sábado, 15 de agosto de 2020

Capítulo 1: el príncipe encantador y el vicepresidente ogro

Aclaración: las historias presentadas en este blog son con temática BL (Boys Love o amor entre hombres), si no te agrada este tipo de contenido no leas, pero si por otro lado eres como yo fan del BL adelante, siéntate y disfruta jaja. Nada más que agregar, disfruten ^^.  

           

            Mi nombre es Sebastián Brown, tengo 16 años y asistió al internado mixto llamado Academia de los Sauces. Lo principal que todos deben saber de mi es que soy un amante de las reglas y el buen comportamiento ,  no soporto a los idiotas que se portan mal dentro de la institución escolar, además de que soy el vicepresidente del consejo estudiantil lo cual es magnífico ya que de esta manera puedo corregir a todos los hombres dentro del lugar y llevarlos por el buen camino, a, algo más que decir sobre mi es que odio infinitamente a todos los hombres, son unas bestias sin cerebro que merecen todo el peso de la justicia. Bueno… no opino eso de absolutamente todos los hombres puesto que debo admitir que el presidente del consejo es una persona seria, responsable e inteligente, es en cierta forma el único hombre que admiro, además de que quizás sienta algo por él más allá de simple admiración o amistad… pero eso no es algo que le importe a nadie, mantendré ese secreto hasta la muerte si es necesario, en fin.

En especial desprecio a cierto grupo llamado “los príncipes”, ellos son considerados los chicos más populares de la Academia de los Sauces, todas las chicas están enamoradas de al menos uno de ellos, aunque en realidad no entiendo el porqué, son unos completos idiotas, nunca tuve la necesidad de hablar con ellos así que no los conozco bien, pero ¡son hombres! solo con ese detalle ya sé que son idiotas sin cerebro que hay que castigar con todo el rigor de las reglas. En especial me molesta uno de ellos, su nombre es Dante Wilder o “Dan” que es como es conocido por todos, es el más idiota de los cuatro, siempre con una sonrisita encantadora que alegra el corazón de quienes lo rodean, pero no se dejen engañar, es solamente una cara bonita que sale con todas las chicas que se le declaran, aunque nunca dura demasiado con ellas ya que cada dos días esta con una nueva conquista, eso es lo que me molesta de él, su incapacidad de ser constante con absolutamente nada, ¿si no puede mantener una relación con una chica por más de tres días como quiere ser un miembro productivo de la sociedad?, en verdad no entiendo que ven en él ya que en mi opinión personal es una completa bestia idiota y esa opinión que tengo de él jamás cambiara, para mí siempre fue, es y será un idiota sin cerebro.

Eran las cinco de la tarde, las clases habían concluido y todos los alumnos se encontraban realizando tareas extracurriculares en sus respectivos clubes, estudiando o simplemente pasando el tiempo. La Academia de los Sauces era un sitio hermoso con una arquitectura de mediados del siglo pasado, en verdad un bello lugar en el cual me sentía orgulloso de estar, cada uno de sus rincones era esplendido. Se ubicaba a las afueras de la ciudad rodeada de un frondoso bosque que la volvía aún más encantadora, me encanta salir a pasear por los alrededores cuando tengo tiempo libre y no tengo actividades del consejo, era una bella manera de relajarme. Pero ese día mí caminada fue interrumpida por un bullicio. Más adelante pude escuchar voces que por el tono supe que discutían. Yo como amante de la paz y la tranquilidad no iba a permitir que alumnos así lo arruinaran así que me encamine al lugar del que venían las voces, después de todo parte de mis labores era mantener la calma. Note que frente a mi estaban dos chicos peleándose y una chica que intentaba separarlos sin éxito.

-¡Por favor deténganse!- les gritaba la joven sin éxito.

-Eres un idiota, ella es mi novia, no tenías por qué meterte entre nosotros, tenías que meterte con una puta con novio, ¿¡ te crees mucho verdad!?-  gritaba uno de los chicos luego de golpear en el rostro al chico rubio. 

-En primer lugar no sabía que era tu novia, y en segundo lugar no deberías hablar así de una dama- gritaba el chico rubio mientras le devolvía el golpe.

-¡Ambos, deténganse!- grite a todo pulmón al estar más cerca, note que el chico que peleaba con el rubio al verme supo quién era por lo que se quedó quieto sin hacer nada, en efecto, todos en esta academia me conocían y me temían, yo solía ser sumamente estricto con todos los alumnos del lugar y nadie se atrevía a faltarme el respeto. Me acerque más a ellos - ¿Qué están haciendo, no se dan cuenta de que alteran la paz y el orden de este bello lugar?

Ninguno me respondió, pero note que el chico rubio seguía viendo al otro muy molesto mientras respiraba agitado como queriendo contener su rabia, al girar su rostro hacia mí no pude creerlo, se trataba nada más y nada menos que de Dante Wilder, “el príncipe encantador”, pues me encantaría mostrarles a todos los que su “príncipe encantador” estaba haciendo. Sin más le hice una seña para que los tres me siguieran, no lo dejaría pasar, debían ser castigados por interrumpir la paz de esos bellos jardines. Luego de caminar unos minutos en silencio llegamos a la sala del director el cual suspiro pesadamente.

-¿Y ahora que hicieron estos chicos?- dijo el director, ya estaba al parecer cansado de que le traiga chicos castigados, la última vez había sido porque los vi tirar un avión de papel en el medio del salón, debo decir que esa fue una tontería que no debía llevar a las manos del director, pero esta vez se trataba de unos chicos infringiendo las normas del colegio al pelearse. Le explique al director la situación con tranquilidad y luego de esto me dijo que podía marcharme, al salir mire por última vez el rostro de Dante Wilder como queriendo analizar él porque era tan popular, es cierto que era sumamente apuesto, su cabello rubio era hermoso y sus ojos de un azul profundo, pero no por eso debían de lamer sus pies, nunca entenderé a las mujeres que lo idolatran.

Luego de ese incidente tenía la confianza de no tener que cursármelo más en mi camino… aunque claro que eso no era posible ya que estábamos en el mismo grupo. Analizándolo era muy irresponsable, llegaba tarde a clases casi a diario, se dormía cuando los profesores impartían sus clases y estaba más preocupado por su apariencia y por el coquetear con chicas que en sus estudios, en verdad era el tipo de chicos que más odiaba, solo le permitían seguir allí ya que sus padres donaban grandes cantidades de dinero a la Academia, estoy seguro de que esa era la única razón de no ser expulsado. Sin embargo a pesar de todas sus fallas todos lo idolatraban, decían que él era encantador y amable, pero nunca tuve que dirigirle la palabra así que no es algo que yo pudiera saber con certeza.

El periodo de exámenes se acercaba y muchas veces los profesores me pedían que diera tutorías a alumnos con problemas en sus estudios. Como siempre fui asignado a un alumno, el profesor me dijo que ese alumno me vería en la biblioteca a las 5 en punto de esa tarde así que antes de la hora ya estaba allí esperando, yo era muy puntual y esperaba que todos también lo fueran. Miraba el reloj a cada minuto, pasaron cinco minutos, luego diez, luego quince y nada de que ese alumno apareciera. Ya cuando el reloj marco las cinco y treinta me había rendido y estaba recogiendo las cosas para marcharme, y si, en efecto estaba furioso, yo tenía muchas cosas que hacer así que el hacerme perder así el tiempo era una falta muy grave. Pero entonces escuche la puerta de la biblioteca abrirse notando de una esa cabellera rubia. No podía creerlo, esperaba que fuera una coincidencia, no pudiera ser a él a quien le debía dar tutorías, pero el chico se encamino directo hacia mí.

-¿Tu eres Sebastián Brown verdad?- dijo ese chico de cabellera rubia sonriéndome encantadoramente.

-Si lo soy, espero que no seas tú quien necesitan mis tutorías… - dije mirando mi reloj de pulsera –…porque  de ser así debo informarte que estas media hora retrasado.

-Lo siento, me perdí por los caminos de la vida- dijo aun sonriendo sentándose en la silla a mi lado observándome –lamento la tardanza, pero ahora estoy a tu disposición.

-En primer lugar debo decirte que mi tiempo es precioso y no puedo perderlo esperando a que un idiota como tú se presente- le dije cruzándome de brazos mirándolo con el ceño fruncido.

-¿Y en segundo lugar?- dijo este con una sonrisita burlona.

-En segundo lugar no perderé el tiempo intentando enseñarle a un cabeza hueca que ni se importa por sus estudios- dije tomando mis cosas notando que el perdió esa sonrisita burlona de su rostro.

-Espera…- dijo tomando mi brazo impidiéndome continuar, me detuve y lo observe con molestia – necesito ayuda con los exámenes, si no los apruebo repetiré el año- dijo este con una expresión de tristeza.

-¿Qué tus papis no dieron suficiente dinero como para que los profesores se hicieran la vista gorda?- le mire sonriendo desafiadoramente notando como aparecía un deje de molestia en su rostro.

-No sé qué crees saber de mí pero debo decirte que estás equivocado con tus suposiciones- dijo este ahora con una expresión seria- en verdad necesito aprobar todos los exámenes.

-Y yo necesito a un pupilo que esté dispuesto a aprender- dije simplemente quitando mi brazo para salir de su agarre. 

-Escuche que eres el mejor tutor de la academia, te necesito para aprobar… necesito que tú me enseñes- dijo este ahora su tono parecía más bien de súplica.

-Y yo quiero a alguien que esté dispuesto a aprender, ya te lo dije- mire hacia otro lado.

-¿Qué debo hacer para probarte que estoy determinado?- pregunto este con una expresión muy seria, casi podría asegurar que él decía la verdad, pero no caería en esa trampa como los demás.

-Pasado mañana es el primer examen, si apruebas con la mejor nota, entonces supondré que tienes la determinación suficiente, y así aceptare ser tu tutor- El me quedo viendo y bajo la mirada mientras yo me marche sonriendo.

-De acuerdo, trato hecho, conseguiré la mejor nota, y cuando lo haga tú te convertirás en mi tutor- dijo este haciendo que girara mi vista hacia él, note una gran determinación en su rostro, pero no dije nada más y continúe mi camino, ya vería yo si él decía la verdad o no.

Al día siguiente fui a clases como siempre más temprano de la hora de comienzo, solía hacerlo ya que por lo general el salón estaba vacío y me daba la oportunidad de leer un poco para repasar lo dado en la anterior clase. Pero ese día me sorprendí bastante, allí se encontraba el “príncipe encantador” sentado en su lugar rodeado de libros, al verme entrar solo me dirigió una leve mirada para continuar con su supuesta lectura, me sorprendió bastante pues él siempre llegaba tarde a clases, pero no me dejaría engañar, seguro era solo una fachada y estaba leyendo alguna revista de moda. Con curiosidad camine detrás de él pero note que eran libros sobre el tema del próximo examen, ¿acaso realmente se había tomado enserio el estudiar? Bueno, eso lo veríamos luego del examen.

A la hora de la comida quede de almorzar con mis dos amigas en la cafetería de la academia, yo odiaba a los hombres pero me llevaba de maravilla con las chicas, ellas dos se llamaban Tania y Sonia y eran muy divertidas. Ellas fueron las que me señalaron la mesa de los populares, los cuales eran “los cuatro príncipes”, ellos eran “el príncipe bondadoso” cuyo nombre era Aleksander  Smith, “el príncipe divertido” cuyo nombre era James Lacroze, “el príncipe oscuro” cuyo nombre era Noah Romano, y por supuesto el “príncipe encantador” Dante Wilder. Lo que mis amigas me señalaban era que este último se encontraba estudiando muy concentrado ignorando a las chicas que se le acercaban a coquetearle, y es que ningún día le faltaba alguna chica que esté detrás de él. Me sorprendí bastante de que en verdad estuviera así de determinado. Y así, cada vez que me lo topaba dentro de la academia él tenía algún libro en la mano.

 Llego el día del tan esperado examen, note que durante este Wilder estaba sumamente concentrado en su hoja, por lo general tenía un lenguaje corporal el cual denotaba que no le importaba que no le importaba para nada. Al acabar todos nos marchamos, para la tarde tendríamos los resultados. Smith el amigo de Wilder se le acerco apoyándose en sus hombros al parecer intentando que su amigo  no estuviera tan estresado ya que al parecer no estaba tan animado como solía estarlo.  Pasa el almuerzo y nuevamente tenemos las clases donde nos entregarían los resultados. Mire mi hoja muy orgulloso, como siempre mi examen había sido perfecto lo cual me subía bastante la autoestima. Pero al mirar, por curiosidad, en dirección a Wilder el miraba su examen con una expresión triste, al acabar la clase note que tuvo algunas palabras con su amigo, el cual olvide mencionar estaba en nuestra misma clase también, para luego marcharse. No pude aguantar la curiosidad y fui hasta ese amigo suyo.

-¿Eres Aleksander Smith verdad?- dije de forma seria plantándome frente a ese chico el cual al verme me sonrió amablemente.

-Sí, el mismo, pero prefiero que me llamen Alek simplemente.

-Me es difícil llamar a alguien más por su nombre de pila…- dije ladeando la cabeza, en efecto yo era estricto incluso para como llamo a los demás.

-Descuida, ¿necesitas algo Sebastián?- dijo este mirándome detenidamente.

-Solo… quería saber cómo le fue en el examen a Wilder…- no sabía si era bueno preguntar o no… así que simplemente lo hice.

-Dan saco un punto menos de la nota máxima… así que esta algo triste…- dijo este cruzándose  de brazos –aunque le dije que esa era una buena nota me dijo que no era suficiente… no entiendo porque, normalmente una nota así debía haberlo alegrado…

-¿Enserio?- pregunte más que sorprendido levantando mis cejas con sorpresa, en verdad no me esperaba que el tuviera tan buena nota y aun así estuviera triste, me preguntaba el porqué de su tristeza entonces – muy bien… ¿y a ti como te fue?

-Saque la mejor nota… si no tienes nada más que preguntar, quede de encontrarme con mis amigos… así que me marcho- dijo este sonriendo retirándose.

Me sorprendió bastante la actitud de Wilder, él debía estar muy contento porque le fuera tan bien, ¿así que porque parecía tan deprimido?, como sea, me marche a la sala del consejo, teníamos una reunión.

Al día siguiente era sábado, ese día en especial nos permitían ir por la tarde a pasear por la ciudad, a recorrer y despejarnos, por lo general me quedaba estudiando en la academia, pero ese día quería conseguir el siguiente libro de una trilogía que estaba leyendo y me había atrapado esa lectura. Pocos minutos después de estar caminando note que más adelante, se encontraba Wilder, aunque me pareció raro que caminara solo puesto que siempre lo veía con sus amigos o una de sus conquistas. No sé qué bicho me pico pero decidí seguirlo. Más adelante note como se detenía ante una niña que estaba llorando, al parecer se le había caído un helado que recién había comprado, así que Wilder le compro otro y la niña se marchó sonriendo, ese gesto me resultó muy dulce en verdad. Más adelante una anciana le costaba llevar su gran cargamento de bolsas de la tienda, y Wilder le ofreció a llevarlas dejándola en su casa que estaba cerca de allí. Más adelante un gato no podía bajar de un árbol y su dueña no podía alcanzarlo, me sorprendí de ver que él se trepo a ese árbol bajándolo y entregándoselo a la dueña que le agradeció infinitamente. Todos estos actos que estaba presenciando me resultaron increíbles, de pronto me di cuenta de que había pasado la librería por varias cuadras por estar siguiendo a ese chico… que ahora que lo veía no parecía ser tan egocéntrico como yo creía. Me di cuenta de que no debía andar como un acosador detrás de él así que di la vuelta, conseguí el libro y volví a la academia encontrándome con Smith en el camino.

-Oye… me cruce con Wilder en la ciudad… me resultó extraño que no estuviera con alguno de ustedes… es decir se los nota muy unidos…- me sentía idiota hablando con alguien más sobre ese chico.

-Dan cuando está deprimido le gusta salir a caminar solo, supongo que lo pone de mejor humor… aun no me ha querido decir por qué esta tan triste, solo sé que es por el examen- dijo ese chico Alek Smith, cuando otro chico pelirrojo que era “el príncipe divertido” se le colgó del cuello.

-Vamos a ver una película Alek, Dan no quiso ir y Noah tampoco- decía sonriendo para luego mirarme –oh… eres del consejo verdad.

Simplemente asentí y ambos se despidieron de mí continuando su camino. Mientras yo regañe a unos chicos que estaban corriendo por el pasillo, que puedo decir, ni en mis días libres podía descansar de mi deber como educador de esas bestias llamadas adolescentes. Pero la situación de la bestia rubia aquella me había dejado bastante confundido, me senté en el marco de un gran ventanal que daba a la entrada de la academia, desde allí podía ver a todos los que ingresaban a esta.

Horas después yo seguía entretenido con mi libro recién obtenido cuando note que la bestia rubia iba llegando a la academia, me apresure, sin saber porque a la entrada topándome con este, el simplemente al verme desvió la mirada al parecer decidido a evitarme, pero yo odiaba que no me prestaran atención así que me coloque en su camino impidiéndole la pasada, nuevamente hiso un ademan de esquivarme y volví a ponerme en su camino, el suspiro ya que se dio cuenta de que no le dejaría pasar.

-¿Porque me quieres evitar bestia rubia?- el chico solamente desvió la mirada rascándose la nuca sin decir nada – sabes, odio hacer preguntas y que los demás no tengan la cortesía mínima de responderme.

- Es que falle… el examen- dijo suspirando mirando al suelo.

-¿De qué hablas… tu examen? Tu amigo me conto que obtuviste una excelente nota- dije cruzándome de brazos con el ceño fruncido.

-La promesa fue obtener la mejor nota… pero no lo conseguí- dijo ahora viéndome a los ojos de forma seria, la verdad no se le veía tan cabeza hueca cuando hacia una expresión así de sería.

-¿Y porque te preocupa eso?- dije extrañado.

-Pues me dijeron que si quería mejorar drásticamente mis notas necesitaba al mejor tutor… y me dijeron que eras tú… y tu condición de enseñarme fue obtener la mejor nota en este examen… y no lo logré- dijo este sin dejar de verme a los ojos.

Le mire con bastante sorpresa al darme cuenta de la determinación de ese chico, hasta ahora lo había visto como una bestia idiota que no pensaba en nada más que en perseguir chicas, y ahora se mostraba tan serio y decidido frente a mí, además de los actos de bondad que sin querer había visto esa tarde me llevaron a entender que quizás este chico no era tan cabeza hueca como creía así que no pude evitar reír levemente intentando mantener mi expresión sería.

-Pues sí, en efecto el trato era tener la mejor nota- dije mirándole a lo que el desvió la mirada –pero me has demostrado tu determinación, así que para mí eso es suficiente.

-Entonces- dijo el mirándome a los ojos con una pequeña sonrisita - ¿me enseñaras?

-La nueva condición es que no vuelvas a atrasarte y hacerme perder mi tiempo, y quiero resultados, espero que sigas sacando buenas notas- dije viéndole serio. 

-¿Enserio?- dijo acercándose para abrazarme, al parecer estaba muy contento.

-No me gusta el contacto físico con bestias- dije casi chillando así que él me soltó retrocediendo aun riendo.

-Prometo que me esforzare- dijo este sonriendo encantadoramente, en verdad esa sonrisa podía hacer calentar el más frio corazón, ahora entendía porque todos amaban ver su rostro sonriente, pero sacudí mi cabeza ante ese pensamiento, no dejaría que una bestia inútil me haga pensar así.

-Es bueno que muestres interés finalmente por tus estudios, normalmente no te esfuerzas en nada más que en perseguir mujeres- dije suspirando con molestia.

-Oye, soy determinado en varias cosas- dijo este haciendo un adorable puchero.

-¿A sí, en qué?- dije mirándole desafiadoramente.

-Te mostrare- dijo tomándome de la muñeca guiándome por entre los pasillos no tenía idea de a donde me estaba llevando, así que simplemente me deje llevar. Luego de caminar por un momento nos detuvimos frente a la sala de música.

-¿Qué hacemos aquí?- pregunte sorprendido.

-Te mostrare algo en lo que soy determinado, practico todos los días desde hace años- dijo sonriendo para meterse en la sala de música yendo directamente hasta el piano, se sentó en el banco de este para luego comenzar a tocar, me sorprendí infinitamente, esa melodía, ya la había escuchado algunas veces cuando pasaba frente a la sala de música, siempre me había preguntado quien era capaz de tocar tal melodía hermosa pero nunca tuve el valor de entrar a descubrirlo por miedo a molestar a esa persona, me sorprendía bastante que esa persona fuera Wilder.

-Eres muy bueno en esto- dije cuando el acabo la melodía.

-Gracias… se tocar varios instrumentos, mis amigos me han enseñado, Alek me enseñó piano, Noah la guitarra y Jimin la batería- dijo sonriéndome parándose de la silla del piano.

-Vaya… nada mal- le dije cruzándome de brazos sorprendido –de seguro las chicas caen a tus pies luego de escucharte- dije sonriendo de lado puesto que seguro era una buena forma de ligar chicas.

-En realidad nunca toco frente a nadie… más que frente a mis amigos- dijo este suspirando.

-¿Entonces porque tocaste para mí? Bastaba con decirme en el pasillo que te gusta tocar- dije desviando la mirada.

-Vas a ser mi tutor, quise darte algo a cambio…. Aunque sea… tocar algo para ti- dijo sonriendo nuevamente.

-¿Acaso luego de cada examen que apruebes me vas a tocar una canción?- dije burlonamente.

-Si así lo quieres lo hare- dijo con una expresión seria y determinada.

-Vaya…- dije mirándole sorprendido, en ese momento me pareció divertida esa propuesta así que le enfrente –entonces está bien, cada vez que apruebes un examen tocaras algo para mí.

-De acuerdo- dijo sin vacilar mirándome con una sonrisa.

-Te advierto, las tutorías serán intensas y no acepto resultados mediocres, quiero que te esfuerces mucho-  dije viéndolo seriamente.

-Si señor- dijo haciendo una pose de militar para luego sonreír encantadoramente, lo que me hiso sonreír divertido, ahora que lo conocía mejor no parecía tan mal chico, aunque no debo dejarme llevar, es un hombre con una mala fama de conquistador de chicas terrible, no debía dejarme engañar por una bestia.

-Me presentaré formalmente, me llamo Sebastián Brown, vicepresidente del consejo estudiantil- dije extendiendo mi mano notando como él la estrecho.

-Dante Wilder, llámame Dan… nada más que agregar más que…- dijo para ladear la cabeza –…suenas muy formal… ya se, te llamare Sebas.

-¿Sebas? – Dije levantando mis cejas sorprendido, nadie me hablaba de esa manera informal pues todos me temían – ¿tú nunca has escuchado de mi verdad?

-Pues… el profesor me dijo que eras el mejor tutor- dijo simplemente.

-¿No has escuchado cosas sobre mi carácter?- dije sorprendido, creía que todos en esta academia conocían mi forma de ser estricta.

-Nop… aunque soy algo despistado… nunca me entero de nada- dijo sonriendo.

-Como sea… es mejor que te vayas a estudiar, el lunes comienzan las tutorías y quiero que repaces algo para no comenzar de cero- sin más me despedí con un gesto de la cabeza y me marche a mi dormitorio.

Me sorprendía bastante que a pesar de todo haya aceptado ser el tutor de ese chico, pero me había demostrado que en verdad estaba determinado en aprender, además de que a pesar de las apariencias no parecía mal chico, así que le daría una oportunidad, solo esperaba que no lo echara a perder.

El lunes llego sorprendentemente a tiempo para la tutoría de la mañana, le había hecho madrugar para así estudiar algo antes de clases, y a pesar de que tenía fama de dormirse el llego a tiempo esa vez. Al entrar a clase él fue a sentarse con Smith como siempre y yo me marche a mi lugar al frente. La clase comenzó normal, solamente que ya para la hora de música todos supusimos que nos dejarían ir pues nuestra antigua profesora tuvo que pedir licencia por maternidad y pensábamos que no habrían conseguido aun un suplente, pero nos sorprendimos todos bastante al ver que ya había alguien para el puesto. De pronto entro un hombre delgado, de unos veinte y tantos años, de cabello rubio algo largo recogido con una coleta, vestía bastante informal, unos jeans y una camiseta blanca.

-¿¡Víctor!?- se escuchó un grito desde donde estaban Dante y Alek notando que el grito había salido de la boca de Alek el cual se encontraba parado viendo al recién llegado profesor…

CONTINUARA…



Say Londey: hola a todos los lectores, hasta aquí llega el primer capitulo de High School Love Shoots, en pocos días subiré el siguiente, no se exactamente que día será pero en cuanto este listo pues lo traeré. Sin más que decir me despido jeje ^^. 

 

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys ...