encantadoramente, en verdad
esa sonrisa podía hacer calentar el más frio corazón, ahora entendía porque
todos amaban ver su rostro sonriente, pero sacudí mi cabeza ante ese
pensamiento, no dejaría que una bestia inútil me haga pensar así.
-Es bueno que muestres interés finalmente por tus estudios, normalmente no
te esfuerzas en nada más que en perseguir mujeres- dije suspirando con
molestia.
-Oye, soy determinado en varias cosas- dijo este haciendo un adorable
puchero.
-¿A sí, en qué?- dije mirándole desafiadoramente.
-Te mostrare- dijo tomándome de la muñeca guiándome por entre los pasillos
no tenía idea de a donde me estaba llevando, así que simplemente me deje
llevar. Luego de caminar por un momento nos detuvimos frente a la sala de
música.
-¿Qué hacemos aquí?- pregunte sorprendido.
-Te mostrare algo en lo que soy determinado, practico todos los días desde
hace años- dijo sonriendo para meterse en la sala de música yendo directamente
hasta el piano, se sentó en el banco de este para luego comenzar a tocar, me
sorprendí infinitamente, esa melodía, ya la había escuchado algunas veces
cuando pasaba frente a la sala de música, siempre me había preguntado quien era
capaz de tocar tal melodía hermosa pero nunca tuve el valor de entrar a
descubrirlo por miedo a molestar a esa persona, me sorprendía bastante que esa
persona fuera Wilder.
-Eres muy bueno en esto- dije cuando el acabo la melodía.
-Gracias… se tocar varios instrumentos, mis amigos me han enseñado, Alek me
enseñó piano, Noah la guitarra y Jimin la batería- dijo sonriéndome parándose de
la silla del piano.
-Vaya… nada mal- le dije cruzándome de brazos sorprendido –de seguro las
chicas caen a tus pies luego de escucharte- dije sonriendo de lado puesto que
seguro era una buena forma de ligar chicas.
-En realidad nunca toco frente a nadie… más que frente a mis amigos- dijo
este suspirando.
-¿Entonces porque tocaste para mí? Bastaba con decirme en el pasillo que te
gusta tocar- dije desviando la mirada.
-Vas a ser mi tutor, quise darte algo a cambio…. Aunque sea… tocar algo
para ti- dijo sonriendo nuevamente.
-¿Acaso luego de cada examen que apruebes me vas a tocar una canción?- dije
burlonamente.
-Si así lo quieres lo hare- dijo con una expresión seria y determinada.
-Vaya…- dije mirándole sorprendido, en ese momento me pareció divertida esa
propuesta así que le enfrente –entonces está bien, cada vez que apruebes un
examen tocaras algo para mí.
-De acuerdo- dijo sin vacilar mirándome con una sonrisa.
-Te advierto, las tutorías serán intensas y no acepto resultados mediocres,
quiero que te esfuerces mucho- dije
viéndolo seriamente.
-Si señor- dijo haciendo una pose de militar para luego sonreír
encantadoramente, lo que me hiso sonreír divertido, ahora que lo conocía mejor
no parecía tan mal chico, aunque no debo dejarme llevar, es un hombre con una
mala fama de conquistador de chicas terrible, no debía dejarme engañar por una
bestia.
-Me presentaré formalmente, me llamo Sebastián Brown, vicepresidente del
consejo estudiantil- dije extendiendo mi mano notando como él la estrecho.
-Dante Wilder, llámame Dan… nada más que agregar más que…- dijo para ladear
la cabeza –…suenas muy formal… ya se, te llamare Sebas.
-¿Sebas? – Dije levantando mis cejas sorprendido, nadie me hablaba de esa
manera informal pues todos me temían – ¿tú nunca has escuchado de mi verdad?
-Pues… el profesor me dijo que eras el mejor tutor- dijo simplemente.
-¿No has escuchado cosas sobre mi carácter?- dije sorprendido, creía que
todos en esta academia conocían mi forma de ser estricta.
-Nop… aunque soy algo despistado… nunca me entero de nada- dijo sonriendo.
-Como sea… es mejor que te vayas a estudiar, el lunes comienzan las
tutorías y quiero que repaces algo para no comenzar de cero- sin más me despedí
con un gesto de la cabeza y me marche a mi dormitorio.
Me sorprendía bastante que a pesar de todo haya aceptado ser el tutor de
ese chico, pero me había demostrado que en verdad estaba determinado en
aprender, además de que a pesar de las apariencias no parecía mal chico, así
que le daría una oportunidad, solo esperaba que no lo echara a perder.
El lunes llego sorprendentemente a tiempo para la tutoría de la mañana, le
había hecho madrugar para así estudiar algo antes de clases, y a pesar de que
tenía fama de dormirse el llego a tiempo esa vez. Al entrar a clase él fue a
sentarse con Smith como siempre y yo me marche a mi lugar al frente. La clase
comenzó normal, solamente que ya para la hora de música todos supusimos que nos
dejarían ir pues nuestra antigua profesora tuvo que pedir licencia por
maternidad y pensábamos que no habrían conseguido aun un suplente, pero nos
sorprendimos todos bastante al ver que ya había alguien para el puesto. De
pronto entro un hombre delgado, de unos veinte y tantos años, de cabello rubio
algo largo recogido con una coleta, vestía bastante informal, unos jeans y una
camiseta blanca.
-¿¡Víctor!?- se escuchó un grito desde donde estaban Dante y Alek notando
que el grito había salido de la boca de Alek el cual se encontraba parado
viendo al recién llegado profesor…
CONTINUARA…

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