viernes, 20 de noviembre de 2020

Capítulo 3: No comprendo mi corazón

 

Capítulo 3: No comprendo mi corazón

                Mi nombre es Dante Wilder, pero todo el mundo en la academia me llama Dan, tengo 16 años y asistió a la Academia de los Sauces. Mi vida en la academia es muy placentera, el asistir a un internado fue lo mejor que me pudo pasar puesto que yo no me llevo del todo bien con mi familia, en pocas palabras ellos tienen expectativas que por más que me esfuerce no puedo cumplir.

                Lo extraño es que cuando llegue al lugar por primera vez mi personalidad distaba mucho de lo que soy ahora, solía ser el chico tímido incapaz de entablar conversación con cualquier ser humano, pero afortunadamente luego de conocer a Alek fui cambiando de a poco, más tarde hicimos amistad con otros dos chicos llamados Jim y Noah, los cuatro nos volvimos inseparables. Finalmente comencé a notar que mi apariencia era bastante agradable para el sexo femenino y al ir tomando confianza fui siendo cada vez más encantador, al punto que llegaron a apodarme “el príncipe encantador”, era constantemente perseguido por las chicas de la academia, incluso debo decir por algunos chicos, pero algo que debo decir es que por más que haya tenido muchas novias jamás eh engañado a ninguna, eso no va conmigo, además debo decir que se lo que se siente… pero no hablare de ello.

                Recientemente eh estado un tanto disperso en las clases por lo que mis notas han bajado considerablemente, y si llego a repetir de año la reprimenda de mis padres sería mortal, por así decirlo. Pero afortunadamente eh conseguido un tutor bastante estricto el cual me ha estado dando clases particulares y es sorprendente, comprendo mejor las cosas con el que con los demás profesores, es un compañero de clases y su nombre es Sebastián Brown. Debo decir que con lo despistado que soy jamás lo había notado antes, y en cuanto comenzó a ser mi tutor me entere de varias cosas, entre ellas que es el mejor estudiante del salón por no decir de toda la academia, además de que es el vicepresidente del consejo estudiantil, y por último y no menos importante es bastante temido por todos por su rigidez en cuando a la disciplina y las reglas, aunque no sé porque le temen, para mi es sumamente tierno por ser tan bajito y usar esos lentes redondos.

                Ese día supuestamente tenia tutoría después de clases con Sebas, el único problema es que había olvidado la hora y el es muy estricto con el horario, si no estoy justo a la hora que acordamos él se marcha aunque lleve apenas 5 minutos de retraso, así que es mejor no arriesgarme. Era la hora del almuerzo y me encontraba con mis amigos en nuestra mesa de siempre riendo por alguna tontería que dijo Jim cuando recordé que debía hacerle esa pregunta a Sebas, así que me levante de mi asiento mirando a mi alrededor dentro de la cafetería, cuando finalmente lo logre divisar. Se encontraba en la mesa más apartada de la cafetería completamente solo, no me extraño ya que por lo general siempre está así, lo cual me pone algo triste. Note que a su alrededor tenia libros de textos de clases y comía su almuerzo mientras ojeaba concentrado dichos libros.

                Sin más me levante de mi asiento y camine hasta donde el estaba, notando la mirada de muchos compañeros que se nos quedaban viendo mientras caminaba rumbo a esa esquina apartada. Incluso un chico me tomo del brazo deteniéndome para luego susurrarme.

-Dan no te conviene hablarle al vicepresidente, a él le gusta almorzar solo y odia ser molestado.

-¿Ah sí?- dije incrédulo mirando al chico y luego nuevamente a Sebas, se veía tan solitario allí que no podía aceptar que de verdad le gustara estar así solo –de todas maneras hablare con él.

                Dije haciendo que el chico soltara mi mano mientras le sonreía y seguía mi camino hasta llegar a esa mesa y sentarme en una silla frente a él. Al el notar mi presencia alzó la mirada topándose con la mía, a lo que yo simplemente le sonreí notando que varias miradas estaban sobre nosotros, al dar una rápida mirada alrededor era como si me dijeran que mi vida estaba en peligro.

-Lamento molestarte, ¿Qué lees?- dije despreocupadamente mirándole con una sonrisa encantadora.

-¿Necesitas algo?- dijo Sebas volviendo su mirada a su libro.

-Sí, necesito saber que estás leyendo, ¿es algún libro de clases?- dije riendo levemente cruzándome de brazos sobre la mesa.

-No- dijo simplemente sin voltearme a ver.

-¿Cuál es entonces?- dije sin perder mi sonrisa.

-No me dejaras en paz hasta que te lo diga verdad- dijo este bajando el libro para verme con una cara de pocos amigos.

-Estas en lo cierto- dije sin perder mi sonrisa.

-Es la divina comedia, no creo que la conozcas- dijo este mirándome levantando una ceja.

-Como no conocerlo, es un clásico antiguo, además de que su tengo el nombre de su protagonista pues mi madre era fan de ese libro- dije levantando una ceja sintiendo placer en demostrar que no era tan inculto como él creía que era.

-¿Y la has leído?- dijo este y pude notar un deje de curiosidad en su mirada.

-Debo admitir que completo no, es bastante extraño de leer,  pero la idea de esos infiernos y en como los pecadores son castigados es intrigante… es como leer una novela bien creepy- dije riendo levemente.

-Entonces… ¿tu lees libros?- dijo de manera que lo note extrañado.

-Por supuesto, tengo gran fascinación por todo tipo de novelas, me encantan las policiales o sobrenaturales- dije meditando un momento en el tipo de libro que leía.

-Vaya entonces si leyeras tantos libros de estudio como novelas serías un erudito- dijo este sarcásticamente.

-Supongo que si, si lo hiciera sería todo un nerd- dije sonriendo airadamente.

-Vaya vaya- dijo el notando como se formaba una pequeña sonrisa en sus labios la cual rápidamente quito como si pensara que no podía sonreír frente a otros, eso en verdad me resulto extraño- ¿estás aquí solo para conocer mis gustos literarios?- pregunto levantando su vista hacia mi nuevamente.

-En realidad olvide la hora en la que habíamos acordado vernos para la tutoría- dije pasando una mano por m nuca algo avergonzado.

-Ni bien acabe la última clase- dijo simplemente para volver a su lectura.

-Vale- dije quedándome ahí viéndole, en lo que el volvió a levantar su mirada hacia mí.

-¿Algo más?- dijo simplemente bajando un poco el libro que tenía en sus manos.

-No estas aburrido de estar aquí solo leyendo en lugar de estar conversando con tus compañeros… o algo así…- dije viéndole ladeando la cabeza.

-No, me gusta leer y es cómodo el silencio ya que nadie se acerca… bueno excepto cierto idiota que tengo enfrente- dijo sin tener ni la más mínima expresión en su mirada.

-Vaya- dije sin poder evitar reírme para luego contenerme un poco- Quizás ese idiota simplemente quiera invitarte a sentarte en su mesa para conversar amenamente- dije sonriéndole amablemente.

-Prefiero leer en  paz en este momento- dijo ladeando levemente la cabeza como si le molestara mi presencia.

-Bueno… pues si cambias la oferta está en pie… no solo para hoy, cuando quieras tener una charla relajada eres bienvenido mira… - dije señalando mi mesa en la que en este momento estaban mis amigos- si quieres unírtenos estoy siempre allí vale- dije levantándome –nos vemos en clases… y luego en la tutoría.

                El no contesto pero sentí su mirada sobre mí, pero para cuando voltee a verlo había vuelto a su libro, esperaba que terminara aceptando mi ofrecimiento, tenía curiosidad por ese chico, se me hacía misteriosos y también triste por siempre verlo solo con un libro en la mano, digo, los libros no son malos pero de vez en cuando es bueno charlar con otros seres humanos sin necesitar ser por estudios. Mientras volvía a mi asiento notaba la mirada de sorpresa de muchos al notar que tuve una charla con el inalcanzable Sebastián, pero en verdad no sabía porque le temían, como dije anteriormente él se me hacía muy tierno.

                El resto del día transcurrió con normalidad hasta que llego finalmente la hora de las lecciones, como siempre mi tutor era especialmente bueno explicando las lecciones, podía aprender en una sola clase lo que debería haber aprendido en un año de clases con los demás profesores, en verdad él era muy bueno en esto. Ya pasadas varias horas había llegado a mi limite, esas clases eran sumamente intensivas por lo que ninguna persona normal podría seguirle el ritmo por muchas horas así que finalmente le rogué a Sebas parar.

                Usualmente me replicaba diciendo que era un idiota que no aguantaba nada, pero extrañamente en esta ocasión fue amable y no replico dejando por concluida la clase del día, además recordándome que la siguiente semana llegarían unos exámenes, luego de prometerle que repasaría todo en mi habitación el suspiro dándome a entender que me creía, lo cual era extraño, él nunca me creía que estudiaría fuera de las lecciones, quizás son cosas mías y directamente estaba simplemente cansado, hasta una bestia estricta puede cansarse a veces.

                Al salir de la biblioteca donde habíamos estado estudiando pasaron unos chicos por nosotros corriendo a lo que como un rayo Sebastián les lanzo un borrador en la cabeza a uno, me sorprendió la habilidad que tenía pues dio de lleno en el blanco, lo que ocasionó que esos chicos se detuvieran girándose a él y pude notar el temor en sus rostros al ver que se trataba de Sebas.

-Si vuelvo a verlos corriendo por el pasillo estarán un mes en detención, ¿fui claro?- su expresión era tan fría que en verdad daba miedo, lo cual note en esos chicos los cuales se excusaron temerosos y siguieron su camino a paso normal, hasta podría decir que parecían unas tortugas.

                Yo simplemente había visto la escena sorprendido de la reacción de ellos, pero extrañamente y a diferencia de todos al ver a Sebas nunca sentía temor alguno, es más sentía mucha calidez, quizás solo era un chico incomprendido por todos como yo solía serlo hace muchos años atrás.

                Como nuestros dormitorios quedaban en la misma dirección nos marchamos juntos, el en todo momento permaneció callado y con esa expresión seria en su rostro, incluso parecía ignorarme cuando le hacía preguntas pues no me contestaba, ¿acaso él era así con todo el mundo? Era una pregunta que rondaba mi cabeza. O eso pensaba hasta que nos cruzamos con cierto chico, la expresión de Sebas cambio de pronto, ahora sonrió amablemente al ver a esa persona que se acercaba a nosotros, por la curiosidad que me causo mire bien a esa persona, al principio no le reconocí, debo admitir que soy malo recordando rostros, pero se me hacía bastante conocido. Hasta que escuche a Sebas decir “presidente”.

-¿Un momento tu eres el presidente del consejo?- dije con total naturalidad sonriendo como era mi costumbre pero pronto sentí un golpe en mi cabeza.

-¿Eres idiota o que, como no reconoces al presidente del consejo, en verdad estudias aquí o solo vienes de paseo?- decía Sebas regañándome abiertamente mientras yo seguía sonriendo tontamente a ambos rascando mi nuca.

-No seas tan duro con el Sebastián- dijo el joven, al parecer tenía más o menos nuestra edad, unos 17 años supongo por ser el presidente ya que solo alumnos de último años pueden serlo. A diferencia de Sebastián el parecía ser muy amable y agradable.

-Es que si no se corrige a los idiotas a tiempo crecerán siendo unos adultos idiotas sin remedio- dijo Sebastián cruzándose de brazos y haciendo una mueca de molestia.

-Tranquilo, no tienes que ser tan formal todo el tiempo- dijo el chico colocando una mano en el hombro de Sebastián a lo que yo claramente pude notar un leve sonrojo en su rostro, ¿mis ojos me engañaban o Sebas de pronto parecía nervioso de ese contacto físico?

-Bue… bueno yo- dijo bajando la cabeza y mirando hacia otro lado, era la primera vez que veía a Sebas tan nervioso, esto era algo insólito que nunca pasaba.

-Como sea, debo llevar estos expedientes a la sala del consejo- dijo el presidente mostrando que en sus manos llevaba unos papeles.

-¿Necesitas ayuda?- pregunto rápidamente Sebas extrañamente emocionado por brindar su ayuda a ese chico.

-No es necesario, solo son unos papeles que debo llevar, además debes estar cansado, acabas de salir de una tutoría, ve a tu habitación y descansa, hasta mañana- el joven me miro a mi también y me sonrió amablemente –hasta mañana señor Wilder-

-¿Sabes mi apellido?- pregunte extrañado puesto que no recordaba haberme presentado con él nunca.

-Claro, sé el nombre de todos en esta academia, es parte de mis funciones como presidente- dijo sonriendo para luego seguir su camino.

-Sorprendente- dije mirándole con cara de sorpresa mientras le veía irse –oye Sebas en verdad él sabe el nombre de todos…- al darme la vuelta note que Sebastián ya iba bastante lejos caminando –oye espérame- dije caminando rápido para alcanzarlo, sin llegar a correr claro ya que sabía que recibiría una reprimenda de su parte.

                Esa noche me quede muy pensativo en cuanto a la reacción de Sebas ante ese chico que era el presidente, él se había sonrojado, estaba seguro de que no lo había soñado, en verdad su semblante cambio por completo cuando estuvo frente a ese chico, ¿acaso pasaba algo entre Sebas y el presidente?, esos pensamientos no me dejaban descansar así que debía averiguar que pasaba allí.

                Al día siguiente tuve un problema con mi despertador, por alguna razón se le cambio la hora despertándome una hora antes, pero como siempre creí que me había quedado dormido así que prácticamente volé de la cama colocándome el uniforme y corriendo rumbo al salón esperando que nadie del consejo me vea o estaría en problemas. Al llegar al salón note que no había absolutamente nadie. Me resulto extraño así que consulte mi celular dándome cuenta de que aún faltaba cerca de 45 minutos para iniciar la clase, ¿pero cómo? Pensé cuando de pronto recibí un mensaje de Jim *hola Dan, como dices que siempre te duermes para ir a clases adelante tu despertador, me imagino que para este momento estarás en clases, besos*, fruncí el ceño molesto pensando “voy a asesinarte Jim”, es verdad que su truco resultó pero casi me da algo de imaginar que iba a llegar tarde, además ni siquiera había desayunado.

                Molesto planee dirigirme a comprar algo de comer en la cafetería para luego ir a sentarme tranquilamente a una banca en el patio trasero de la academia para comer tranquilamente. Mientras estaba allí miraba a las personas que pasaban por los pasillos del lugar, entonces vi algo que llamo mi atención, se trataba de Sebas y el presidente que iban conversando de algo que no llegaba a escuchar. En ese momento la curiosidad pudo más que yo y fui tras ellos escondiéndome detrás para que no me vieran, parecía un idiota, pero aun así mi curiosidad era más fuerte que yo. Lamentablemente no alcanzaba a escuchar nada de lo que decían, pero si podía ver el semblante de Sebas, extrañamente se  veía feliz hablando con ese tipo, la mirada que le lanzaba no era simplemente de compañeros, o colegas del consejo, pero el presidente actuaba como si nada ¿será que se daba cuenta de las expresiones de Sebas o era un terrible despistado? Más adelante se separaron pues sus clases eran en diferentes lugares y note como Sebas se le quedaba viendo mientras él se alejaba. Finalmente y de forma juguetona me acerque a Sebas por detrás.

-Por qué no le tomas una foto, dura más tiempo- dije sonriendo divertido a lo que de pronto Sebas se giró tranquilamente hacia mí, ya su expresión no era como con la que miraba al presidente.

-No sé de qué estás hablando idiota- dijo para comenzar a caminar para ir a nuestro salón.

-Por favor, seré idiota pero hasta yo se distinguir que no miras a ese chico de la misma manera que a las demás personas- dije cruzándome de brazos mientras caminaba detrás de él.

-Sigo sin entender de qué hablas- esta vez note que la voz de Sebas cambio levemente, parecía un poco más temblorosa.

-No será que…- en ese momento un pensamiento paso por mi mente-  te gusta el presidente.

                En ese momento el ambiente cambio completamente a uno sumamente tenso, Sebastián se giró hacia mí y me tomo del cuello de la camisa mirándome de forma sumamente amenazante.

-No sé de dónde sacas esas barbaridades pero más te vale que no lo repitas en ningún lugar- su miraba ahora sí que me daba bastante miedo.

-Si te puso así de tenso debo suponer que estoy en lo cierto- sip parecía que iba a morir ese mismo día pues estaba jugando con fuego y no el de una vela sino que era como lanzarme a un volcán.

                Sebastián parecía estar nervioso, en verdad desde que lo conocí nunca lo había visto de esa manera. Pero en lugar de darme el regaño de mi vida tomo mi brazo y tiro de mi llevándome al patio y luego a una zona apartada, ¿acaso buscaba el mejor lugar para asesinarme? Eso era lo que pasaba por mi cabeza en ese momento.

-De todos los idiotas dentro de este lugar… tenías que ser tu quien se diera cuenta- dijo Sebas sin mirarme. Mientras yo que quede con una expresión de ¿Qué pasa aquí?

-No me digas que…- en ese momento supe que había dado en el clavo – en verdad te gusta el presidente ¿verdad?

-Si se lo dices a alguien yo te…- él se acercó amenazantemente así que coloque mis manos frente a mi como queriendo defenderme.

-No se lo diré a nadie, lo juro- el se detuvo y se me quedo viendo un momento.

-No quiero ensuciar mis manos, así que supongo que solo me queda confiar en ti- dijo suspirando y mirando hacia un lado.

-¿Se lo has dicho?- pregunte mirándole más tranquilo ahora que el peligro parecía haber pasado.

-¿Cómo puedo decírselo? Soy un chico que está enamorado de otro chico… él lo considerara asqueroso…- ahora la expresión de Sebas parecía ser más melancólica.

-¿Desde hace cuánto te sientes así?- pregunte acercándome más a él.

-Me gusta desde que entre a esta academia, siempre fue un chico inteligente, increíble y amable… además de sumamente correcto lo cual me gusto desde el primer momento- dijo este lo que me sorprendía, Sebas estaba confiando en mi como para contarme algo que al parecer no le había confesado a nadie.

-Cuanto tiempo ha sido- dije viéndole de forma sería.

-Cinco años- dijo el tímidamente lo cual me sorprendió.

-¿Has estado enamorado del tipo 5 años y nunca se lo has dicho?- dije sorprendido.

-Es que… no quiero que él llegue a odiarme si se llegara a enterar…- en verdad en ese momento el temible vicepresidente no existía, solo había un chico común y corriendo temeroso de sus propios sentimientos, se veía tan frágil en ese momento que solo pude acercarme y abrazarlo, el no hiso nada por detenerme.

-¿Es doloroso guardar esos sentimientos por tanto tiempo verdad?- dije conteniéndolo entre mis brazos, se veía tan mal que parecía que iba a comenzar a llorar. El simplemente me abrazo también y escondió su rostro en mi pecho, como yo era más alto cabía perfectamente debajo de mi mentón.

-¿Qué puedo hacer?- dijo el con la voz entre cortada, me sorprendía que confiara en mí en este momento.

-Tienes que decírselo, si él es tan genial como dices lo entenderá, además eh visto que se llevan muy bien, quizás hasta corresponda tus sentimientos, no pierdes nada con intentar- yo nunca había tenido problemas con confesarme a alguien, era bastante directo, si la chica me gustaba se lo decía y para mi fortuna la gran mayoría de las veces era correspondido.

-¿Tú crees que él no me odiará?- dijo Sebas algo nervioso.

-Claro que no te odiara, debes sacarlo de tu pecho, vamos que eso no te de miedo demonio de la academia- dije bromeando a lo que pude escuchar una pequeña risita de su parte apartándose de mi para mirarme a los ojos, no pude evitar notar lo lindo que era con esa expresión de confusión en su rostro, sacudí mi cabeza por ese pensamiento.

-Vamos a clases, ya está por ser la hora- dijo Sebas comenzando a caminar ya repuesto.

-Pero me prometes que hablaras con él- le grite cuando estuvo a un par de metros.

-Si lo prometo- dijo girándome para mostrarme una pequeña sonrisa y luego seguir caminando.

                Las clases transcurrieron normalmente, o en pocas palabras aburridas, sinceramente me divertía más en las tutorías con Sebas a pesar de que eran intensas. A la hora del almuerzo fui con mis amigo a comer, pero note que Sebastián no estaba en su lugar habitual, era extraño, juraba que lo veía ahí cada día del ciclo escolar sin falta. Me causo curiosidad así que les dije a mis amigos que iba al baño y regresaría pronto.

                Caminaba por los pasillos de la academia en busca de Sebas hasta que finalmente lo vi más adelante, estaba hablando con el presidente, era como si le pidiera acompañarlo, me acerque un poco más lo suficiente como para escuchar al presidente decir que también quería decirle algo a Sebas. Ambos emprendieron el camino hacia una zona donde no había nadie cerca, bueno estaba yo aunque ellos no notaron mi presencia, incluso llegue a colocarme en un lugar donde pudiera oír todo sin ser descubierto.

                Escuche a Sebas decir algo como “tengo algo que decirte”, y luego “pero tu primero”, le dijo al presidente.

-Eres de mis mejores amigos aquí y te estimo bastante Brown- dijo el presidente colocando una mano en su hombro mientras sonreía, asome un poco la cabeza notando el sonrojo en las mejillas de Sebastián.

-T… tú también eres de mis mejores amigos y te estimo mucho presidente- dijo Sebas, al parecer estaba listo para declararse.

-Me alegro de oír eso, pues…- el joven hiso una pausa como buscando las palabras- es algo reciente… nunca creí que me pasaría…- Sebas parecía emocionado- tengo una novia- dijo finalmente el presidente a lo que al parecer tanto Sebas como yo tuvimos la misma expresión en el rostro.

-¿N… novia?- dijo Sebastián sin poder al parecer creérselo.

-Si, ella es de mi ciudad natal, nos encontramos nuevamente en las últimas vacaciones y finalmente, luego de estar loco por ella por casi dos años le pedí que fuéramos novios y ella acepto- dijo al parecer sumamente emocionado.

-Vaya…- dijo Sebas al parecer sin saber que decir –pues… en verdad me alegro por ti- dijo fingiendo una cálida sonrisa como el mejor actor del mundo.

-Me alegro de habértelo contado, estaba nervioso ya que eres al primero aquí en la academia que se lo digo.

                El resto de la conversación no vale la pena ser relatada, simplemente el presidente le conto todo sobre la chica y como se habían dado las cosas y Sebas en todo momento le sonreía como un campeón, mientras yo en mi escondite lo único que quería era darle un puñetazo en la narizota a ese presidente. Finalmente note que este se despidió de Sebas y lo dejo ahí. No pude permanecer en mi escondite más tiempo, Sebastián al verme no necesito que yo le explicara que estuve escuchando todo, pero note que en cuanto me vio no pudo contener más sus lágrimas y estas comenzaron a rodar por sus mejillas, a lo que yo sin decir nada corrí hasta él y lo abrace sosteniéndolo fuerte contra mi pecho mientras el también sin decir nada se aferró a mí. Así estuvo varios minutos sin decir nada.

-Hay que volver a clases…- dijo este al tiempo, pero sostuve su rostro entre mis manos negando con la cabeza.

-No estás en condiciones de ir a clases- le dije mirándole a los ojos mientras limpiaba las lágrimas de sus majillas con mis dedos.

-Nunca eh faltado a clases, y menos sin razón- dijo este con la voz prácticamente quebrada.

-El que rompieran tu corazón te parece que es no tener una razón- le dije mirándole sonriéndole levemente intentando reconfortarle.

-¿Quién dice que rompieron mi corazón?- en verdad parecía que Sebastián intentaba hacerse el fuerte ante mí, pero yo sabía cómo se sentía.

-No necesitas hacerte el fuerte frente a mí, no tienes que aparentar, puedes ser tú mismo, y si ahora estas mal quiero que sepas que cuentas conmigo- le sonreí amablemente, a lo que el simplemente se me quedó viendo al parecer bastante sorprendido de mis palabras.

-¿Y qué sugieres?- dijo este mirándome a los ojos de una manera que lo hacía ver tan tierno.

-Conozco un lugar que te gustará- dije sonriéndole y tomando su mano para jalarlo, pronto lo lleve a la parte de atrás de la academia comenzando a adentrarnos en el bosque que rodea todo el lugar, luego de caminar unos minutos llegamos a la orilla de un gran lago.

-¿Qué es este lugar?- dijo Sebastián al parecer maravillado.

-¿Nunca viniste aquí?- pregunte sonriéndole.

-No salgo a explorar los alrededores de la academia, por lo general estoy en ella o en la ciudad- dijo sin dejar de mirar el paisaje.

-Pues yo descubrí este lugar un día que escape de clases por estar aburrido y vine a parar aquí, nunca traje a nadie- dije sentándome en la orilla de ese lago mientras Sebas se sentaba junto a mí.

                No era necesario hablar, lo único que quería era que Sebas se sintiera mejor, deje mi mano a un lado de mi cuerpo mientras miraba el lago mirando de reojo a Sebas de vez en cuando, parecía sentirse mejor de a poco, pero es que es difícil dejar ir a alguien de quien estuvo enamorado por tanto tiempo.

-Sabes, eh escuchado que para olvidar a un amor debes encontrar uno nuevo, solo el amor sana un corazón herido- dije simplemente al aire.

                Note la mirada de Sebas sobre mí así que yo también gire mi rostro hacia él.

-Sinceramente al conocerte creí que eras un idiota superficial, que solo pensaba en irse de fiesta y coquetear con mujeres sin importarle para nada sus responsabilidades- dijo este a lo que yo solo pude reír divertido.

-Vaya… no sabía que daba tan mala impresión- dije sin dejar de reír volviendo a mirar hacia el lago.

-Pero ahora que te conozco mejor…- dijo Sebas mirándome a sí que yo también gire mi cabeza hacia el - … sigo creyendo que eres un idiota pervertido…- levante una ceja mirándole – pero también sé que eres gentil, eres alegre y divertido y siempre estás dispuesto a ayudar a los demás.

-¿Enserio piensas eso de mí?- dije viéndole bastante sorprendido.

-Así es… ¿prometes no decirle a nadie sobre lo que paso con el presidente?- dijo Sebas tímidamente.

-Es raro que lo pidas así, creí que me amenazarías de muerte si llegaba a decir algo- dije en forma de broma.

-Si quieres puedo ahogarte en el lago para que no digas nada- dijo sonriendo maliciosamente lo cual me dio escalofríos.

-No es necesario, es evidente que no diré nada… pero antes debes responder que si a algo- dije mirándole sonriendo a lo que este me miro frunciendo el ceño confundido –que desde ahora somos amigos- le mire sonriendo.

-¿Por qué alguien como tú que tiene cientos de amigos querría ser amigo que alguien como yo? Soy perfectamente consiente que a muchos nos les agrado por mi forma de ser- dijo este bajando la mirada.

-Pues yo no opino como esos muchos , me agradas mucho, por más que te comportes así y quieras dar miedo a todo el mundo… a mí nunca me has asustado… además no tengo cientos de amigos… muchos son simplemente conocidos, mi grupo de amigos es cerrado- me recosté en el césped mirándole – por eso quiero que seamos amigos si- levante una mano llegando a su mejilla donde aún se asomaba una lagrima limpiándola suavemente –además prometo que si alguien te hace algo lo golpeare… si quieres comienzo ahora mismo con el presidente.

-No tienes remedio- dijo Sebas sonriendo divertido cosa que era rara de ver en él, estaba sumamente feliz de ver esas facetas en él – de acuerdo… seremos amigos… pero no lo golpees si… aquí el único que puede ejercer violencia física con el fin de corregir malos comportamientos soy yo.

-Vale tomo nota- dije riendo levemente mientras miraba al cielo notando como Sebas también se acostaba a  mi lado viendo al cielo.

                Los días pasaron normalmente, bueno excepto que efectivamente Sebastián y yo hablábamos más seguido y no solo durante las tutorías, incluso logre que un día me permitiera almorzar con él en su mesa, en verdad sentía que nuestra amistad iba creciendo… pero también sentía que otro sentimiento iba creciendo en mi interior, en verdad en esos momento no comprendía mis propios sentimientos.

                Un día mientras nos dirigíamos ambos a la biblioteca una chica se acercó a mi pidiéndome hablar contigo a solas. Sebastián dijo que esperaría en ese lugar mientras yo iba a hablar con ella. Pero estando a solas con ella paso lo de siempre, era otra chica confesándome sus sentimientos y pidiéndome salir con ella, en ese momento no salía con nadie y usualmente si era así le diría que sí sin problemas, siempre pensaba en que uno nunca sabe de quien se enamoraría. Pero por alguna razón en ese momento no podía salir de mis labios la palabras “claro porque no probamos”, simplemente no podía aceptar y no sabía el porqué.

                Entonces en lo que estaba distraído entre mis pensamientos la chica comenzó a acercarse a mi hasta que nuestros pechos estuvieron juntos, la mire un momento, pero mire hacia un costado sin querer corresponder el eminente beso que ella deseaba cuando vi parado allí mirándonos a Sebastián, el parecía confundido y herido y al notar que me percate de su presencia simplemente se dio la vuelta marchándose. La chica seguía insistiéndome pero yo deseaba ir tras de Sebas.

-Lo lamento no puedo corresponder tus sentimientos- le dije a la chica haciéndole una especie de reverencia y comenzando a correr donde vi que él se marchó. Busque por varios minutos hasta que finalmente lo vi a lo lejos caminando por el patio. Me acerque a él colocando mi mano en su hombro para que se girara –te eh estado buscando, ¿Por qué huiste?

-No huía solo les daba su espacio a ti y a tu nueva novia- me dijo tan fríamente que me sorprendió.

-Ella no es mi novia… la eh rechazado- dije suspirando.

-¿Ya estas saliendo con alguien más?- dijo este girándose a mi pero sin ninguna expresión en el rostro.

-No… ¿Por qué dices eso?- pregunte confundido.

-Pues según los rumores tu siempre aceptas salir con alguien si estas soltero…- dijo mirando al costado.

-Tu más que nadie deberías no hacer caso a los rumores, todos dicen que eres una bestia malvada, y yo sé bien que no lo eres… así que no pienses tu tampoco que soy un completo mujeriego- dije cruzándome de brazos.

-¿Entonces porque la rechazaste?- pregunto viéndome a los ojos, esa mirada se me hacía lo más tierno del mundo.

-Porque…- no sabía si decirle esto ya que aún no estaba completamente seguro, pero ver su expresión en ese momento me hizo no dudar más – porque creo que estoy enamorado de alguien más…

-¿Ah si… quien es ella, estudia aquí o es de tu ciudad natal?- dijo al parecer recordando lo que paso con el presidente.

-Estudia aquí- dije mirándole a los ojos notando cierta molestia en su mirada –y no es exactamente una chica…

-¿Cómo que no es exactamente una chica?- preguntó confundido al parecer.

-Pues creo que me gusta un chico- dije viéndolo a los ojos- pero es la primera vez que me gusta un chico por ello estoy confundido.

-Pues… supongo que te daré el mismo consejo que me diste, si te gusta díselo- dijo Sebastián mirándome a los ojos.

-¿Tú crees que el aceptaría a otro hombre?- pregunte sin despegar mi mirada de él.

-Eres guapo y agradable supongo que puedes tener una oportunidad con cualquiera- dijo encogiéndose de hombros.

-En ese caso se lo diré…- dije parándome justo frente a él -… Sebastián…  me gustas…

 

Continuará…

 

Me siento perdido por no poder comprender mis propios sentimientos…



Say Londey: pues hasta aquí el capítulo 3, lamento haber tardado tanto en subirlo pero es que estado ocupada con varias cosas, y bueno, intentare subir el siguiente pronto, en realidad no se si alguien a leído algunos de estos capítulos, pero debo decir que lo hago como diversión más que nada, disfruto escribir y crear nuevas historias, además para este mundo de High School Love Shoots tengo muchas más cosas planeadas, además de que aun faltan aparecer las otras dos parejas principales. En fin, hasta aquí lo de hoy, byee. 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys ...