sábado, 19 de diciembre de 2020

Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys love, yaoi, o sea chico x chicos, si les gusta los invito a leer y disfrutar, sin más aquí los dejo con esta ^^



                                Mi nombre es James Lacroze, pero todos me llaman Jim, tengo 16 años y asisto al internado llamado Academia de los Sauces. Estoy feliz de haber tenido la oportunidad de venir a estudiar aquí, después de todo hice excelentes amigos, además las chicas de aquí son en extremo lindas y agradables, qué más puedo pedir. Luego de hacerme amigo de estos tres chicos me volví muy popular ya que todas las chicas creen que somos las estrellas del internado, incluso nos apodaron los cuatro príncipes de la Academia de los Sauces, en cuanto a mí me dieron el apodo de “el príncipe divertido” y es que si, amo reír y bromear, soy feliz cuando los demás a mi alrededor ríen.

                               Claro que no todo es color de rosas ya que con nuestra “fama” también vinieron los tipos que nos odian por ser simplemente hermosos y geniales. Entre ellos está el tipo que supongo es quien más me odia en todo el internado y es nada más y nada menos que Tomás White. Es un año mayor y debo decir que lo conozco hace años, aun antes de venir aquí, pero no tengo ánimos de contarles esa larga historia, lo importante es que simplemente nos llevamos sumamente mal, incluso los gatos y perros se llevan mejor.

                               Luego de estar hablando con unas chicas a las que les estaba coqueteando, porque sí, me gustan las chicas hermosas y adorables no voy a mentir sobre eso, decidí volver a mi dormitorio, casi era la hora en la que no se puede salir de las habitaciones, así que mientras buscaba algo de música para escuchar en mi celular mientras caminaba sin querer me topé con alguien chocando con este haciendo que ambos retrocediéramos.

-Lo siento iba distraído perdón…- dije para levantar la mirada y disculpándome con esa persona, aunque cuando vi de quien se trataba me quede en silencio viéndole.

-Como siempre nunca  tienes cuidado, ¿acaso tu cabeza no funciona si no hay una mujer cerca?- dijo ese molesto e infernal chico que me quedo viendo con una sonrisita burlona en sus labios.

-Ya me eh disculpado, ¿Qué más quieres de mi Tomás?- dije viendo a ese chico con molestia, el cual se cruzó de brazos sin dejar de verme de esa forma que siempre me incomodaba.

                               Algo que no dije de mi es mi apariencia, soy algo bajito en comparación con otros chicos, mido 1, 65 m, no es tan malo pero no se puede decir que soy demasiado alto, mi cabello es naturalmente de un castaño soso así que desde hace años me lo tiño de pelirrojo, mis ojos son grandes y verdes, mi cuerpo es atlético pero sin muchos músculos, soy más bien delgado. Mientras que el chico que tengo enfrente, Tomás, es contrario a mí en muchos sentidos, es muy alto 1, 84 m, su cabello natural es negro pero se lo tiñe de azul desde hace años, usa diferentes pirsings tanto en su rostro como en sus orejas además de algunos por su cuerpo, sus ojos son de un castaño claro y su piel es bastante pálida, además su cuerpo es sumamente musculoso, soy consciente y realista en el hecho de que sé que nunca podría ganarle en una pelea, además él es el clásico estereotipo de chico malo que rompe las reglas. Ambos éramos atractivos físicamente a nuestra propia manera. Pero en realidad no somos iguales ni en físico ni en personalidad.

-Mmm ¿Qué quiero de ti?- dijo este acercándose peligrosamente a mi mientras yo automáticamente retrocedía algo nervioso –miren, no eh hecho nada y el gatito ya está asustado.

-¿Podrías dejar de llamarme gatito?- dije algo molesto frunciéndole el ceño.

-Miau, el gatito se enojó- dijo metiendo sus manos en los bolcillos del pantalón y ladeando la cabeza aun con esa molesta sonrisita.

-¿Podrías no molestarme al menos una vez que me vez?-dije plantándole cara, si, él podría partirme la cara si quisiera pero no por eso retrocedería ante él.

-¿Tratarte bien y no molestarte? Mmm no me apetece- dijo el riendo burlonamente en mi cara –pero para tu fortuna, gatito, tengo que ir a encontrarme con unos amigos, es tu noche de suerte- dijo pasando por mi lado golpeando mi hombro con el de él.

-Pero… ya casi es la hora en la que no se puede salir de las habitaciones- dije girándome para verlo.

-¿Y? nadie tiene que enterarse ¿verdad?- dijo este girándose y acercándose a mí –nadie le dirá nada a los profesores o a los guardias ¿verdad?- dijo este viéndome de una forma que supe que era una amenaza.

-No le diré a nadie… no soy un soplón… pero… ¿a dónde planeas ir a estas horas?- pregunte cautelosamente.

-No es algo que te importe gatito, si me disculpas, me tengo que ir, me esperan- dijo volviendo a sonreírme de esa forma que odio y dándose la vuelta marchándose.

                                Por la dirección note que no iba hacia la puerta sino a uno de los muros, y desde donde estaba note la hábil forma en la que lo trepo y salto al otro lado, evidentemente si salía por la puerta principal lo atraparían, siempre me preguntaba a donde iba cuando se escapaba, no es la primera vez que lo veo hacerlo. En fin, no es mi problema, Tomás puede hacer lo que le plazca.

                                Al día siguiente como siempre mi alarma sonó pero no la escuche así que cuando note que faltaban 10 minutos para la primera clase literalmente salte de la cama corriendo hacia el baño para darme una rápida ducha, luego tome el uniforme y me lo coloque en tiempo record, corriendo hacia mi salón. Desafortunadamente el vicepresidente me vio y me detuvo para sermonearme, dios, este chico era más estricto que el mismo presidente del consejo. Y eso que él era amigo de mi amigo Dan, aun así al parecer no perdona a nadie. Mientras era regañado cerca del lugar vi a Tomás, llevaba solamente la camisa del uniforme y la corbata mal abrochada, él nunca se vestía totalmente formal, pero en realidad lo que llamo mi atención fue la marca en su labios y un moretón en su mejilla, ayer cuando lo vi no tenía esas marcas, me pregunto qué le habrá ocurrido.

-¿Me estas escuchando Lacroze?- me pregunto el vicepresidente Sebastián.

-¿Ah? Oh si claro que sí señor… -dije volviendo a mirarlo.

-Como sea, por lo general tienes buen comportamiento así que te dejare ir con una advertencia, pero no es aceptable correr por los pasillos, ¿entendido?- dijo Sebastián seriamente.

-Sí, lo siento no volverá a ocurrir- dije sonriendo algo nervioso.

                               Luego de ello el me dejo marchar, tuve suerte de no ganarme un castigo, Sebastián Brown podía ser muy estricto a veces, por no decir la mayor parte del tiempo, no entendía porque él y Dan se han hecho muy amigos últimamente.

                               Al llegar al salón sin querer interrumpí la clase que al parecer acababa de iniciar, el profesor se giró hacia mí cruzándose de brazos y mirándome con molestia.

-Mi despertador no sonó- dije con una mirada de cachorro regañado.

-Bien, lo dejaré pasar, vaya a tomar asiento.

                               Tuve mucha suerte tanto con el maestro como con Sebastián, al acabar las clases y llegar la hora del almuerzo mis amigos y yo nos dirigimos a la cafetería. Compramos nuestra comida para ir a sentarnos a nuestra mesa de siempre, yo me compre una hamburguesa y una coca cola, era adicto a ellas y a todo lo que era comida chatarra, enserio no sé cómo no soy un globo. En lo que comíamos conversando un poco notamos que entraba cierto grupito a la cafetería, ellos llamaban su atención teniendo la fama de los chicos malos de la academia, todos tenían apariencia de chicos malos y eran bastante ruidosos, entre ellos estaba Tomás, no entendía porque él tenía la tendencia de juntarse con ese tipo de gente. En eso se sentó Sebastián en nuestra mesa ya que Dan lo invitó. Me parecía curioso que hace unas semanas el siempre almorzara solo y ahora se hubiera hecho tan amigo de Dan.

-Esos chicos son incorregibles, los castigo una y otra vez pero no cambian- dijo Sebastián mirando en la misma dirección que yo, o sea hacia los chicos malos.

-Dicen que su líder es T- dijo Alek volviendo a su comida sin prestar mucha atención.

-¿T?- pregunto Sebastián frunciendo el ceño.

-T es por Tomás White- dijo Alek bajando los hombros.

-Ah sí… es muy común que se meta en muchas peleas, me pregunto si siempre fue así y por eso lo enviaron a este lugar… aunque solo lograron con eso hacerles la vida difícil a los demás estudiantes-  dijo Sebastián negando con la cabeza.

-Él siempre fue así… no entiendo porque…- dije yo suspirando pesadamente.

-¿Cómo lo sabes?- me pregunto Sebastián frunciendo el ceño.

-Es que Tomás y Jim son… cercanos- dijo Dan suspirando.

-¿Cercanos en qué sentido? Nunca los veo juntos ni hablando- dijo Sebastián al parecer confundido.

-No importa, dejemos de hablar de Tomás y comamos que es por lo que estamos aquí- dije yo intentando cambiar el tema.

                               Luego de comer y hablar de cosas random, cada quien se fue a su propio salón para las clases de la tarde. Mientras caminaba pensaba en la lástima que me daba Tomás de haberse vuelto así, en verdad él no fue así siempre, pero luego de entrar aquí y comenzar a juntarse con esos tipos su personalidad fue cambiando mucho, a veces me gustaría que el antiguo Tomás vuelva. 

                               Días después luego de estar en la biblioteca un buen tiempo ya mi cerebro no podía seguir así que decidí volver a mi habitación a descansar. Cuando iba por los pasillos escuche a unos chicos hablando, y la palabra Tomás apareció de sus bocas por lo que me quede quieto escuchando atentamente.

-Te lo digo el chico ese es una tremenda puta, págale bien y te la chupara, págale aun más y te dejara metérsela hasta el fondo- decía uno de los chicos riendo.

-¿Enserio? Pues quizás deba contratar sus servicios, quien diría que ese malnacido hace ese tipo de cosas- decía el otro chico cosa que me hizo enojar bastante.

-¿Quiénes son ustedes para hablar así de los demás?- dije encarándolos, era bastante bajito y nada fuerte pero no por eso dejaría que hablen mal de él.

-¿Y tú que te metes? No tienes nada que ver con lo que hablamos- dijo uno de los chicos mirándome desafiadoramente.

-Están hablando cosas malas de su propio compañero, esas cosas no me gustan- dije encarándolos.

-Debes aprender a no meterte donde no te llaman- uno de ellos me tomo de la camiseta e hizo el ademán de golpearme así que cerré mis ojos, que puedo decir, no me gusta pelear.

-¿¡Que creen que hacen idiotas!?- escuche el grito de Sebastián el cual se acercaba amenazante a donde estábamos, el chico asustado me soltó y salió corriendo junto a su amigo. Note que detrás de él venía Dan- maldición se escaparon antes de ver sus caras- decía Sebastián molesto.

-¿Estas bien Jim?- pregunto Dan acercándose preocupado.

-Según lo que leí de ti no eres de los que se meten en peleas ¿Qué ocurrió?- dijo Sebastián mirándome de brazos cruzados.

-¿Tu leíste sobre mí?- pregunte levantando mis cejas.

-Lo hace de todo el mundo- dijo Dan sonriendo divertido.

-Ellos hablaban mal de Tomás…- dije bajando la cabeza.

-¿Y porque te importa?- dijo Sebastián levantando una ceja sin comprender pero yo permanecí en silencio.

-Verás… esto solo lo sabemos Alek, Noah y yo… pero… Tomás es hermano de Jim- dijo Dan colocando una mano sobre el hombro de Sebastián el cual parecía sumamente confundido.

-Pero sus apariencias no son nada… similares…además tienen diferentes apellidos - dijo bastante confundido.

-No somos hermanos de sangre… somos hermanastros… mi mamá se casó con su papá hace varios años… es por eso que le conozco- dije suspirando, no es algo que me gusta decir, en especial porque ambos éramos muy diferentes, pero eso no quitaba que me preocupara por él.

-Ya veo…- dijo Sebastián asintiendo.

-Me tengo que ir, tengo que preguntarle algo a alguien- dije yéndome del lugar casi corriendo cuando escuche la voz de Sebastián que me decía “sin correr” por lo que disminuí mi ritmo a una caminata rápida.

                               No paso demasiado tiempo en que llegue a la habitación de Tomás, golpe la puerta, pero nadie atendía, sin embargo creí escuchar unos ruidos extraños dentro, me dio curiosidad así que tantee la puerta y esta se encontraba abierta, así que mi curiosidad pudo más y entre. Todo se encontraba obscuro así que encendí la luz y sentí de inmediato que no debí hacerlo. Allí se encontraba Tomás en cuatro sobre la cama siendo penetrado por otro chico, a este último no lo reconocí pero por las ropas regadas supe que era estudiante de nuestra academia. El chico al verme se quedó pálido mientras Tomás simplemente me miró desconcertado, al parecer era evidente que no se esperaban mi intromisión. El chico salió de dentro de Tomás vistiéndose a una velocidad sorprendente y saliendo rápidamente de la habitación golpeando mi hombro molesto al hacerlo, era evidente que no le gustó nada que los hubiera interrumpido. Pero Tomás simplemente se sentó desnudo en su cama despreocupadamente mientras encendía un cigarrillo.

-¿Qué, quieres uno?- dijo sonriendo mientras me mostraba la cajetilla de cigarrillos.

-¿Acaso te da igual que yo haya visto esto?- dije bastante nervioso y sin saber qué hacer.

-¿Y qué quieres que haga, que te invite a continuar lo que hacía con el chico que me ahuyentaste?- dijo riendo divertido de forma descarada.

-Por lo que veo los rumores sobre ti son verdad- dije con una cara que parecía de alguien a punto de llorar dándome la vuelta y saliendo de allí rápidamente dejando a Tomás solo en la habitación.

                               Corrí sin rumbo agradecido de no encontrarme a nadie que me detenga hasta llegar a una zona rodeada de árboles en la cual nunca había nadie, era mi refugio cuando quería estar solo. Me sentía fatal, había descubierto que mi hermano era gay, no es que eso me importara, él podía estar con quien quisiera, pero sé que mamá y papá no lo tomaran nada bien si se enteran, en especial papá, él es sumamente estricto y se podría decir que hasta homofóbico, si se entera de esto no sé qué podrá hacerle a Tomás. En cuanto a mí no podía creerlo, ¿acaso el rumor de que se acuesta con hombre por dinero es verdad?.

-Al fin te encuentro… aunque sabía que habías venido aquí- dijo una voz familiar, era Tomas, ahora llevaba ropa puesta que constaba simplemente de unos pantalones vaqueros ajustados y una camiseta blanca, su cabello estaba atado en una coleta, enserio este chico es tan atractivo que podría tener a la chica que quiera, porque perdía su tiempo haciendo “esas cosas”.

-¿Qué quieres, traumarme aún más de lo que ya estoy?- dije desviando la mirada con una mueca.

-¿Qué tanto te impresionó el ver a dos personas teniendo sexo? Con razón eres virgen- dijo el riendo divertido.

-En primer lugar no soy virgen… es estado con una chica… algunas veces… y en segundo lugar como se te ocurre hacer ese tipo de cosas- pregunte mirándole.

-Todos tienen sexo, no veo lo malo- dijo este despreocupadamente.

-Pero usualmente es un hombre y una mujer, no dos hombres- dije mirándole aun extrañado.

-Hermanito despierta, las relaciones entre personas del mismo sexo es algo normal, ¿acaso te quedaste en la edad de piedra?- seguía hablando todo despreocupado.

-Eso tampoco es el problema… escuche un rumor…- dije bajando la mirada pero sabiendo que el tenía la suya sobre mí.

-¿Sobre qué?- dijo el sentándose a mi lado en el césped.

-Sobre que tú… tienes sexo con otros chicos por dinero…-  esta vez le mire pues quería ver su reacción.

-Ah…- dijo el al parecer pensativo pero luego sonrió como si nada- es verdad lo hago.

-Cómo puedes hablar así… tu no necesitas dinero, papá nos envía a ambos dinero para nuestros gastos todas las semanas, ¿Por qué necesitarías hacer eso?- pregunte algo alarmado.

-No es por el dinero, lo hago porque quiero y me gusta- dijo sonriendo divertido.

-¿Cómo consideras eso divertido?- dije girando hacia el alarmado- ¿has pensado en lo tristes que estarán mamá y papá si se enteran?

-¿Tristes?- dijo el con burla –por favor, mi padre estaría feliz si yo muriera- bajo la mirada perdiendo su sonrisa.

-No digas eso… papá te quiere y…- intente hablar pero él me interrumpió.

-Me quiere una mierda, ese tipo en verdad estaría feliz si muriera…- dijo parándose –como sea, no creo que les cuentes eso a nuestros padres… - se giró para marcharse pero se detuvo –no hables de esto con nadie o te golpeare, ¿además porque te importa?

-Somos hermanos por eso me importa- dije parándome detrás de él.

-¿Hermanos?- dijo este riéndose a las carcajadas para luego girarse – yo no te veo como un hermano, así que deja de joderme si gatito- luego de ello sonrió y se marchó como si nada. 

                               Pasaron días luego de que hice ese descubrimiento, Tomás y yo no volvimos a hablar pero si note que la actitud de él se volvió aún más problemáticas, faltaba a clases y cuando asistía solo molestaba en su salón, se metía en problemas a cada segundo y el rumor de que llevaba chicos a su habitación se esparció por toda la academia, me sentía verdaderamente mal por todo el asunto. Siempre intente que nadie supiera que éramos hermanastros pero eso no quitaba que me preocupara por él.

                               Un día cualquiera que iba camino a mi dormitorio escuche unos murmullos y por curiosidad me acerque un poco, notando que allí se encontraba Tomás rodeado por varios chicos, reconocí a uno de ellos, se trataba del chico que en la otra ocasión atrape teniendo sexo con Tomás, no se veía nada amigable en ese momento.

-Te pague por adelantado así que ahora quiero por lo que pague, vamos chúpala- dijo este desabrochando su pantalón mientras sus amigos observaban riéndose.

-No gracias no me apetece tener esa cosa en mi boca- dijo Tomás cruzándose de brazos.

-¿Qué te pasa puta, no quieres hacer el trabajo por el que se te paga?- dijo el chico tomándolo del cuello de la camisa- solo por eso ahora deberás chupársela a mí y a todos mis amigos gratis, considéralo una indemnización.

-No gracias, sinceramente no me gusto coger contigo, eres terriblemente malo y te apesta la boca… no me quiero imaginar cómo debe apestarte el pene- dijo Tomás riéndose burlonamente de ese chico lo cual lo hizo enojar.

                               Se notaba que con cada palabra de Tomás el chico se enojaba cada vez más, hasta lo inevitable, lo golpeo en el rostro pero no fue suficiente para hacerlo caer, solo se tambaleo, note como todos lo rodeaban amenazantemente.

-Al parecer debo enseñarte a comportarte- dijo el chico arrojándose contra Tomás, él era hábil, pero era uno contra seis, no tenía oportunidad, y yo no iba a dejar que golpearan a mi hermano yéndome como si nada.

                               Así que como idiota me lance a defenderlo aunque no tuviera ni la más mínima idea de cómo pelear pues jamás en la vida tuve que hacerlo. No paso mucho tiempo antes de que me derribarán a golpes, al parecer Tomás se dio cuenta de que no podíamos escapar así que de un movimiento derribo al jefe y aprovecho que lo ayudaron a levantar para tomar mi mano y salir corriendo conmigo de la mano. Corrimos tanto como pudimos hasta al fin perderlos, ambos respiramos sin aliento intentando recuperarnos.

-¿¡Eres idiota o te haces, como vas a meterte en una pelea cuando ni sabes dar un golpe!?- dijo Tomás de una forma que parecía un regaño.

-Te iban a matar si no te ayudaba, no podría perdonarme si dejara que te pase algo- dije yo bastante molesto de que me esté regañando por ayudarle.

-¿Por qué mierda te importa que me pase?- aun sonaba a regaño.

-Somos hermanos por eso- dije mirándole a los ojos mientras lograba recuperar el aliento.

-No somos hermanos- dijo este mirándome.

-Tu no lo crees pero yo si… ¿Por qué te metes en ese tipo de peleas?- pregunte ahora yo regañándolo a él.

-¿Y qué? A nadie le importa- dijo sonriendo burlonamente.

-A mi si- dije mirándole a los ojos al tiempo en que él también me veía bastante confundido –además nuestros padres también estarán tristes si algo te pasa- dije desviando la mirada pues la intensidad de la de era demasiada.

-Despierta, nuestros padres no nos quieres de la misma manera, mi padre estaría feliz de verme muerto, eres un idiota por ello no te das cuenta de nada- dijo Tomás y note cierto dolor en su voz.

-¿Por qué piensas eso?- dije viéndole extrañado.

-Porque el mismo me lo ha dicho… - dijo ahora con dolor en su voz.

-¿Qué… cuando…?- ahora si que me había quedado desconcertado.

-Desde que nací nunca me quiso… y cuando se enteró de que yo era gay me dijo que prefería verme muerto, por ello me envió aquí… para no verme- dijo con la mirada baja.

-¿Él ya sabe que eres gay?- Tomás asintió con la cabeza – pero quizás solo fue algo del momento… todos reaccionan diferente…

-No creo que luego de cuatro años sea posible que su reacción cambie- dijo sonriendo, pero era una sonrisa más de dolor que de diversión.

-¿Cuatro años? ¿Cómo es posible que nunca me hubiera enterado de esto- dije bastante confundido rascando mi cabeza –aun así seguro que si algo te pasa él se pondrá triste.

-Sigue soñando- dijo el burlonamente.

-Pues si él no se pone triste yo si lo hare, no quiero que nada malo te pase- dije viéndole decidido.

-¿Por qué habría de importarte que algo me pase?- el giro sus ojos hacia mí con una sonrisita burlona.

-Ya te dije, eres mi hermano- le dije seriamente.

-Otra vez con lo mismo, no sabes decir otra cosa- dijo el girando sus ojos.

-Sabes acaso lo feliz que estaba cuando era un niño, y mi madre me dijo que tendría un hermano mayor, siempre quise un hermano, pero mi madre por problemas en sus ovarios no pudo tener más hijos, aun así siempre quise un hermano, cuando tenía 11 ella me dijo que se casaría con un hombre y que este tenía un hijo de 12 años, en verdad me sentí feliz…- dije sonriendo notando como ahora Tomás me miraba atento- pero la felicidad no duro demasiado pues al comienzo de clases tu padre te envió a estudiar aquí… hace dos años mamá me permitió venir a estudiar aquí también- dije mirándole.

-Debes estar decepcionado con la clase de hermano que te toco- dijo desviando la mirada.

-En realidad no lo estoy…- eso hiso que Tomás me mirara a los ojos – siempre me pareciste genial e interesante, es decir me gusta tu cabello y tus pirsing, si mi madre me viera con eso le daría un ataque…- dije riendo levemente – pero si me siento triste de tu actitud… acostándote así con cualquiera y siendo irrespetuoso con todos…- Tomás me miraba de una manera extraña pero sin decir absolutamente nada.

-Gracias por ayudarme hace un momento… deberías irte a tu dormitorio- dijo parándose sin decir nada más, me acompaño hasta un lugar concurrido para asegurarse de que esos tipos no regresaran por mi luego sin decir nada se marchó.

                               Pasaron los días y no volví a hablar con Tomás, simplemente lo veía de lejos pero él me evitaba completamente, me sentía algo mal de ser ignorado, antes cuando me veía me decía alguna que otra cosa desagradable y ya pero ahora simplemente me evita del todo. Uno de esos días en los que intentaba coquetearle a una chica que había conocido hacia poco nos apartamos un poco y paseábamos por uno de los jardines, ella era completamente mi tipo, linda y adorable. Pero entonces apareció un tipo de casi dos metros diciendo que ella era su novia y que ¿qué demonios hacía con ella?, la chica simplemente se quedó parada sin hacer nada mientras el tipo se me venía encima.

                               Podía sentir el inminente puñetazo que vendría a mi rostro pero entonces alguien lo detuvo, abrí mis ojos al no sentir ese dolor en mi cara notando que alguien había parado el puño de ese tipo sujetando su brazo como si nada, note que se trataba de Tomás el cual hábilmente lo hizo tambalear y a continuación le encestó el un golpe en la cara que lo hizo caer al piso como una bolsa de papas. Luego tomo mi brazo y me jalo para marcharnos, evidentemente la chica aun quería con el tipo pues se hecho a sus brazos para ayudarle. Ya estando lejos hice que soltara mi brazo.

-Oye… gracias… pero ¿Por qué me ayudaste recién?- pregunte confundido.

-Tú me ayudaste antes… solo te devolvía el favor… ahora estamos a mano- dijo el serio para intentar marcharse pero yo me adelante y tome su mano deteniéndolo.

-Gracias…- dije sin saber que más decirle, él se me queda viendo y luego mira a mi mano que aún lo sujetaba.

-Podrías… ¿soltarme?- dijo para verme nuevamente a los ojos para yo reaccionar y soltarle.

-Lo siento… es solo que quiero agradecértelo…- dije mirando en todas direcciones intentando saber que podría hacer- ¿no has comido verdad? Te invitare a comer algo- le sonríe tomando nuevamente su brazo tirando de este, sorprendentemente Tomás no protesto y se dejó guiar por mí.

                               Llegamos a la cafetería y como era de tarde no había tanta gente como durante el almuerzo, Jim lo guía hasta la zona de bebidas y compra una malteada de chocolate entregándosela.

-Ten… sé que te gustan- dijo sonriendo mientras recordaba como hace años Tomás las consumía casi a diario.

-¿Intentas agradecerme con esta bebida de niños?- dijo el riendo levemente.

-Esto te gustaba si mal no recuerdo- dije frunciendo el ceño confundido.

-Si… cuando tenía 12 años- dijo el haciendo que yo baje la cabeza avergonzado, a lo que el ríe y comienza a tomarse la bebida –aun sabe bien- levante la cabeza y le sonreí radiantemente a lo que él me devolvió la sonrisa.

-Vaya vaya con que estas con uno de los príncipes de la academia- dijo uno de los desagradables amigos de Tomás abrasándolo por sobre los hombros.

-Y miren le compro una malteada de chocolate- dijo otro de ellos ahora colocando sus brazos por sobre mis hombros, yo estaba demasiado nervioso y no sabía qué hacer, en verdad estos tipos me daban mucho miedo.

-Ya déjenlo- dijo Tomás serio a lo que ambos tipos lo soltaron tanto a él como a mí para luego irse  a pedir ellos mimos algo de comer- vamos- dijo el haciéndome una seña con la cabeza.

-¿Acaso eres el líder de ellos? Te hicieron caso muy fácilmente- dije riendo levemente.

-Pues en realidad si- dijo despreocupadamente mientras bebida de su bebida.

-¿Enserio? – dije levantando una ceja, él era el líder de ese grupo de animales.

-¿Tanto así te sorprende?- me miro sonriendo divertido – en estos años que eh estado aquí me eh hecho un nombre dentro de esta academia- dije volviendo a ver al frente.

-¿Y estas bien con esa clase de amigos?- pregunte mirándole preocupado.

-¿A qué te refieres? Ellos son geniales, solo tienes que conocerlos- dijo despreocupadamente.

-Aun así dan miedo…- dije desviando la mirada.

-Créeme si me conocieras mejor sabrías que ellos son un rebaño de ovejas y yo el pastor- dijo bastante orgulloso al parecer.

-Así que en verdad eres el líder- dije mirándole sorprendido.

-Ya te dije que si eres sordo- dije mirándome con molestia.

-Pues porque no te juntas al menos un poco con gente más normal- dije sonriendo.

-¿Más normal? No me digas que gente como tu grupo de amiguitos- dijo haciendo una mueca.

-¿Qué tiene de malo mi grupo de amigos?- pregunte ahora yo frunciendo el ceño.

-No se… no somos compatibles, ustedes son los príncipes de la academia y nosotros los parias- dijo bebiendo más de la bebida.

-Pues deberías tomarte el tiempo de conocerlos, veras que son geniales, así como yo- dije sonriéndole radiantemente a lo que él me mira  ríe divertido, era la primera vez que le veía sonreír de una forma tan genuina, tiene una sonrisa tan linda, debería reír más seguido –¿porque no almuerzas con nosotros mañana?, para probar.

-Gracias por la invitación… no creo que ocurra mañana pero quizás algún día pueda unirme a ustedes a almorzar- dijo sonriéndome.

-Pues la invitación está en pie para cuando tú quieras- le sonreí encantadoramente nuevamente.

                               En ese momento ambos nos miramos al mismo tiempo por varios segundos, pude analizar su rostro, sus facciones a pesar de actuar como un tipo malo eran sumamente delicadas y hermosas, sus largas pestañas sobresalían, sus preciosos ojos marrones eran también muy lindos, su cabello azul le sentaba muy bien, todos los detalles le hacían lucir bien y la forma en la que me miraba, no sé porque pero mi corazón latió bastante fuerte en ese momento, tuve que desviar la mirada pues sentí un inminente sonrojo.

-Como sea, cuando necesites ayuda simplemente ven a buscarme ¿sí?- dijo el acercando su mano a mi mejilla lo que me hizo retroceder instintivamente, el sonrió levemente y volvió a acercar su mano a mí, esta rozo mi mejilla y luego de unos segundos la retiro mostrándome una hoja –tenías esto en el cabello- dijo el sonriendo coquetamente.

-Ah… gracias- nuevamente ambos nos miramos a los ojos, esta vez él se quedó serio viéndome sin decir nada.

-Es mejor que me vaya… gracias- dijo alzando la bebida para marcharse.

                               Me le quede viendo mientras él se alejaba de mí, por alguna razón sentía deseos de ir tras él y pasar más tiempo con él, no tenía ni la menor idea de porque, simplemente así era, además recordé la forma en la que latió mi corazón cuando él se acercó así a mí, en verdad no me entiendo. Creí odiarle, siempre comportándose mal y haciendo lo que se le da la gana, pero ahora que me eh acercado más a él, ya no estoy seguro de odiarle, creo que es al contrario, aun no puedo comprender bien lo que siento, así que debo aclarar mi mente, ya que no es como si no lo volviera a ver, estudiábamos en el mismo lugar, es evidente que volveremos a encontrarnos por el lugar, pero aun así antes de verlo debo aclarar mis sentimientos.

 

Continuara…

 

Se suponía que esto debía ser un secreto, pero ya no puedo soportarlo más…




Say: Bueno hasta aquí este capítulo, trataré de en breve subir el capítulo 6, sin más que decir me despido ^^

sábado, 12 de diciembre de 2020

Capítulo 4: ¿Tan difícil es admitirlo?

 Say Londey: hola eh traído el capítulo 4 de esta historia, para los que quizás leen esto por primera vez es una historia yaoi o sea Chico x chico, si te gusta pues puedes leerlo ^^.


        Mi nombre es Dante Wilder, pero todo el mundo en la academia me llama Dan, tengo 16 años y asistió a la Academia de los Sauces. Mi vida en la academia es muy placentera, el asistir a un internado fue lo mejor que me pudo pasar puesto que yo no me llevo del todo bien con mi familia, en pocas palabras ellos tienen expectativas que por más que me esfuerce no puedo cumplir. Todo estaba marchando perfectamente, a pesar de últimamente haber tenido mala suerte en mis estudios al fin mis calificaciones estaban subiendo, y todo se lo debo a una persona, la cual actualmente es la causa de una gran confusión en mi cerebro.

           Luego de pasar cada vez más tiempo con mi tutor poco a poco fui desarrollando sentimientos contradictorios por este, porque contradictorios, pues me comencé a enamorar de él a pesar de que nunca en la vida me han gustado los hombres, siempre eh salido con chicas, por ello mi cabeza es una gran enredadera de emociones y pensamientos extraños. Pero lo peor de todo es que el objeto de mi gran confusión me ha estado ignorando por completo, es más cada vez que me ve este sale corriendo o simplemente me ignora poniendo alguna excusa.

          Cada vez que me encuentro a Sebastián Brown él siempre tiene la excusa de que tiene trabajo en el consejo estudiantil pues él es el vicepresidente de este y como los exámenes han acabado ya no tengo mis tutorías diarias con él. Dicho sea de paso gracias a él eh aprobado todos los exámenes y por ello no tendré que repetir el año.

                Incluso mis amigos me comentan que no parezco el mismo y que me la paso en las nubes, pero que puedo hacer si el objeto de mi pesar no quiere siquiera dirigirme la palabra, no lo entiendo, si el no siente lo mismo por mí porque simplemente no me lo dice a la cara, yo mismo me le confesé directamente, no soy de los que dan rodeos, si quiero decirle algo a alguien simplemente se lo digo, no es tan difícil como se imaginan. No eh sabido cómo hablar con mis amigos sobre ese tema puesto que como dije antes nunca estuve enamorado de un chico… sé que me estoy contradiciendo ahora mismo puesto que dije que siempre digo las cosas a la cara y ahora no les comento a mis amigos, como ven también comprobé que mi mente es un desastre en estos momentos.

                En uno de esos días normales nuevamente mis amigos me encontraron con una actitud extraña, ya no era tan risueño como suelo serlo. Alek en especial fue el que más lo noto pero no quiso decir nada, el simplemente espero a que Jim y Noah se marcharan a sus clases para encararme a solas pues ambos teníamos hora libre. Él simplemente me llevo hasta una parte apartada del jardín y finalmente comenzó el interrogatorio.

-Dan, te conozco hace años y se detectar cuando tienes algo carcomiendo tu cabeza ¿Qué te ocurre?- dijo este cruzándose de brazos.

-¿A qué te refieres?- dije con una sonrisa nerviosa.

-¿Hablaras o tengo que recurrir a pedirle a Noah que te haga una llave?- dijo este levantando una ceja.

-Noooo por favor, casi me mata la última vez… dios donde aprendió esos movimientos ese chico- dije riendo levemente.

-Entonces habla- dijo apurándome.

-Vale… supongo que no puedo engañarte… la cosa es que eh estado confundido ya que creo… que me gusta alguien…- dije suspirando.

-¿Y eso? Tu nunca tienes nervios por salir con una chica… has tenido tantas novias que no las puedo contar- dijo este sonriendo y yo sonreí nervioso.

-La cosa es que… quien me gusta no es una chica…- le mire ahora nervioso por su reacción.

-Entonces te gusta un chico… ¿aun así porque estabas tan nervioso por contármelo? Sabes bien que yo jamás te juzgaría… incluso sabes que a mí también me gusta un hombre, ¿acaso no confías en mí?- dijo este al parecer algo decepcionado de mí no por gustarme un chico sino por ocultárselo.

-Sí, sé que has estado enamorado de Víctor por años… y si confío en ti… pero el problema no es en sí que me guste un hombre… sino que es la primera vez que me siento así… nunca me sentí de esta forma por una mujer, cada vez que lo veo mi corazón late fuertemente… es la primera vez que me siento así- dije sincerándome completamente pues en efecto el problema no era el género del objeto de mi admiración sino lo que me hacía sentir.

-Así que finalmente te has dado cuenta de que te gusta Sebastián- dijo Alek sonriendo amablemente.

-¿Cómo sabes que se trata de Sebastián?- le mire sorprendido.

-Pues es el único chico con el que has estado conviviendo mucho, aparte de Jim, Noah y yo, pero no creí que nosotros te gustáramos, además con lo que acabas de decir me lo has confirmado- rio divertido.

-En verdad eres observador- dije pasando una mano por mi nuca algo nervioso.

-Y tu un idiota despistado- dijo este en forma de regaño.

-¿Bien ahora que lo sabes tienes algún consejo?-dije suspirando.

-Dile lo que sientes- dijo simplemente encogiéndose de hombros.

-Ya lo hice- dije suspirando y bajando la mirada –pero en ese momento no me contesto y simplemente se fue corriendo… y desde entonces me ha estado evitando por completo.

-Ya veo…- dijo Alek desviando la mirada pensativo para luego volver a mirarme- pero si no te ha contestado nada ¿Cómo sabes que él no siente lo mismo?

-Creo que salir corriendo luego de confesarme es suficiente muestra de que no siente lo mismo- dije bajando la mirada.

-No lo sabes, tú estás acostumbrado a que se te declaren, pero Sebastián no tiene reseñas de haber tenido pareja nunca… quizás fue el shock del momento, deberías intentar hablar con él- dijo Alek, él siempre era demasiado maduro.

-Tu crees… pero el siempre evita hablarme- dije volviendo a suspirar.

-Pues sigue insistiendo hasta tener una oportunidad de hablar seriamente con él- dijo colocando una mano sobre mi hombro como símbolo de apoyo, yo asentí, supongo que debía hacer lo que Alek me decía.

                Los siguientes días intente hablar con Sebas pero cada vez que me acercaba él ponía la excusa del consejo o que tenía que estudiar entre otras, pero la insistencia tiene sus frutos, pues en una ocasión lo vi caminando con el presidente y me acerque para preguntarle si podía hablarle, y este quiso poner la excusa de que estaba ocupado por el consejo, pero el buen y amable presidente le dijo que no se preocupara y fuera a hablar conmigo ya que no tenían demasiado trabajo, Sebas no tuvo otra opción más que aceptar y ambos fuimos a una zona donde estábamos solos.

-¿Por qué me has estado evitando?- pregunte directamente.

-No te eh estado evitando- dijo este sin mirarme a los ojos.

-¿Entonces porque cada vez que quiero hablarte pones una excusa?- me curse de brazos viéndole.

-No son excusas… simplemente eh estado ocupado…- seguía sin mirarme.

-Desde que te dije que me gustas has estado evitándome y no lo niegues, simplemente quiero saber la razón ¿hice algo malo?- dije mirándolo acercándome un paso hacia el notando como el retrocedió.

-¡No te parece algo malo jugar con los sentimientos de los demás!- el finalmente me miro a los ojos.

-¿Quién está jugando con quién?- le dije calmadamente.

-Vienes a decirme que te gusto cuando puedes tener a la chica que desees, todas las chicas de este internado están locas por ti, ¿Por qué habría de gustarte alguien como yo? No me jodas, deja de jugar conmigo- este me mirada bastante enojado mientras yo me quede con tremenda sorpresa por sus palabras.

-No estoy jugando… en verdad me gustas… ¿Qué puedo hacer para demostrártelo?- le mire serio a los ojos.

-Simplemente estas confundido, lo que sientes por mí es gratitud por ayudarte con tus exámenes, nada más… así que por favor vete a perseguir faldas como siempre- dijo pasando por mi lado y marchándose.

                Me quede como si fuera de piedra, la primera vez que era yo quien se confesaba terminaba de esta manera, así que finalmente sabía lo que era una decepción amorosa. Quizás Sebas tiene razón y lo que siento es simplemente gratitud y debería olvidarme de él, si, sea lo mejor. Pero con el pasar de los días seguía sin tener el más mínimo interés por chicas, y en verdad lo intente, incluso salí con algunas en citas, pero nada, no sentía absolutamente nada por ninguna de ellas, sin embargo cada vez que veía a Sebas por los pasillos o en clases mi corazón saltaba, ¿Cómo seguir negando lo que sentía? Es evidente que el me gustaba.

                Un día normal como cualquier otro iba caminando por los pasillos cuando antes de girar por uno de ellos escuche a unos chicos hablando y al escuchar que la conversación era sobre Sebastián Brown me detuve a escuchar. Ellos decían sobre lo desagradable que era Sebastián.

-Ese vicepresidente no sé qué se cree, siempre va por ahí como si tuviera autoridad absoluta sobre todos- decía uno de ellos.

-Sí, es un idiota ojala alguien le dé una buena golpiza así dejaría de molestar siempre- decía otro.

-Es verdad no sé qué se cree ese enano cuatro ojos- dijo el siguiente.

                Siguieron diciendo cosa tras cosa desagradables de Sebas y ya no pude aguantarlo más.

-¿Y ustedes que se creen al hablar así de él?- dije mirándolos serio.

-Oh el principito idiota, ¿no te enseñaron a no meterte en las conversaciones de los demás?- dijo uno de ellos riéndose.

-¿Y a ustedes no les enseñaron a no hablar pestes de los demás a sus espaldas?- dije cruzándome de brazos mientras los asesinaba con la mirada, yo no era de los que se metían en pleitos, pero que hablaran cosas malas de Sebas me enojaba bastante.

-¿Acaso te importa lo que hablemos de ese vicepresidente imbécil cuatro ojos?- ellos me rodearon con una actitud desafiante.

-Es mi amigo, y en definitiva me importa bastante que hablen mal de mis amigos frente a mí- dije intentando parecer desafiante.

-Porque te importa ese idiota que se cree mejor que los demás, de seguro llego a ese puesto mamándosela al director o a alguien más- dijo el último.

-Retráctate de lo que dices de él, Sebastián es buena persona y no merece que hablen así de él- dije tomando de la camisa a uno de ellos.

-¿Y si no lo hago que?- dijo este sonriendo burlonamente.

                Le sonreí de manera sádica y ya no lo aguante más, le di un puñetazo en su tonto rostro que hiso que cayera hacia atrás patas para arriba, claro que sus amigos no se quedaron sin hacer nada y se lanzaron sobre mí, en pocos segundos tenia a esos tres chicos peleando contra mi hasta que un par de minutos después un profesor que pasaba por ahí fue advertido por unas chicas que veían la pelea y fue a separarnos, minutos más tarde estábamos los tres en la oficina del director.

                El rumor del príncipe encantador metido por primera vez en una pelea llego a oídos de todo el internado, incluso mis amigos se enteraron de ello, además del mismo Sebastián el cual pronto entro por las puertas del director. Pregunto a los presentes que ocurrió pero nadie quiso hablar incluido yo, no quería que supiera que esos idiotas hablaban pestes de él a sus espaldas, aunque por mi silencio yo reciba un gran castigo, no me importaba, solo importaba que Sebastián no se sintiera mal.

                Luego de un gran regaño por parte del director y de recibir los cuatro involucrados un castigo nos dejó ir finalmente, pero al salir sentí que tomaban mi manga, al girarme note que se trataba de Sebastián al cual mire sorprendido.

-Vamos- dijo haciéndome una señal con la cabeza para que lo siguiera.

                Le seguí en silencio por los pasillo hasta que llegamos a la enfermería, en ese momento el doctor no se encontraba pero aun así Sebas me hiso entrar y comenzó a buscar cosas en el botiquín de primeros auxilios sacando un algodón y algo para desinfectar las heridas ya que en efecto tenía varios moretones por mi rostro debido a la pelea. De forma muy delicada y amable fue curando mis heridas.

-¿Por qué te metiste en una pelea? Eh buscado tus antecedentes, nunca has tenido ese tipo de problemas… al menos no en este internado- dijo este mientras curaba mi labio partido.

-Simplemente decían cosas… que no me gustaron…- dije desviando la mirada.

-Quiero que me digas la verdad… no soy el tipo de persona que puedas engañar… dime que ocurrió- me miro a los ojos y yo suspire.

-Ellos estaban… hablando cosas malas de ti…- dije mirándole a los ojos como un cachorro regañado.

-¿Y?- dijo simplemente haciendo que me sorprendiera.

-¿Cómo que “y”… acaso no te molesta que estuvieran hablando mal de ti?- dije frunciendo el ceño.

-Se perfectamente que los demás alumnos hablan mal de mí por ser demasiado estricto, no es nada nuevo- dijo encogiéndose de hombros.

-Pues yo no estoy de acuerdo… no me gusta que hablen mal de ti- dije haciendo un puchero.

-¿Por qué te importa? No es de ti de quien hablan- dijo este frunciendo el ceño confundido.

-Ya lo sabes…- dije tomando delicadamente la mano con la que me estaba curando y viéndole a los ojos- … me gustas y no puedo permitir que hablen mal de la persona que me gusta.

-Wilder…- se quedó de boca semi abierta al parecer sin saber que responder- … ¿en verdad lo dices en serio… no estas bromeando?

-Yo no soy de los que engañan… lo digo enserio- dije viéndolo a los ojos.

-Wilder… yo… aun no puedo aceptarlo… yo eh estado enamorado por un chico desde hace años… y sabes cómo terminó… aun no estoy listo para abrirle mi corazón a alguien más… necesito pensarlo…- dijo bajando la mirada.

-Comprendo…- dije también bajando la mirada algo decepcionado – ¿al menos podemos ser amigos?

-¿Amigos?- dijo Sebastián mirándome con sorpresa en su mirada.

-Si ya sabes, reunirnos para comer juntos o ver alguna película… es más porque no vienes a almorzar conmigo y mis amigos, es la hora del almuerzo después de todo- dije sonriéndole encantadoramente.

-Yo…- él se me quedo viendo aun con esa sorpresa en su mirada pero después me sorprendió ya que sonrió levemente, cosa que el rara vez hacia –de acuerdo, un almuerzo no me matará.

                Minutos después estábamos ambos entrando por las puertas de la cafetería yendo a buscar nuestros almuerzos, la sorpresa de toda la academia se hiso notar enseguida ya que todos se voltearon a vernos caminar juntos, note que Sebas se sentía algo incómodo, usualmente nadie lo miraba, daba tanto miedo que todos evitaban cruzar siquiera su mirada con la de él, pero yo por mi parte estaba acostumbrado a la atención por lo que me movía sin problemas. Una vez que conseguimos nuestros almuerzos fuimos hasta la mesa en la que estaban mis amigos y le ayude a sentarse en una silla a mi lado. Mis amigos nos miraban sorprendidos, Alek sonrió amablemente, Jim no dejaba de vernos con sorpresa, al menos Noah era más disimulado.

-Él es Sebastián, está en nuestra clase… no les molesta que nos acompañe verdad- dije sonriendo a mis amigos.

-Claro que no, nos alegra que almuerce con nosotros- dijo Alek sonriéndole y luego miro a Sebas – me llamo Alek, es un gusto conocerte Sebastián.

-El gusto es mío- dijo Sebas, parecía tener los modales que se adquieren en la realeza pero en efecto se le notaba algo incómodo, hay que comprenderlo, usualmente siempre se sienta solo en una esquina.

-Me llamo Jim, mucho gusto… nunca te vi almorzando con alguien de aquí, ¿Por qué de repente el honor?- dijo Jim, él era muy buena persona pero no sabía medir sus palabras y soltaba estas cuando le venían a la cabeza sin pensarlo.

-Déjalo en paz- le regaño Alek.

-Solo tengo curiosidad…- dijo este haciendo un puchero para luego mirarme a mí- ¿Qué te paso en la cara? A verdad… por lo que dijeron te peleaste con unos chicos… es raro en ti… para la próxima que decidas pelear llámanos y te ayudaremos a darle una paliza a cualquiera… bueno… creo que con que Noah pelee bastara- dijo Jim riendo divertido para ver a Sebas –oye tú también si necesitas ayuda para pelear pídeselo a Noah… ¿sabías que es cinta negra en varias artes marciales? Uh definitivamente no querrán meterte con alguno de nosotros- dijo con aires de grandeza lo que a todos nos hizo reír.

-Te los presentare formalmente- dije sonriéndole a Sebas- el ya se presentó, es Aleksander Smith o como lo llamamos Alek, el que habla demasiado es James Lacroze, también llamado Jim y el callado de ahí es Noah Romano- note que Noah me miro levantando una ceja a lo que simplemente le sonreí, él era callado pero imponía respeto- chicos él es Sebastián Brown.

                La charla fue amena aunque Sebas permanecía algo callado, no es propio de él compartir con compañeros del internado así que entiendo que sea algo tímido al principio. Pero todo marcho bien, incluso lo invitamos a salir a la ciudad el siguiente domingo y el acepto por lo cual me sentí muy feliz. Luego de que nos marcháramos a clases Alek tomo mi brazo para irnos a hablar en otro sitio.

-¿Y ya te le declaraste?- dijo sonriendo.

-Si… pero dijo que no estaba listo para aceptar mis sentimientos… así que por el momento solo somos amigos- dije sonriendo de lado.

-¿Estas bien con eso?- dijo Alek frunciendo el ceño- ya que tu interés por él no es de simplemente amigos.

-Lo sé, pero le daré su tiempo, además yo también soy nuevo en esto de las relaciones de chicos, me dará tiempo para pensar mejor las cosas.

-Hablando de forma tan madura… ¿Quién eres y que has hecho con mi amigo Dan?- ambos reímos y nos marchamos a clases.

                Los días siguientes el seguía almorzando con nosotros pero siempre prefería escuchar a los demás antes de hablar el mismo, pero sentía como si nos volviéramos más cercanos con cada día que pasaba. Finalmente llegó el domingo y los cinco nos marchamos a la ciudad a pasear. Debo decir que tanto yo como mis amigos éramos sumamente atractivos por lo que desviábamos las miradas de todos, pero el único que devolvía las miraditas era Jim, Noah y Alek eran indiferentes a esas cosas a sus propios modos, mientras que yo estaba más concentrado en Sebas con el que iba hablando más atrás.

                Entonces más adelante note que ocurría algo una chica intentaba sostener una escalera enorme, pero cuando creyó que la había asegurado la soltó para recoger algo del suelo, en ese momento la escalera se tambaleo e iba a caer sobre ella, al ver eso corrí rápidamente e interpuse mi brazo para detener la escalera sujetándola, la chica asustada se levantó y me ayudo a colocar bien la escalera agradeciéndome la ayuda algo coquetamente. Me despedí amablemente de ella y seguí caminando.

-¿Estas bien?- pregunto Jim preocupado.

-Si no fue nada- todos siguieron caminando pero Sebas me miraba con el ceño fruncido lo cual me tenía incomodo -¿Qué ocurre?- dije sobándome el brazo.

-Déjame ver- dijo tomando mi brazo y remangando la camisa que llevaba noto el gran moretón que tenía en el brazo – esto se ve muy mal ¿Qué no te duele?

-Un poco…- dije bajando la mirada-  pero no es nada… es decir no está roto ni nada.

-Aun así debe de dolerte… y que hubiera ocurrido si estuviera roto, no debes hacer cosas imprudentes como estas- dijo Sebastián regañándome.

-Es que prefiero salir lastimado a dejar que otra persona se lastime frente a mis ojos… si algo le hubiera pasado a esa chica sabiendo que yo pude haberla ayudado no me lo perdonaría- dije haciendo un puchero.

-Y pensaste en cómo se sentirían tus amigos si te hubieras roto el brazo así… lo preocupados que estarían… lo preocupado que yo estaría si algo te pasara…- dijo este mirándome con enojo y luego sonrojándose por sus propias palabras.

-¿En verdad te preocuparía si algo me pasara?- pregunte con una pequeña sonrisa en mi rostro notando que mis amigos nos estaban mirando atentamente, a lo que Alek se dio cuenta de que le pedía que se fueran con la mirada.

-Chicos quiero uno de aquellos pasteles deliciosos de la panadería de siempre así que vamos- dijo el empujando a los otros notando como Jim protestaba pero aun así se marchó.

-¿Por qué te preocuparía si algo me pasara?- dije yo sonriéndole a Sebas.

-Somos amigos verdad… por eso- dijo tragando saliva algo nervioso.

-¿En verdad es por eso?- dije yo dando un paso hacia el a lo que note el sonrojo en su rostro, dios, se veía tan endemoniadamente lindo. Note que había mucha gente a nuestro alrededor y no era al mejor lugar para hablar de ello así que tome su mano y a pesar de sus protestas lo jale hasta un parque en el que estábamos más o menos solos.

-¿Porque me trajiste a este lugar? – dijo Sebas desviando la mirada, ¿en verdad este chico adorable es el mismo al que todo el mundo en el internado teme? En verdad no lo comprendo.

-Para hablar… ¿en verdad te preocuparía si algo me pasara?- dije viéndolo a los ojos.

-Cómo te dije eres mi amigo… es natural que me preocupe…- dijo aun desviando la mirada.

-En verdad me siento feliz de que Sebas se preocupe por mí- dije sonriendo encantadoramente.

-No me llames así…- dijo finalmente posando sus ojos en mi observándome unos minutos en silencio, se sentía cierta tensión en el ambiente en estos momentos.

                De pronto sin previo aviso el me tomo de la camiseta acercándome a él y luego de ponerse de puntitas me beso, un beso al cual correspondí y que en poco tiempo se volvió más y más profundo. Todo mi cuerpo reacciono de inmediato, nunca había sentido esto al besar a alguien, se sentía condenadamente bien, pase mis manos por su cabello pegando aún más nuestros cuerpos, este beso me hacía desear más y más con cada segundo que pasaba. Luego de unos minutos nos separamos y yo lo mire a los ojos estando aun a pocos centímetros de su rostro.

-¿Con esto debo suponer… que te gusto al menos un poco?- dije sonriendo mirándole directamente a los ojos.

                Sebas permaneció en silencio viéndome, la tensión sexual se sentía en el aire, y yo sabía que no me apartaría hasta que el me lo confirmara, el comenzó a retroceder al mismo tiempo que yo me acercaba de modo de que pronto lo acorrale contra un árbol, con mi cuerpo cubrí toda escapatoria, él no tenía a donde correr.

-¿Me responderás o me dejaras con la incógnita?- le dije con una vos sensual.

-Me gustas Dante Wilder desde hace bastante tiempo… incluso desde antes de que te me declararás… pero…- dijo el con algo de duda en su mirada.

-¿Pero?- dije mirándole confundido.

-No quiero salir lastimado… como te dije tienes a todas las chicas del colegio… incluso atraes a cualquiera que te vea por la calle… ¿Por qué habrías de estar interesado en un nerd, enano, cuatrojos y malhumorado como yo?

-No me interesa nadie más… solo tu… me gusta que seas listo, me gusta que seas bajito y cuatrojos te hace ver adorable, y en cuanto a lo malhumorado siempre me atrajeron las personas de carácter fuerte- dije sonriéndole amablemente.

-¿Entonces te atraen mis defectos?- pregunto el escépticamente.

-No solo tus defectos, también tus virtudes… dices que eres atemorizante pero siempre has sido bueno conmigo, me gusta tu dedicación a todo lo que haces, tu fortaleza… me gusta todo de ti- le sonreí seductoramente – me gustas ¿es tan difícil de creer?

-¿En verdad hablas enserio… no me mientes?- sus ojos expresaban una ternura que me hacía derretir el corazón.

-Yo siempre digo lo que pienso, no soy de los que mienten con cosas así… - le mire un momento, el aun parecía tener confusión en su mirada -¿quieres ser mi novio?- le pregunte finalmente.

-¿Que…?- había tremenda confusión en su mirada, dios, ¿Cómo podía ser tan adorable?, él se tomó bastante tiempo en responderme, parecía querer torturarme.

-Por favor, respóndeme, me estas torturando- dije sonriendo levemente.

-Si…- dijo simplemente y lo mire con sorpresa directo a sus ojos.

-¿Si qué?- dije queriendo que lo diga claramente.

-Si quiero ser tu novio- dijo sonriendo levemente.

                No pude resistir que una gran sonrisa e formara en mi rostro así que volví a acercarme y tome nuevamente sus labios, hice que abriera sus labios para así poder meter mi lengua y profundizar ese beso, se notaba que él nunca había besado a nadie por la inexperiencia que demostraba pero debo decir que el chico aprende rápido pues en poco tiempo su beso se tornó bastante candente. Estuvimos besándonos por unos minutos y al separarnos nos miramos sonriéndonos.

-¿Pero puedo pedirte algo?- dijo el bajando la mirada.

-Lo que quieras cariño- dije sonriéndole coquetamente mientras tomaba su mano.

-Aun no estoy listo para decirle a nadie sobre esto… ¿podemos… mantenerlo en secreto?- dijo mirándome a los ojos temeroso.

-¿Quieres mantenerlo en secreto?- pregunte sorprendido, en efecto era la primera vez que me pedían mantener una relación en secreto.

-Si… yo… debes saber que eres mi primer novio… no estoy aun familiarizado con esta situación… necesito tiempo para adaptarme… - dijo este y luego me miro algo avergonzado- entenderé si no te gusta esto y quieres dejarlo hasta aquí y… - coloque un dedo sobre su boca para silenciarlo.

-Tranquilo, esperaremos para hacerlo oficial frente a los demás hasta que estés listo ¿sí?, quiero que te sientas cómodo y no obligarte a nada- dije sonriendo notando como sus ojos parecían embelesados- ¿pero mientras estemos solos podemos… besarnos y todo eso verdad?- dije sonriendo seductoramente.

-Supongo que si… no te burles de mi luego de decir esto pero… me gusto besarte…- note un sonrojo en sus mejillas luego de decir eso.

-Pues debes saber que puedes besarme cuando gustes cariño- lleve mi mano a su mejilla acariciándola suavemente.

                Estuvimos caminando juntos un tiempo por el parque tomados de las manos, claro que llame a Alek para que no se preocuparan por nosotros y que volveríamos solos al internado, finalmente cuando comenzaba a obscurecer decidimos volver, al entrar tuvimos que soltarnos las manos pues ya se comenzaban a ver estudiantes. Acompañe a Sebas hasta su habitación y estando en su puerta mire a los costados asegurándome de que no hubiera nadie para luego acercarme y besarle de forma bastante apasionada para luego marcharme a mi habitación.  

                Pasaron los días y seguíamos con nuestra relación secreta, el único que sabía de esta era Alek, y es que a él era imposible engañarlo pues me conocía demasiado bien. Cada vez que teníamos oportunidad de estar solos nos comíamos a besos, quien diría que estos días pacíficos no durarían por siempre.

Continuara…

Jim se dirigía a su habitación luego de estar hablando con unas chicas que estaban interesadas en el cuándo sin querer se tropieza con alguien, al levantar la mirada para disculparse se da cuenta de que se trata de Tomás y por sus miradas es más que evidente que no se agradan nada…

               

Say Londey: gracias por leer, en cuanto pueda subiré el siguiente capitulo, byee. ^^

viernes, 20 de noviembre de 2020

Capítulo 3: No comprendo mi corazón

 

Capítulo 3: No comprendo mi corazón

                Mi nombre es Dante Wilder, pero todo el mundo en la academia me llama Dan, tengo 16 años y asistió a la Academia de los Sauces. Mi vida en la academia es muy placentera, el asistir a un internado fue lo mejor que me pudo pasar puesto que yo no me llevo del todo bien con mi familia, en pocas palabras ellos tienen expectativas que por más que me esfuerce no puedo cumplir.

                Lo extraño es que cuando llegue al lugar por primera vez mi personalidad distaba mucho de lo que soy ahora, solía ser el chico tímido incapaz de entablar conversación con cualquier ser humano, pero afortunadamente luego de conocer a Alek fui cambiando de a poco, más tarde hicimos amistad con otros dos chicos llamados Jim y Noah, los cuatro nos volvimos inseparables. Finalmente comencé a notar que mi apariencia era bastante agradable para el sexo femenino y al ir tomando confianza fui siendo cada vez más encantador, al punto que llegaron a apodarme “el príncipe encantador”, era constantemente perseguido por las chicas de la academia, incluso debo decir por algunos chicos, pero algo que debo decir es que por más que haya tenido muchas novias jamás eh engañado a ninguna, eso no va conmigo, además debo decir que se lo que se siente… pero no hablare de ello.

                Recientemente eh estado un tanto disperso en las clases por lo que mis notas han bajado considerablemente, y si llego a repetir de año la reprimenda de mis padres sería mortal, por así decirlo. Pero afortunadamente eh conseguido un tutor bastante estricto el cual me ha estado dando clases particulares y es sorprendente, comprendo mejor las cosas con el que con los demás profesores, es un compañero de clases y su nombre es Sebastián Brown. Debo decir que con lo despistado que soy jamás lo había notado antes, y en cuanto comenzó a ser mi tutor me entere de varias cosas, entre ellas que es el mejor estudiante del salón por no decir de toda la academia, además de que es el vicepresidente del consejo estudiantil, y por último y no menos importante es bastante temido por todos por su rigidez en cuando a la disciplina y las reglas, aunque no sé porque le temen, para mi es sumamente tierno por ser tan bajito y usar esos lentes redondos.

                Ese día supuestamente tenia tutoría después de clases con Sebas, el único problema es que había olvidado la hora y el es muy estricto con el horario, si no estoy justo a la hora que acordamos él se marcha aunque lleve apenas 5 minutos de retraso, así que es mejor no arriesgarme. Era la hora del almuerzo y me encontraba con mis amigos en nuestra mesa de siempre riendo por alguna tontería que dijo Jim cuando recordé que debía hacerle esa pregunta a Sebas, así que me levante de mi asiento mirando a mi alrededor dentro de la cafetería, cuando finalmente lo logre divisar. Se encontraba en la mesa más apartada de la cafetería completamente solo, no me extraño ya que por lo general siempre está así, lo cual me pone algo triste. Note que a su alrededor tenia libros de textos de clases y comía su almuerzo mientras ojeaba concentrado dichos libros.

                Sin más me levante de mi asiento y camine hasta donde el estaba, notando la mirada de muchos compañeros que se nos quedaban viendo mientras caminaba rumbo a esa esquina apartada. Incluso un chico me tomo del brazo deteniéndome para luego susurrarme.

-Dan no te conviene hablarle al vicepresidente, a él le gusta almorzar solo y odia ser molestado.

-¿Ah sí?- dije incrédulo mirando al chico y luego nuevamente a Sebas, se veía tan solitario allí que no podía aceptar que de verdad le gustara estar así solo –de todas maneras hablare con él.

                Dije haciendo que el chico soltara mi mano mientras le sonreía y seguía mi camino hasta llegar a esa mesa y sentarme en una silla frente a él. Al el notar mi presencia alzó la mirada topándose con la mía, a lo que yo simplemente le sonreí notando que varias miradas estaban sobre nosotros, al dar una rápida mirada alrededor era como si me dijeran que mi vida estaba en peligro.

-Lamento molestarte, ¿Qué lees?- dije despreocupadamente mirándole con una sonrisa encantadora.

-¿Necesitas algo?- dijo Sebas volviendo su mirada a su libro.

-Sí, necesito saber que estás leyendo, ¿es algún libro de clases?- dije riendo levemente cruzándome de brazos sobre la mesa.

-No- dijo simplemente sin voltearme a ver.

-¿Cuál es entonces?- dije sin perder mi sonrisa.

-No me dejaras en paz hasta que te lo diga verdad- dijo este bajando el libro para verme con una cara de pocos amigos.

-Estas en lo cierto- dije sin perder mi sonrisa.

-Es la divina comedia, no creo que la conozcas- dijo este mirándome levantando una ceja.

-Como no conocerlo, es un clásico antiguo, además de que su tengo el nombre de su protagonista pues mi madre era fan de ese libro- dije levantando una ceja sintiendo placer en demostrar que no era tan inculto como él creía que era.

-¿Y la has leído?- dijo este y pude notar un deje de curiosidad en su mirada.

-Debo admitir que completo no, es bastante extraño de leer,  pero la idea de esos infiernos y en como los pecadores son castigados es intrigante… es como leer una novela bien creepy- dije riendo levemente.

-Entonces… ¿tu lees libros?- dijo de manera que lo note extrañado.

-Por supuesto, tengo gran fascinación por todo tipo de novelas, me encantan las policiales o sobrenaturales- dije meditando un momento en el tipo de libro que leía.

-Vaya entonces si leyeras tantos libros de estudio como novelas serías un erudito- dijo este sarcásticamente.

-Supongo que si, si lo hiciera sería todo un nerd- dije sonriendo airadamente.

-Vaya vaya- dijo el notando como se formaba una pequeña sonrisa en sus labios la cual rápidamente quito como si pensara que no podía sonreír frente a otros, eso en verdad me resulto extraño- ¿estás aquí solo para conocer mis gustos literarios?- pregunto levantando su vista hacia mi nuevamente.

-En realidad olvide la hora en la que habíamos acordado vernos para la tutoría- dije pasando una mano por m nuca algo avergonzado.

-Ni bien acabe la última clase- dijo simplemente para volver a su lectura.

-Vale- dije quedándome ahí viéndole, en lo que el volvió a levantar su mirada hacia mí.

-¿Algo más?- dijo simplemente bajando un poco el libro que tenía en sus manos.

-No estas aburrido de estar aquí solo leyendo en lugar de estar conversando con tus compañeros… o algo así…- dije viéndole ladeando la cabeza.

-No, me gusta leer y es cómodo el silencio ya que nadie se acerca… bueno excepto cierto idiota que tengo enfrente- dijo sin tener ni la más mínima expresión en su mirada.

-Vaya- dije sin poder evitar reírme para luego contenerme un poco- Quizás ese idiota simplemente quiera invitarte a sentarte en su mesa para conversar amenamente- dije sonriéndole amablemente.

-Prefiero leer en  paz en este momento- dijo ladeando levemente la cabeza como si le molestara mi presencia.

-Bueno… pues si cambias la oferta está en pie… no solo para hoy, cuando quieras tener una charla relajada eres bienvenido mira… - dije señalando mi mesa en la que en este momento estaban mis amigos- si quieres unírtenos estoy siempre allí vale- dije levantándome –nos vemos en clases… y luego en la tutoría.

                El no contesto pero sentí su mirada sobre mí, pero para cuando voltee a verlo había vuelto a su libro, esperaba que terminara aceptando mi ofrecimiento, tenía curiosidad por ese chico, se me hacía misteriosos y también triste por siempre verlo solo con un libro en la mano, digo, los libros no son malos pero de vez en cuando es bueno charlar con otros seres humanos sin necesitar ser por estudios. Mientras volvía a mi asiento notaba la mirada de sorpresa de muchos al notar que tuve una charla con el inalcanzable Sebastián, pero en verdad no sabía porque le temían, como dije anteriormente él se me hacía muy tierno.

                El resto del día transcurrió con normalidad hasta que llego finalmente la hora de las lecciones, como siempre mi tutor era especialmente bueno explicando las lecciones, podía aprender en una sola clase lo que debería haber aprendido en un año de clases con los demás profesores, en verdad él era muy bueno en esto. Ya pasadas varias horas había llegado a mi limite, esas clases eran sumamente intensivas por lo que ninguna persona normal podría seguirle el ritmo por muchas horas así que finalmente le rogué a Sebas parar.

                Usualmente me replicaba diciendo que era un idiota que no aguantaba nada, pero extrañamente en esta ocasión fue amable y no replico dejando por concluida la clase del día, además recordándome que la siguiente semana llegarían unos exámenes, luego de prometerle que repasaría todo en mi habitación el suspiro dándome a entender que me creía, lo cual era extraño, él nunca me creía que estudiaría fuera de las lecciones, quizás son cosas mías y directamente estaba simplemente cansado, hasta una bestia estricta puede cansarse a veces.

                Al salir de la biblioteca donde habíamos estado estudiando pasaron unos chicos por nosotros corriendo a lo que como un rayo Sebastián les lanzo un borrador en la cabeza a uno, me sorprendió la habilidad que tenía pues dio de lleno en el blanco, lo que ocasionó que esos chicos se detuvieran girándose a él y pude notar el temor en sus rostros al ver que se trataba de Sebas.

-Si vuelvo a verlos corriendo por el pasillo estarán un mes en detención, ¿fui claro?- su expresión era tan fría que en verdad daba miedo, lo cual note en esos chicos los cuales se excusaron temerosos y siguieron su camino a paso normal, hasta podría decir que parecían unas tortugas.

                Yo simplemente había visto la escena sorprendido de la reacción de ellos, pero extrañamente y a diferencia de todos al ver a Sebas nunca sentía temor alguno, es más sentía mucha calidez, quizás solo era un chico incomprendido por todos como yo solía serlo hace muchos años atrás.

                Como nuestros dormitorios quedaban en la misma dirección nos marchamos juntos, el en todo momento permaneció callado y con esa expresión seria en su rostro, incluso parecía ignorarme cuando le hacía preguntas pues no me contestaba, ¿acaso él era así con todo el mundo? Era una pregunta que rondaba mi cabeza. O eso pensaba hasta que nos cruzamos con cierto chico, la expresión de Sebas cambio de pronto, ahora sonrió amablemente al ver a esa persona que se acercaba a nosotros, por la curiosidad que me causo mire bien a esa persona, al principio no le reconocí, debo admitir que soy malo recordando rostros, pero se me hacía bastante conocido. Hasta que escuche a Sebas decir “presidente”.

-¿Un momento tu eres el presidente del consejo?- dije con total naturalidad sonriendo como era mi costumbre pero pronto sentí un golpe en mi cabeza.

-¿Eres idiota o que, como no reconoces al presidente del consejo, en verdad estudias aquí o solo vienes de paseo?- decía Sebas regañándome abiertamente mientras yo seguía sonriendo tontamente a ambos rascando mi nuca.

-No seas tan duro con el Sebastián- dijo el joven, al parecer tenía más o menos nuestra edad, unos 17 años supongo por ser el presidente ya que solo alumnos de último años pueden serlo. A diferencia de Sebastián el parecía ser muy amable y agradable.

-Es que si no se corrige a los idiotas a tiempo crecerán siendo unos adultos idiotas sin remedio- dijo Sebastián cruzándose de brazos y haciendo una mueca de molestia.

-Tranquilo, no tienes que ser tan formal todo el tiempo- dijo el chico colocando una mano en el hombro de Sebastián a lo que yo claramente pude notar un leve sonrojo en su rostro, ¿mis ojos me engañaban o Sebas de pronto parecía nervioso de ese contacto físico?

-Bue… bueno yo- dijo bajando la cabeza y mirando hacia otro lado, era la primera vez que veía a Sebas tan nervioso, esto era algo insólito que nunca pasaba.

-Como sea, debo llevar estos expedientes a la sala del consejo- dijo el presidente mostrando que en sus manos llevaba unos papeles.

-¿Necesitas ayuda?- pregunto rápidamente Sebas extrañamente emocionado por brindar su ayuda a ese chico.

-No es necesario, solo son unos papeles que debo llevar, además debes estar cansado, acabas de salir de una tutoría, ve a tu habitación y descansa, hasta mañana- el joven me miro a mi también y me sonrió amablemente –hasta mañana señor Wilder-

-¿Sabes mi apellido?- pregunte extrañado puesto que no recordaba haberme presentado con él nunca.

-Claro, sé el nombre de todos en esta academia, es parte de mis funciones como presidente- dijo sonriendo para luego seguir su camino.

-Sorprendente- dije mirándole con cara de sorpresa mientras le veía irse –oye Sebas en verdad él sabe el nombre de todos…- al darme la vuelta note que Sebastián ya iba bastante lejos caminando –oye espérame- dije caminando rápido para alcanzarlo, sin llegar a correr claro ya que sabía que recibiría una reprimenda de su parte.

                Esa noche me quede muy pensativo en cuanto a la reacción de Sebas ante ese chico que era el presidente, él se había sonrojado, estaba seguro de que no lo había soñado, en verdad su semblante cambio por completo cuando estuvo frente a ese chico, ¿acaso pasaba algo entre Sebas y el presidente?, esos pensamientos no me dejaban descansar así que debía averiguar que pasaba allí.

                Al día siguiente tuve un problema con mi despertador, por alguna razón se le cambio la hora despertándome una hora antes, pero como siempre creí que me había quedado dormido así que prácticamente volé de la cama colocándome el uniforme y corriendo rumbo al salón esperando que nadie del consejo me vea o estaría en problemas. Al llegar al salón note que no había absolutamente nadie. Me resulto extraño así que consulte mi celular dándome cuenta de que aún faltaba cerca de 45 minutos para iniciar la clase, ¿pero cómo? Pensé cuando de pronto recibí un mensaje de Jim *hola Dan, como dices que siempre te duermes para ir a clases adelante tu despertador, me imagino que para este momento estarás en clases, besos*, fruncí el ceño molesto pensando “voy a asesinarte Jim”, es verdad que su truco resultó pero casi me da algo de imaginar que iba a llegar tarde, además ni siquiera había desayunado.

                Molesto planee dirigirme a comprar algo de comer en la cafetería para luego ir a sentarme tranquilamente a una banca en el patio trasero de la academia para comer tranquilamente. Mientras estaba allí miraba a las personas que pasaban por los pasillos del lugar, entonces vi algo que llamo mi atención, se trataba de Sebas y el presidente que iban conversando de algo que no llegaba a escuchar. En ese momento la curiosidad pudo más que yo y fui tras ellos escondiéndome detrás para que no me vieran, parecía un idiota, pero aun así mi curiosidad era más fuerte que yo. Lamentablemente no alcanzaba a escuchar nada de lo que decían, pero si podía ver el semblante de Sebas, extrañamente se  veía feliz hablando con ese tipo, la mirada que le lanzaba no era simplemente de compañeros, o colegas del consejo, pero el presidente actuaba como si nada ¿será que se daba cuenta de las expresiones de Sebas o era un terrible despistado? Más adelante se separaron pues sus clases eran en diferentes lugares y note como Sebas se le quedaba viendo mientras él se alejaba. Finalmente y de forma juguetona me acerque a Sebas por detrás.

-Por qué no le tomas una foto, dura más tiempo- dije sonriendo divertido a lo que de pronto Sebas se giró tranquilamente hacia mí, ya su expresión no era como con la que miraba al presidente.

-No sé de qué estás hablando idiota- dijo para comenzar a caminar para ir a nuestro salón.

-Por favor, seré idiota pero hasta yo se distinguir que no miras a ese chico de la misma manera que a las demás personas- dije cruzándome de brazos mientras caminaba detrás de él.

-Sigo sin entender de qué hablas- esta vez note que la voz de Sebas cambio levemente, parecía un poco más temblorosa.

-No será que…- en ese momento un pensamiento paso por mi mente-  te gusta el presidente.

                En ese momento el ambiente cambio completamente a uno sumamente tenso, Sebastián se giró hacia mí y me tomo del cuello de la camisa mirándome de forma sumamente amenazante.

-No sé de dónde sacas esas barbaridades pero más te vale que no lo repitas en ningún lugar- su miraba ahora sí que me daba bastante miedo.

-Si te puso así de tenso debo suponer que estoy en lo cierto- sip parecía que iba a morir ese mismo día pues estaba jugando con fuego y no el de una vela sino que era como lanzarme a un volcán.

                Sebastián parecía estar nervioso, en verdad desde que lo conocí nunca lo había visto de esa manera. Pero en lugar de darme el regaño de mi vida tomo mi brazo y tiro de mi llevándome al patio y luego a una zona apartada, ¿acaso buscaba el mejor lugar para asesinarme? Eso era lo que pasaba por mi cabeza en ese momento.

-De todos los idiotas dentro de este lugar… tenías que ser tu quien se diera cuenta- dijo Sebas sin mirarme. Mientras yo que quede con una expresión de ¿Qué pasa aquí?

-No me digas que…- en ese momento supe que había dado en el clavo – en verdad te gusta el presidente ¿verdad?

-Si se lo dices a alguien yo te…- él se acercó amenazantemente así que coloque mis manos frente a mi como queriendo defenderme.

-No se lo diré a nadie, lo juro- el se detuvo y se me quedo viendo un momento.

-No quiero ensuciar mis manos, así que supongo que solo me queda confiar en ti- dijo suspirando y mirando hacia un lado.

-¿Se lo has dicho?- pregunte mirándole más tranquilo ahora que el peligro parecía haber pasado.

-¿Cómo puedo decírselo? Soy un chico que está enamorado de otro chico… él lo considerara asqueroso…- ahora la expresión de Sebas parecía ser más melancólica.

-¿Desde hace cuánto te sientes así?- pregunte acercándome más a él.

-Me gusta desde que entre a esta academia, siempre fue un chico inteligente, increíble y amable… además de sumamente correcto lo cual me gusto desde el primer momento- dijo este lo que me sorprendía, Sebas estaba confiando en mi como para contarme algo que al parecer no le había confesado a nadie.

-Cuanto tiempo ha sido- dije viéndole de forma sería.

-Cinco años- dijo el tímidamente lo cual me sorprendió.

-¿Has estado enamorado del tipo 5 años y nunca se lo has dicho?- dije sorprendido.

-Es que… no quiero que él llegue a odiarme si se llegara a enterar…- en verdad en ese momento el temible vicepresidente no existía, solo había un chico común y corriendo temeroso de sus propios sentimientos, se veía tan frágil en ese momento que solo pude acercarme y abrazarlo, el no hiso nada por detenerme.

-¿Es doloroso guardar esos sentimientos por tanto tiempo verdad?- dije conteniéndolo entre mis brazos, se veía tan mal que parecía que iba a comenzar a llorar. El simplemente me abrazo también y escondió su rostro en mi pecho, como yo era más alto cabía perfectamente debajo de mi mentón.

-¿Qué puedo hacer?- dijo el con la voz entre cortada, me sorprendía que confiara en mí en este momento.

-Tienes que decírselo, si él es tan genial como dices lo entenderá, además eh visto que se llevan muy bien, quizás hasta corresponda tus sentimientos, no pierdes nada con intentar- yo nunca había tenido problemas con confesarme a alguien, era bastante directo, si la chica me gustaba se lo decía y para mi fortuna la gran mayoría de las veces era correspondido.

-¿Tú crees que él no me odiará?- dijo Sebas algo nervioso.

-Claro que no te odiara, debes sacarlo de tu pecho, vamos que eso no te de miedo demonio de la academia- dije bromeando a lo que pude escuchar una pequeña risita de su parte apartándose de mi para mirarme a los ojos, no pude evitar notar lo lindo que era con esa expresión de confusión en su rostro, sacudí mi cabeza por ese pensamiento.

-Vamos a clases, ya está por ser la hora- dijo Sebas comenzando a caminar ya repuesto.

-Pero me prometes que hablaras con él- le grite cuando estuvo a un par de metros.

-Si lo prometo- dijo girándome para mostrarme una pequeña sonrisa y luego seguir caminando.

                Las clases transcurrieron normalmente, o en pocas palabras aburridas, sinceramente me divertía más en las tutorías con Sebas a pesar de que eran intensas. A la hora del almuerzo fui con mis amigo a comer, pero note que Sebastián no estaba en su lugar habitual, era extraño, juraba que lo veía ahí cada día del ciclo escolar sin falta. Me causo curiosidad así que les dije a mis amigos que iba al baño y regresaría pronto.

                Caminaba por los pasillos de la academia en busca de Sebas hasta que finalmente lo vi más adelante, estaba hablando con el presidente, era como si le pidiera acompañarlo, me acerque un poco más lo suficiente como para escuchar al presidente decir que también quería decirle algo a Sebas. Ambos emprendieron el camino hacia una zona donde no había nadie cerca, bueno estaba yo aunque ellos no notaron mi presencia, incluso llegue a colocarme en un lugar donde pudiera oír todo sin ser descubierto.

                Escuche a Sebas decir algo como “tengo algo que decirte”, y luego “pero tu primero”, le dijo al presidente.

-Eres de mis mejores amigos aquí y te estimo bastante Brown- dijo el presidente colocando una mano en su hombro mientras sonreía, asome un poco la cabeza notando el sonrojo en las mejillas de Sebastián.

-T… tú también eres de mis mejores amigos y te estimo mucho presidente- dijo Sebas, al parecer estaba listo para declararse.

-Me alegro de oír eso, pues…- el joven hiso una pausa como buscando las palabras- es algo reciente… nunca creí que me pasaría…- Sebas parecía emocionado- tengo una novia- dijo finalmente el presidente a lo que al parecer tanto Sebas como yo tuvimos la misma expresión en el rostro.

-¿N… novia?- dijo Sebastián sin poder al parecer creérselo.

-Si, ella es de mi ciudad natal, nos encontramos nuevamente en las últimas vacaciones y finalmente, luego de estar loco por ella por casi dos años le pedí que fuéramos novios y ella acepto- dijo al parecer sumamente emocionado.

-Vaya…- dijo Sebas al parecer sin saber que decir –pues… en verdad me alegro por ti- dijo fingiendo una cálida sonrisa como el mejor actor del mundo.

-Me alegro de habértelo contado, estaba nervioso ya que eres al primero aquí en la academia que se lo digo.

                El resto de la conversación no vale la pena ser relatada, simplemente el presidente le conto todo sobre la chica y como se habían dado las cosas y Sebas en todo momento le sonreía como un campeón, mientras yo en mi escondite lo único que quería era darle un puñetazo en la narizota a ese presidente. Finalmente note que este se despidió de Sebas y lo dejo ahí. No pude permanecer en mi escondite más tiempo, Sebastián al verme no necesito que yo le explicara que estuve escuchando todo, pero note que en cuanto me vio no pudo contener más sus lágrimas y estas comenzaron a rodar por sus mejillas, a lo que yo sin decir nada corrí hasta él y lo abrace sosteniéndolo fuerte contra mi pecho mientras el también sin decir nada se aferró a mí. Así estuvo varios minutos sin decir nada.

-Hay que volver a clases…- dijo este al tiempo, pero sostuve su rostro entre mis manos negando con la cabeza.

-No estás en condiciones de ir a clases- le dije mirándole a los ojos mientras limpiaba las lágrimas de sus majillas con mis dedos.

-Nunca eh faltado a clases, y menos sin razón- dijo este con la voz prácticamente quebrada.

-El que rompieran tu corazón te parece que es no tener una razón- le dije mirándole sonriéndole levemente intentando reconfortarle.

-¿Quién dice que rompieron mi corazón?- en verdad parecía que Sebastián intentaba hacerse el fuerte ante mí, pero yo sabía cómo se sentía.

-No necesitas hacerte el fuerte frente a mí, no tienes que aparentar, puedes ser tú mismo, y si ahora estas mal quiero que sepas que cuentas conmigo- le sonreí amablemente, a lo que el simplemente se me quedó viendo al parecer bastante sorprendido de mis palabras.

-¿Y qué sugieres?- dijo este mirándome a los ojos de una manera que lo hacía ver tan tierno.

-Conozco un lugar que te gustará- dije sonriéndole y tomando su mano para jalarlo, pronto lo lleve a la parte de atrás de la academia comenzando a adentrarnos en el bosque que rodea todo el lugar, luego de caminar unos minutos llegamos a la orilla de un gran lago.

-¿Qué es este lugar?- dijo Sebastián al parecer maravillado.

-¿Nunca viniste aquí?- pregunte sonriéndole.

-No salgo a explorar los alrededores de la academia, por lo general estoy en ella o en la ciudad- dijo sin dejar de mirar el paisaje.

-Pues yo descubrí este lugar un día que escape de clases por estar aburrido y vine a parar aquí, nunca traje a nadie- dije sentándome en la orilla de ese lago mientras Sebas se sentaba junto a mí.

                No era necesario hablar, lo único que quería era que Sebas se sintiera mejor, deje mi mano a un lado de mi cuerpo mientras miraba el lago mirando de reojo a Sebas de vez en cuando, parecía sentirse mejor de a poco, pero es que es difícil dejar ir a alguien de quien estuvo enamorado por tanto tiempo.

-Sabes, eh escuchado que para olvidar a un amor debes encontrar uno nuevo, solo el amor sana un corazón herido- dije simplemente al aire.

                Note la mirada de Sebas sobre mí así que yo también gire mi rostro hacia él.

-Sinceramente al conocerte creí que eras un idiota superficial, que solo pensaba en irse de fiesta y coquetear con mujeres sin importarle para nada sus responsabilidades- dijo este a lo que yo solo pude reír divertido.

-Vaya… no sabía que daba tan mala impresión- dije sin dejar de reír volviendo a mirar hacia el lago.

-Pero ahora que te conozco mejor…- dijo Sebas mirándome a sí que yo también gire mi cabeza hacia el - … sigo creyendo que eres un idiota pervertido…- levante una ceja mirándole – pero también sé que eres gentil, eres alegre y divertido y siempre estás dispuesto a ayudar a los demás.

-¿Enserio piensas eso de mí?- dije viéndole bastante sorprendido.

-Así es… ¿prometes no decirle a nadie sobre lo que paso con el presidente?- dijo Sebas tímidamente.

-Es raro que lo pidas así, creí que me amenazarías de muerte si llegaba a decir algo- dije en forma de broma.

-Si quieres puedo ahogarte en el lago para que no digas nada- dijo sonriendo maliciosamente lo cual me dio escalofríos.

-No es necesario, es evidente que no diré nada… pero antes debes responder que si a algo- dije mirándole sonriendo a lo que este me miro frunciendo el ceño confundido –que desde ahora somos amigos- le mire sonriendo.

-¿Por qué alguien como tú que tiene cientos de amigos querría ser amigo que alguien como yo? Soy perfectamente consiente que a muchos nos les agrado por mi forma de ser- dijo este bajando la mirada.

-Pues yo no opino como esos muchos , me agradas mucho, por más que te comportes así y quieras dar miedo a todo el mundo… a mí nunca me has asustado… además no tengo cientos de amigos… muchos son simplemente conocidos, mi grupo de amigos es cerrado- me recosté en el césped mirándole – por eso quiero que seamos amigos si- levante una mano llegando a su mejilla donde aún se asomaba una lagrima limpiándola suavemente –además prometo que si alguien te hace algo lo golpeare… si quieres comienzo ahora mismo con el presidente.

-No tienes remedio- dijo Sebas sonriendo divertido cosa que era rara de ver en él, estaba sumamente feliz de ver esas facetas en él – de acuerdo… seremos amigos… pero no lo golpees si… aquí el único que puede ejercer violencia física con el fin de corregir malos comportamientos soy yo.

-Vale tomo nota- dije riendo levemente mientras miraba al cielo notando como Sebas también se acostaba a  mi lado viendo al cielo.

                Los días pasaron normalmente, bueno excepto que efectivamente Sebastián y yo hablábamos más seguido y no solo durante las tutorías, incluso logre que un día me permitiera almorzar con él en su mesa, en verdad sentía que nuestra amistad iba creciendo… pero también sentía que otro sentimiento iba creciendo en mi interior, en verdad en esos momento no comprendía mis propios sentimientos.

                Un día mientras nos dirigíamos ambos a la biblioteca una chica se acercó a mi pidiéndome hablar contigo a solas. Sebastián dijo que esperaría en ese lugar mientras yo iba a hablar con ella. Pero estando a solas con ella paso lo de siempre, era otra chica confesándome sus sentimientos y pidiéndome salir con ella, en ese momento no salía con nadie y usualmente si era así le diría que sí sin problemas, siempre pensaba en que uno nunca sabe de quien se enamoraría. Pero por alguna razón en ese momento no podía salir de mis labios la palabras “claro porque no probamos”, simplemente no podía aceptar y no sabía el porqué.

                Entonces en lo que estaba distraído entre mis pensamientos la chica comenzó a acercarse a mi hasta que nuestros pechos estuvieron juntos, la mire un momento, pero mire hacia un costado sin querer corresponder el eminente beso que ella deseaba cuando vi parado allí mirándonos a Sebastián, el parecía confundido y herido y al notar que me percate de su presencia simplemente se dio la vuelta marchándose. La chica seguía insistiéndome pero yo deseaba ir tras de Sebas.

-Lo lamento no puedo corresponder tus sentimientos- le dije a la chica haciéndole una especie de reverencia y comenzando a correr donde vi que él se marchó. Busque por varios minutos hasta que finalmente lo vi a lo lejos caminando por el patio. Me acerque a él colocando mi mano en su hombro para que se girara –te eh estado buscando, ¿Por qué huiste?

-No huía solo les daba su espacio a ti y a tu nueva novia- me dijo tan fríamente que me sorprendió.

-Ella no es mi novia… la eh rechazado- dije suspirando.

-¿Ya estas saliendo con alguien más?- dijo este girándose a mi pero sin ninguna expresión en el rostro.

-No… ¿Por qué dices eso?- pregunte confundido.

-Pues según los rumores tu siempre aceptas salir con alguien si estas soltero…- dijo mirando al costado.

-Tu más que nadie deberías no hacer caso a los rumores, todos dicen que eres una bestia malvada, y yo sé bien que no lo eres… así que no pienses tu tampoco que soy un completo mujeriego- dije cruzándome de brazos.

-¿Entonces porque la rechazaste?- pregunto viéndome a los ojos, esa mirada se me hacía lo más tierno del mundo.

-Porque…- no sabía si decirle esto ya que aún no estaba completamente seguro, pero ver su expresión en ese momento me hizo no dudar más – porque creo que estoy enamorado de alguien más…

-¿Ah si… quien es ella, estudia aquí o es de tu ciudad natal?- dijo al parecer recordando lo que paso con el presidente.

-Estudia aquí- dije mirándole a los ojos notando cierta molestia en su mirada –y no es exactamente una chica…

-¿Cómo que no es exactamente una chica?- preguntó confundido al parecer.

-Pues creo que me gusta un chico- dije viéndolo a los ojos- pero es la primera vez que me gusta un chico por ello estoy confundido.

-Pues… supongo que te daré el mismo consejo que me diste, si te gusta díselo- dijo Sebastián mirándome a los ojos.

-¿Tú crees que el aceptaría a otro hombre?- pregunte sin despegar mi mirada de él.

-Eres guapo y agradable supongo que puedes tener una oportunidad con cualquiera- dijo encogiéndose de hombros.

-En ese caso se lo diré…- dije parándome justo frente a él -… Sebastián…  me gustas…

 

Continuará…

 

Me siento perdido por no poder comprender mis propios sentimientos…



Say Londey: pues hasta aquí el capítulo 3, lamento haber tardado tanto en subirlo pero es que estado ocupada con varias cosas, y bueno, intentare subir el siguiente pronto, en realidad no se si alguien a leído algunos de estos capítulos, pero debo decir que lo hago como diversión más que nada, disfruto escribir y crear nuevas historias, además para este mundo de High School Love Shoots tengo muchas más cosas planeadas, además de que aun faltan aparecer las otras dos parejas principales. En fin, hasta aquí lo de hoy, byee. 


Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys ...