Luego de haber dicho su nombre de esa manera y frente a toda la clase me
sentí avergonzado como nunca ya que se me habían quedado viendo perplejos, yo
no era del tipo que le gustara llamar demasiado la atención. Afortunadamente el
incidente no paso a más y el director prosiguió con la presentación del nuevo
profesor, claro que la vergüenza no me abandonaba. Su nombre era Víctor Oribe
de 25 años de edad, al parecer había llegado recientemente de estudiar música
en el extranjero y era un excelente pianista, a partir de ese día se
convertiría en el nuevo profesor de música de la Academia de los Sauces. Su
aspecto era muy juvenil, contaba con un cabello rubio largo atado con una
sencilla coleta, una piel pálida y hermosa y unos ojos azul intenso, claro que
su expresión facial era completamente seria, y no vestía un clásico traje, sino
que usaba unos jeans gastados y una camiseta blanca, de no ser porque se
presentó como profesor cualquiera podría creer que era un alumno más.
Oh cierto, olvide presentarme, me llamo Aleksander Smith pero prefiero que
todos me llamen Alek. Tengo 16 años y estudio en el internado llamado Academia de
los Sauces. Para que sepan más de mi podría decir que soy un chico bastante
tranquilo y muchas veces algo tímido, intento ser amable con todo el mundo
tanto profesores como compañeros, desde el primer día en esta academia conocí a
un chico con quien hice amistad desde el primer momento, este chico es Dante
Wilder, o como todo el mundo lo llama Dan. Luego conocimos a nuestros otros dos
mejores amigos, Jimin, que en realidad se llama James Lacroze pero le gusta ser
llamado Jimin, y Noah Romano que es un chico muy serio y aterrador. Por alguna
razón los cuatro con el tiempo nos volvimos de cierta manera populares y las
mismas chicas comenzaron a llamarnos los cuatro príncipes de la Academia de los
Sauces, siendo nombrado yo como “el príncipe bondadoso”.
Pero es curioso ser nombrado como si fuera un príncipe ya que en mi
infancia era lo más alejado a uno, no era nada apuesto y es más tenía algo de sobrepeso
lo que provocaba muchas burlas de mis compañeros de clase e incluso vecinos,
esas constantes burlas provocaron que yo fuera sumamente tímido e introvertido,
pero durante esos tiempos hubo una luz que hacía a mi corazón brillar. Ese era
un amigo de la familia el cual era 9 años mayor que yo que en el momento vivía en
la casa al lado de la nuestra. Cada vez que los otros niños del barrio se
burlaban de mí o me agredían físicamente él siempre me defendía. Para todos él
era bastante arrogante y mal hablado pero para mí era un héroe. Él siempre me decía
que debía ser más valiente y que si lo fuera nadie me molestaría, pero era más fácil
de decir que de hacer. Debo decir que yo estaba más que maravillado por él, era
muy apuesto y llamaba la atención, además su personalidad fuerte que no dejaba
que nadie siquiera se atreviera a decirle algo me resultaba admirable, siempre
pensaba que me gustaría tener su confianza. Además muchas veces el me invitaba
a su casa para enseñarme a tocar el piano, él era un increíble pianista debo
decir, y fue lo que provocó en mi un deseo por aprender a tocar ese
instrumento. Pero todo cambio un día cuando él tenía 21 años, él se marchó para
seguir sus estudios en música en otro país, desde ese momento no eh vuelto a
verlo… hasta ahora.
Con el tiempo, luego de que él se marchó yo me decidí a cambiar mi vida, comencé
a ir al gimnasio y al cabo de un par de años mi sobrepeso desapareció y de a
poco comencé a lucir un cuerpo bien trabajado. Además fui adquiriendo más y más
confianza en mí mismo, sin mencionar que continuaba yendo a clases de piano, quería
ser tan bueno como él. A los 14 años mis padres me enviaron a estudiar al
internado Academia de los Sauces, donde como mencioné, hise varios amigos. Ya
mi apariencia no era la misma de cuando era niño y comencé a llamar mucho la
atención femenina, era increíble pero en la actualidad varias chicas se me
llegaron a declarar, claro que mi corazón siempre perteneció a otra persona por
lo que jamás fui demasiado serio en mis noviazgos, pero por mi amabilidad y aun
después de romper nadie llegó a odiarme, o eso creo.
Ese día luego del almuerzo los cuatro nos reunimos en la cafetería para
almorzar y de entrada Jimin me interrogó por mi extraña participación en
clases. Mi rostro se tiño de carmín mientras él me comentaba que ya incluso los
de su clase se enteraron, ya que en efecto no eran comunes en mí esas escenas.
Afortunadamente Dan intervino diciéndole que me dejara en paz. Dan era el único
que conocía mi pasado, él sabía sobre aquel chico de mi infancia que me defendía
y con solo ver mi rostro el comprendió que ese nuevo profesor era en efecto ese
chico, pues yo mismo había prácticamente gritado su nombre, pero supe que no
iba a decirme nada hasta que yo mismo estuviera dispuesto a hablar del tema, y agradecía
mucho a Dan por ello, él siempre era muy comprensivo con los sentimientos de
los demás aunque no lo pareciera a simple vista.
Todo el tema simplemente pasó y al día siguiente nos dirigimos a clases de música,
notaba un gran cambio en Dan el cual se esforzaba más por estudiar y tenía
continuas citas de estudio con su nuevo tutor Sebastián, me alegraba que al fin
mi amigo se interesara más por sus estudios. Durante la clase de música el
nuevo profesor mencionó que formaría un club de música para todos los alumnos
que supieran tocar algún instrumento y que quisieran formar parte. No sé por
qué pero desde el primer momento fui de los que se dijo que quería formar parte
de ese club, pero me daba una tremenda vergüenza el ir solo, por lo que le rogué
a mis amigos que me acompañaran, finalmente todos terminaron aceptando,
afortunadamente todos tocábamos un instrumento.
Llego el día de la primera reunión del club de música, y el profesor quería
en primer lugar hacer audiciones. Así que uno a uno los alumnos interesados
fueron pasando y presentándose para posteriormente dar una muestra de sus
habilidades. Mis amigos fueron primero, yo estaba sumamente nervioso así que
preferí hacerlo al final. El anotaba sus nombres en una libreta y también cuál
era su desempeño. Finalmente llegó mi turno, note que al parecer no me había
reconocido aún, después de todo había pasado tiempo y mi apariencia de ahora no
era la misma de cuando era niño.
-Me llamo Aleksander Smith, tocare el piano- cuando dije mi nombre el
despegó la mirada de la libreta notando cierta confusión en su mirada, me
observo unos segundos para luego indicarme que procediera.
Me decidí por tocar la canción que el siempre tocaba para mí de niño, en
ese entonces no podía tocar ni tres teclas seguidas sin fallar, pero ahora
toque más que perfectamente, las chicas que estaban allí observaban encantadas
mi presentación “no podíamos esperar nada menos de nuestro príncipe bondadoso”
alcance a oír. Simplemente no presté atención a nadie y continué con mi
presentación hasta finalmente acabar impecablemente. Me levante y mire en
dirección al profesor y note que este me miraba muy extrañado pero sin decir
nada. Finalmente, y ya con todos habiendo adicionado dijo que publicaría los
resultados al día siguiente con quienes habían pasado la prueba.
-Quiero hablar un momento contigo Smith- dijo cuándo todos nos retirábamos,
a lo que yo sin saber porque me quede allí parado esperando. Luego de que estuviéramos solo él prosiguió –tenía
cierta duda de que fueras tú, pues has cambiado mucho, pero… debo decir que has
mejorado mucho Alek.
-¿Me recuerdas?- dije intentando disimular mi emoción.
-Como no hacerlo, pero es increíble cómo has cambiado- sea cerco picándome el estómago
con una lapicera –veo que has bajado de peso, te ves mejor ahora que cuando
eras niño, puerquito- sonrió divertido.
-Si… luego de que te marchaste pues… quise ponerme en forma- dije algo
avergonzado.
-Y mejoraste en cuanto al piano- dijo el cruzándose de brazos, no recordaba
que el fuera tan atractivo, su cabello ahora era un poco más largo que hace
años.
-Eh practicado mucho- dije contestando como si fuera un soldado.
-Cuando hables con tu madre salúdamela, aún recuerdo cuando me invitaban a
comer pastel… siempre fue muy amable- dijo este girándose para sentarse detrás
del escritorio y yo camine detrás de él.
-En verdad estoy feliz de verte… creí que nunca más te volvería a ver- dije
sin poder evitarlo y dando a entender mi emoción por el tono de mi voz.
-Tranquilo, no es para tanto- dijo este despreocupadamente.
-Claro que es para tanto, no sabes lo feliz que me hace verte… yo en verdad
te extrañe mucho- mordí mi labio inferior algo nervioso.
-¿Y porque me extrañaste tanto? Ni que fuera tu hermano- dije restándole importancia.
-Cómo olvidar a quien siempre me defendió de niño… y que me enseño a tocar
el piano y quien…- dije sin poder completar mi frase.
-¿Quién…?- pregunto el mirándome aun sin hacer ningún movimiento.
-Quien fue mi primer amor…- oh dios, no puedo creer que eso saliera de mi
boca, quizás es la emoción de tenerlo frente a mi después de tanto tiempo, eran
palabras que querían salir de mí, y sentía que si no lo decía ahora quizás él
se volvería a marchar y debería volver a quedar con esas palabras en mi
interior.
-¿Eh?- dijo mirándome con una gran sorpresa en su rostro, al parecer no se esperaba
que le dijera algo así, se había quedado en shock – vaya… que buen chiste- dijo
riendo levantándose de su asiento recogiendo sus cosas.
-¿Chiste?- dije yo sin poder creer que dijera eso –no estoy bromeando, es
lo que siento de verdad- era ahora o nunca, además no resistiría tener esto
dentro de mi más tiempo – estoy enamorado de ti desde que era un niño… pero en
ese entonces era un niño… no comprendía mis propios sentimientos, pero luego de
que te fuiste fue que caí en la cuenta de que en realidad estaba enamorado de
ti.
Él se quedó al parecer como piedra, no sabía que decir solo me miraba de
forma seria al parecer intentando descubrir que decirme. Hasta que finalmente
hablo.
-Son simplemente cosas de niños, deberías salir con chicas, así…- pero no
le deje continuar con la frase ya que lo interrumpí.
-Eh salido con muchas chicas… pero con ninguna eh llegado a sentir esto-
dije muy serio viéndole, era ahora o nunca.
-Lo lamento- me sorprendí por esas palabras – soy tu profesor… eso no sería
correcto, es mejor que te olvides de mí y sigue con tu vida.
-No- no estaba simplemente dispuesto a aceptar esa respuesta – siempre me
has gustado, siempre me defendías de niño y eras muy amable conmigo.
-No puedes enamorarte de todas las personas que son amables contigo- dijo
este mirándome seriamente.
-No lo hago, solo estoy enamorado de ti- dije sosteniéndole la mirada.
-Ya te dije que es imposible, soy tu profesor, además que te hace pensar
que soy gay- dijo este al parecer intentando desanimarme.
-Yo te vi…- el pareció muy confundido – hace años, vi cómo te encontrabas
con hombres… y vi como los besabas… nunca salías con chicas solo con hombres…
así que en efecto eso me da la idea de que eres gay.
-Eres un pequeño acosador verdad- dijo sonriendo divertido, al parecer no
esperaba que nadie lo hubiera visto en aquellos días –de todas maneras sigo
siendo tu profesor.
-No es algo que me importe- dije muy confiado en mí mismo.
-No saldré tampoco con alguien mediocre, así que demuéstrame que vales la
pena- luego de decir eso paso por mi lado marchándose como si nada. Fue
extraño, había tenido el valor de confesar mis sentimientos al amor de mi
infancia, pero al parecer había obtenido un rechazo. Mi yo de antes se marcharía
a llorar e intentar superarlo, pero yo ya no era ese niño tímido al que todos
humillaban, lograría que Víctor se enamore de mi de una forma u otra.
Durante los siguientes días hice mi mayor esfuerzo en todas las clases,
siempre obteniendo las mejores notas en los exámenes, y participando
impecablemente en clases. Yo por lo general era un excelente alumno pero quería
ser aún mejor, no sería alguien mediocre, me convertiría en el tipo perfecto
para Víctor, olvidar a tu amor de la infancia era difícil, pero para mí se
sentía como algo imposible. Incluso durante las actividades del club, que por
cierto tanto mis amigos como yo logamos quedarnos en este, mi participación era
impecable. Cada actividad extracurricular en la que los profesores necesitaban
a alguien yo participaba, mi objetivo era demostrar mi valor ante él. Durante esos
días varias chicas se me declararon, usualmente aceptaba salir con ellas para
probar, pero ahora sabía que no tenía el más mínimo interés y no jugaría con
los sentimientos de ellas dándoles falsas esperanzas, así que terminaba
directamente rechazándolas.
Pasaron unas dos semanas y luego de las actividades del club el profesor Víctor
me pidió que esperara pues quería hablar conmigo, todos se marcharon y quedamos
solos.
-¿A que estás jugando?- dijo el directamente.
-No comprendo…- dije bastante confundido con su pregunta.
-Crees que no eh notado tu entusiasmo en clases, además tus calificaciones
son perfectas… además…- suspiro –sin querer te eh visto rechazar chicas con la
frase “lo siento pero ya estoy enamorado de alguien más”- se cruzó de brazos viéndome
serio.
-Pues… siempre eh sido bueno en clases incluso antes de que tu llegaras… y
lo de las chicas… es verdad, ya estoy enamorado de alguien más- dije
seriamente.
-¿Eres idiota o te haces?- dijo al parecer intentando calmarse- eres un
joven amable ya tractivo, deberías salir con chicas lindas de tu edad y no
estar enamorado de tu profesor- dijo este mirándome.
-No me interesan las chicas lindas de mi edad… me interesas tu- dije aun
seriamente, esta vez al parecer él no sabía que decir. -¿Acaso el único
impedimento de que te pueda gustar es que soy tu alumno?- dije viéndolo aun de
forma sería.
-Exacto- dijo el acercándome para plantarme cara.
-Entonces dejare la escuela- dije viéndole serio.
-¿Estas de broma… dejar la escuela por mí?- dijo al parecer sin poder creérselo
-¿tanto te gusto?
-Si- dije serio aun viéndole a los ojos.
El pareció completamente desconcertado, al parecer no sabía ni que
responder ante esa confesión, paso una mano por detrás de su cuello buscando
respuestas.
-Eres un idiota por estar enamorado de mi- dijo simplemente mirándome.
-Lo se… pero aun así lo estoy- dije sonriéndole levemente.
-Has cambiado bastante, tienes mucha confianza… ¿Dónde quedo el gordito tímido
de hace años?- dijo riendo levemente.
-Evoluciono… supongo- dije sonriendo levemente.
Pero lo siguiente que paso fue algo que no me lo espere en ningún momento,
el poso una de sus manos en mi nuca acercándome y con la otra mano coloco sus
dedos en mis labios besándome sobre estos de modo que nuestros labios no se
tocaran físicamente. Luego de ello se separó un poco mirándome a los ojos.
-Quién sabe y en un futuro acepte tus sentimientos… pero no quiero poner en
riesgo mi carrera ni tu integridad por algo que podría ser pasajero… así que
veremos qué pasa con el tiempo- dijo simplemente sonriéndome levemente para
luego apartarse y marcharse.
Me sentí enormemente feliz, esto significaba que en un futuro el quizás acepte
mis sentimientos y nos volvamos pareja, así que solo significaba que desde
ahora debía esforzarme por demostrarle lo mucho que me gusta. Te prometo Víctor
Oribe que hare que te enamores de mí.
Continuara…
Mi nombre es Dan Wilder, y me eh dado cuenta de sus sentimientos, pero no sé
porque no puedo evitar sentir celos.

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