Say Londey: hola eh traído el capítulo 4 de esta historia, para los que quizás leen esto por primera vez es una historia yaoi o sea Chico x chico, si te gusta pues puedes leerlo ^^.
Mi nombre es
Dante Wilder, pero todo el mundo en la academia me llama Dan, tengo 16 años y
asistió a la Academia de los Sauces. Mi vida en la academia es muy placentera,
el asistir a un internado fue lo mejor que me pudo pasar puesto que yo no me
llevo del todo bien con mi familia, en pocas palabras ellos tienen expectativas
que por más que me esfuerce no puedo cumplir. Todo estaba marchando
perfectamente, a pesar de últimamente haber tenido mala suerte en mis estudios
al fin mis calificaciones estaban subiendo, y todo se lo debo a una persona, la
cual actualmente es la causa de una gran confusión en mi cerebro.
Luego de pasar cada vez más
tiempo con mi tutor poco a poco fui desarrollando sentimientos contradictorios
por este, porque contradictorios, pues me comencé a enamorar de él a pesar de
que nunca en la vida me han gustado los hombres, siempre eh salido con chicas,
por ello mi cabeza es una gran enredadera de emociones y pensamientos extraños.
Pero lo peor de todo es que el objeto de mi gran confusión me ha estado
ignorando por completo, es más cada vez que me ve este sale corriendo o
simplemente me ignora poniendo alguna excusa.
Cada vez que me encuentro a
Sebastián Brown él siempre tiene la excusa de que tiene trabajo en el consejo
estudiantil pues él es el vicepresidente de este y como los exámenes han
acabado ya no tengo mis tutorías diarias con él. Dicho sea de paso gracias a él
eh aprobado todos los exámenes y por ello no tendré que repetir el año.
Incluso mis amigos me comentan
que no parezco el mismo y que me la paso en las nubes, pero que puedo hacer si
el objeto de mi pesar no quiere siquiera dirigirme la palabra, no lo entiendo,
si el no siente lo mismo por mí porque simplemente no me lo dice a la cara, yo
mismo me le confesé directamente, no soy de los que dan rodeos, si quiero
decirle algo a alguien simplemente se lo digo, no es tan difícil como se
imaginan. No eh sabido cómo hablar con mis amigos sobre ese tema puesto que
como dije antes nunca estuve enamorado de un chico… sé que me estoy
contradiciendo ahora mismo puesto que dije que siempre digo las cosas a la cara
y ahora no les comento a mis amigos, como ven también comprobé que mi mente es
un desastre en estos momentos.
En uno de esos días normales
nuevamente mis amigos me encontraron con una actitud extraña, ya no era tan
risueño como suelo serlo. Alek en especial fue el que más lo noto pero no quiso
decir nada, el simplemente espero a que Jim y Noah se marcharan a sus clases
para encararme a solas pues ambos teníamos hora libre. Él simplemente me llevo
hasta una parte apartada del jardín y finalmente comenzó el interrogatorio.
-Dan, te conozco
hace años y se detectar cuando tienes algo carcomiendo tu cabeza ¿Qué te
ocurre?- dijo este cruzándose de brazos.
-¿A qué te
refieres?- dije con una sonrisa nerviosa.
-¿Hablaras o
tengo que recurrir a pedirle a Noah que te haga una llave?- dijo este
levantando una ceja.
-Noooo por favor,
casi me mata la última vez… dios donde aprendió esos movimientos ese chico-
dije riendo levemente.
-Entonces habla-
dijo apurándome.
-Vale… supongo
que no puedo engañarte… la cosa es que eh estado confundido ya que creo… que me
gusta alguien…- dije suspirando.
-¿Y eso? Tu nunca
tienes nervios por salir con una chica… has tenido tantas novias que no las
puedo contar- dijo este sonriendo y yo sonreí nervioso.
-La cosa es que…
quien me gusta no es una chica…- le mire ahora nervioso por su reacción.
-Entonces te
gusta un chico… ¿aun así porque estabas tan nervioso por contármelo? Sabes bien
que yo jamás te juzgaría… incluso sabes que a mí también me gusta un hombre,
¿acaso no confías en mí?- dijo este al parecer algo decepcionado de mí no por
gustarme un chico sino por ocultárselo.
-Sí, sé que has
estado enamorado de Víctor por años… y si confío en ti… pero el problema no es
en sí que me guste un hombre… sino que es la primera vez que me siento así…
nunca me sentí de esta forma por una mujer, cada vez que lo veo mi corazón late
fuertemente… es la primera vez que me siento así- dije sincerándome
completamente pues en efecto el problema no era el género del objeto de mi
admiración sino lo que me hacía sentir.
-Así que
finalmente te has dado cuenta de que te gusta Sebastián- dijo Alek sonriendo
amablemente.
-¿Cómo sabes que
se trata de Sebastián?- le mire sorprendido.
-Pues es el único
chico con el que has estado conviviendo mucho, aparte de Jim, Noah y yo, pero
no creí que nosotros te gustáramos, además con lo que acabas de decir me lo has
confirmado- rio divertido.
-En verdad eres
observador- dije pasando una mano por mi nuca algo nervioso.
-Y tu un idiota
despistado- dijo este en forma de regaño.
-¿Bien ahora que
lo sabes tienes algún consejo?-dije suspirando.
-Dile lo que
sientes- dijo simplemente encogiéndose de hombros.
-Ya lo hice- dije
suspirando y bajando la mirada –pero en ese momento no me contesto y
simplemente se fue corriendo… y desde entonces me ha estado evitando por
completo.
-Ya veo…- dijo
Alek desviando la mirada pensativo para luego volver a mirarme- pero si no te
ha contestado nada ¿Cómo sabes que él no siente lo mismo?
-Creo que salir
corriendo luego de confesarme es suficiente muestra de que no siente lo mismo-
dije bajando la mirada.
-No lo sabes, tú estás
acostumbrado a que se te declaren, pero Sebastián no tiene reseñas de haber
tenido pareja nunca… quizás fue el shock del momento, deberías intentar hablar
con él- dijo Alek, él siempre era demasiado maduro.
-Tu crees… pero
el siempre evita hablarme- dije volviendo a suspirar.
-Pues sigue
insistiendo hasta tener una oportunidad de hablar seriamente con él- dijo
colocando una mano sobre mi hombro como símbolo de apoyo, yo asentí, supongo
que debía hacer lo que Alek me decía.
Los siguientes días intente
hablar con Sebas pero cada vez que me acercaba él ponía la excusa del consejo o
que tenía que estudiar entre otras, pero la insistencia tiene sus frutos, pues
en una ocasión lo vi caminando con el presidente y me acerque para preguntarle
si podía hablarle, y este quiso poner la excusa de que estaba ocupado por el
consejo, pero el buen y amable presidente le dijo que no se preocupara y fuera
a hablar conmigo ya que no tenían demasiado trabajo, Sebas no tuvo otra opción
más que aceptar y ambos fuimos a una zona donde estábamos solos.
-¿Por qué me has
estado evitando?- pregunte directamente.
-No te eh estado
evitando- dijo este sin mirarme a los ojos.
-¿Entonces porque
cada vez que quiero hablarte pones una excusa?- me curse de brazos viéndole.
-No son excusas…
simplemente eh estado ocupado…- seguía sin mirarme.
-Desde que te
dije que me gustas has estado evitándome y no lo niegues, simplemente quiero
saber la razón ¿hice algo malo?- dije mirándolo acercándome un paso hacia el
notando como el retrocedió.
-¡No te parece
algo malo jugar con los sentimientos de los demás!- el finalmente me miro a los
ojos.
-¿Quién está
jugando con quién?- le dije calmadamente.
-Vienes a decirme
que te gusto cuando puedes tener a la chica que desees, todas las chicas de
este internado están locas por ti, ¿Por qué habría de gustarte alguien como yo?
No me jodas, deja de jugar conmigo- este me mirada bastante enojado mientras yo
me quede con tremenda sorpresa por sus palabras.
-No estoy
jugando… en verdad me gustas… ¿Qué puedo hacer para demostrártelo?- le mire
serio a los ojos.
-Simplemente
estas confundido, lo que sientes por mí es gratitud por ayudarte con tus
exámenes, nada más… así que por favor vete a perseguir faldas como siempre-
dijo pasando por mi lado y marchándose.
Me quede como si fuera de
piedra, la primera vez que era yo quien se confesaba terminaba de esta manera,
así que finalmente sabía lo que era una decepción amorosa. Quizás Sebas tiene
razón y lo que siento es simplemente gratitud y debería olvidarme de él, si,
sea lo mejor. Pero con el pasar de los días seguía sin tener el más mínimo
interés por chicas, y en verdad lo intente, incluso salí con algunas en citas,
pero nada, no sentía absolutamente nada por ninguna de ellas, sin embargo cada
vez que veía a Sebas por los pasillos o en clases mi corazón saltaba, ¿Cómo seguir
negando lo que sentía? Es evidente que el me gustaba.
Un día normal como cualquier
otro iba caminando por los pasillos cuando antes de girar por uno de ellos
escuche a unos chicos hablando y al escuchar que la conversación era sobre
Sebastián Brown me detuve a escuchar. Ellos decían sobre lo desagradable que
era Sebastián.
-Ese
vicepresidente no sé qué se cree, siempre va por ahí como si tuviera autoridad
absoluta sobre todos- decía uno de ellos.
-Sí, es un idiota
ojala alguien le dé una buena golpiza así dejaría de molestar siempre- decía
otro.
-Es verdad no sé
qué se cree ese enano cuatro ojos- dijo el siguiente.
Siguieron diciendo cosa tras
cosa desagradables de Sebas y ya no pude aguantarlo más.
-¿Y ustedes que
se creen al hablar así de él?- dije mirándolos serio.
-Oh el principito
idiota, ¿no te enseñaron a no meterte en las conversaciones de los demás?- dijo
uno de ellos riéndose.
-¿Y a ustedes no
les enseñaron a no hablar pestes de los demás a sus espaldas?- dije cruzándome
de brazos mientras los asesinaba con la mirada, yo no era de los que se metían
en pleitos, pero que hablaran cosas malas de Sebas me enojaba bastante.
-¿Acaso te
importa lo que hablemos de ese vicepresidente imbécil cuatro ojos?- ellos me
rodearon con una actitud desafiante.
-Es mi amigo, y
en definitiva me importa bastante que hablen mal de mis amigos frente a mí-
dije intentando parecer desafiante.
-Porque te
importa ese idiota que se cree mejor que los demás, de seguro llego a ese
puesto mamándosela al director o a alguien más- dijo el último.
-Retráctate de lo
que dices de él, Sebastián es buena persona y no merece que hablen así de él-
dije tomando de la camisa a uno de ellos.
-¿Y si no lo hago
que?- dijo este sonriendo burlonamente.
Le sonreí de manera sádica y ya
no lo aguante más, le di un puñetazo en su tonto rostro que hiso que cayera
hacia atrás patas para arriba, claro que sus amigos no se quedaron sin hacer
nada y se lanzaron sobre mí, en pocos segundos tenia a esos tres chicos
peleando contra mi hasta que un par de minutos después un profesor que pasaba
por ahí fue advertido por unas chicas que veían la pelea y fue a separarnos,
minutos más tarde estábamos los tres en la oficina del director.
El rumor del príncipe encantador
metido por primera vez en una pelea llego a oídos de todo el internado, incluso
mis amigos se enteraron de ello, además del mismo Sebastián el cual pronto
entro por las puertas del director. Pregunto a los presentes que ocurrió pero
nadie quiso hablar incluido yo, no quería que supiera que esos idiotas hablaban
pestes de él a sus espaldas, aunque por mi silencio yo reciba un gran castigo,
no me importaba, solo importaba que Sebastián no se sintiera mal.
Luego de un gran regaño por
parte del director y de recibir los cuatro involucrados un castigo nos dejó ir
finalmente, pero al salir sentí que tomaban mi manga, al girarme note que se
trataba de Sebastián al cual mire sorprendido.
-Vamos- dijo
haciéndome una señal con la cabeza para que lo siguiera.
Le seguí en silencio por los
pasillo hasta que llegamos a la enfermería, en ese momento el doctor no se
encontraba pero aun así Sebas me hiso entrar y comenzó a buscar cosas en el
botiquín de primeros auxilios sacando un algodón y algo para desinfectar las
heridas ya que en efecto tenía varios moretones por mi rostro debido a la
pelea. De forma muy delicada y amable fue curando mis heridas.
-¿Por qué te
metiste en una pelea? Eh buscado tus antecedentes, nunca has tenido ese tipo de
problemas… al menos no en este internado- dijo este mientras curaba mi labio
partido.
-Simplemente
decían cosas… que no me gustaron…- dije desviando la mirada.
-Quiero que me
digas la verdad… no soy el tipo de persona que puedas engañar… dime que
ocurrió- me miro a los ojos y yo suspire.
-Ellos estaban…
hablando cosas malas de ti…- dije mirándole a los ojos como un cachorro
regañado.
-¿Y?- dijo
simplemente haciendo que me sorprendiera.
-¿Cómo que “y”…
acaso no te molesta que estuvieran hablando mal de ti?- dije frunciendo el
ceño.
-Se perfectamente
que los demás alumnos hablan mal de mí por ser demasiado estricto, no es nada
nuevo- dijo encogiéndose de hombros.
-Pues yo no estoy
de acuerdo… no me gusta que hablen mal de ti- dije haciendo un puchero.
-¿Por qué te
importa? No es de ti de quien hablan- dijo este frunciendo el ceño confundido.
-Ya lo sabes…-
dije tomando delicadamente la mano con la que me estaba curando y viéndole a
los ojos- … me gustas y no puedo permitir que hablen mal de la persona que me
gusta.
-Wilder…- se
quedó de boca semi abierta al parecer sin saber que responder- … ¿en verdad lo
dices en serio… no estas bromeando?
-Yo no soy de los
que engañan… lo digo enserio- dije viéndolo a los ojos.
-Wilder… yo… aun
no puedo aceptarlo… yo eh estado enamorado por un chico desde hace años… y
sabes cómo terminó… aun no estoy listo para abrirle mi corazón a alguien más…
necesito pensarlo…- dijo bajando la mirada.
-Comprendo…- dije
también bajando la mirada algo decepcionado – ¿al menos podemos ser amigos?
-¿Amigos?- dijo
Sebastián mirándome con sorpresa en su mirada.
-Si ya sabes,
reunirnos para comer juntos o ver alguna película… es más porque no vienes a
almorzar conmigo y mis amigos, es la hora del almuerzo después de todo- dije
sonriéndole encantadoramente.
-Yo…- él se me
quedo viendo aun con esa sorpresa en su mirada pero después me sorprendió ya
que sonrió levemente, cosa que el rara vez hacia –de acuerdo, un almuerzo no me
matará.
Minutos después estábamos ambos
entrando por las puertas de la cafetería yendo a buscar nuestros almuerzos, la
sorpresa de toda la academia se hiso notar enseguida ya que todos se voltearon
a vernos caminar juntos, note que Sebas se sentía algo incómodo, usualmente
nadie lo miraba, daba tanto miedo que todos evitaban cruzar siquiera su mirada
con la de él, pero yo por mi parte estaba acostumbrado a la atención por lo que
me movía sin problemas. Una vez que conseguimos nuestros almuerzos fuimos hasta
la mesa en la que estaban mis amigos y le ayude a sentarse en una silla a mi
lado. Mis amigos nos miraban sorprendidos, Alek sonrió amablemente, Jim no
dejaba de vernos con sorpresa, al menos Noah era más disimulado.
-Él es Sebastián,
está en nuestra clase… no les molesta que nos acompañe verdad- dije sonriendo a
mis amigos.
-Claro que no,
nos alegra que almuerce con nosotros- dijo Alek sonriéndole y luego miro a
Sebas – me llamo Alek, es un gusto conocerte Sebastián.
-El gusto es mío-
dijo Sebas, parecía tener los modales que se adquieren en la realeza pero en
efecto se le notaba algo incómodo, hay que comprenderlo, usualmente siempre se
sienta solo en una esquina.
-Me llamo Jim,
mucho gusto… nunca te vi almorzando con alguien de aquí, ¿Por qué de repente el
honor?- dijo Jim, él era muy buena persona pero no sabía medir sus palabras y
soltaba estas cuando le venían a la cabeza sin pensarlo.
-Déjalo en paz-
le regaño Alek.
-Solo tengo
curiosidad…- dijo este haciendo un puchero para luego mirarme a mí- ¿Qué te
paso en la cara? A verdad… por lo que dijeron te peleaste con unos chicos… es
raro en ti… para la próxima que decidas pelear llámanos y te ayudaremos a darle
una paliza a cualquiera… bueno… creo que con que Noah pelee bastara- dijo Jim
riendo divertido para ver a Sebas –oye tú también si necesitas ayuda para
pelear pídeselo a Noah… ¿sabías que es cinta negra en varias artes marciales?
Uh definitivamente no querrán meterte con alguno de nosotros- dijo con aires de
grandeza lo que a todos nos hizo reír.
-Te los
presentare formalmente- dije sonriéndole a Sebas- el ya se presentó, es Aleksander
Smith o como lo llamamos Alek, el que habla demasiado es James Lacroze, también
llamado Jim y el callado de ahí es Noah Romano- note que Noah me miro
levantando una ceja a lo que simplemente le sonreí, él era callado pero imponía
respeto- chicos él es Sebastián Brown.
La charla fue amena aunque Sebas
permanecía algo callado, no es propio de él compartir con compañeros del
internado así que entiendo que sea algo tímido al principio. Pero todo marcho
bien, incluso lo invitamos a salir a la ciudad el siguiente domingo y el acepto
por lo cual me sentí muy feliz. Luego de que nos marcháramos a clases Alek tomo
mi brazo para irnos a hablar en otro sitio.
-¿Y ya te le
declaraste?- dijo sonriendo.
-Si… pero dijo
que no estaba listo para aceptar mis sentimientos… así que por el momento solo
somos amigos- dije sonriendo de lado.
-¿Estas bien con
eso?- dijo Alek frunciendo el ceño- ya que tu interés por él no es de
simplemente amigos.
-Lo sé, pero le
daré su tiempo, además yo también soy nuevo en esto de las relaciones de
chicos, me dará tiempo para pensar mejor las cosas.
-Hablando de
forma tan madura… ¿Quién eres y que has hecho con mi amigo Dan?- ambos reímos y
nos marchamos a clases.
Los días siguientes el seguía
almorzando con nosotros pero siempre prefería escuchar a los demás antes de
hablar el mismo, pero sentía como si nos volviéramos más cercanos con cada día
que pasaba. Finalmente llegó el domingo y los cinco nos marchamos a la ciudad a
pasear. Debo decir que tanto yo como mis amigos éramos sumamente atractivos por
lo que desviábamos las miradas de todos, pero el único que devolvía las
miraditas era Jim, Noah y Alek eran indiferentes a esas cosas a sus propios
modos, mientras que yo estaba más concentrado en Sebas con el que iba hablando
más atrás.
Entonces más adelante note que
ocurría algo una chica intentaba sostener una escalera enorme, pero cuando
creyó que la había asegurado la soltó para recoger algo del suelo, en ese
momento la escalera se tambaleo e iba a caer sobre ella, al ver eso corrí
rápidamente e interpuse mi brazo para detener la escalera sujetándola, la chica
asustada se levantó y me ayudo a colocar bien la escalera agradeciéndome la
ayuda algo coquetamente. Me despedí amablemente de ella y seguí caminando.
-¿Estas bien?-
pregunto Jim preocupado.
-Si no fue nada-
todos siguieron caminando pero Sebas me miraba con el ceño fruncido lo cual me
tenía incomodo -¿Qué ocurre?- dije sobándome el brazo.
-Déjame ver- dijo
tomando mi brazo y remangando la camisa que llevaba noto el gran moretón que
tenía en el brazo – esto se ve muy mal ¿Qué no te duele?
-Un poco…- dije
bajando la mirada- pero no es nada… es
decir no está roto ni nada.
-Aun así debe de
dolerte… y que hubiera ocurrido si estuviera roto, no debes hacer cosas
imprudentes como estas- dijo Sebastián regañándome.
-Es que prefiero
salir lastimado a dejar que otra persona se lastime frente a mis ojos… si algo
le hubiera pasado a esa chica sabiendo que yo pude haberla ayudado no me lo
perdonaría- dije haciendo un puchero.
-Y pensaste en
cómo se sentirían tus amigos si te hubieras roto el brazo así… lo preocupados
que estarían… lo preocupado que yo estaría si algo te pasara…- dijo este
mirándome con enojo y luego sonrojándose por sus propias palabras.
-¿En verdad te
preocuparía si algo me pasara?- pregunte con una pequeña sonrisa en mi rostro
notando que mis amigos nos estaban mirando atentamente, a lo que Alek se dio
cuenta de que le pedía que se fueran con la mirada.
-Chicos quiero
uno de aquellos pasteles deliciosos de la panadería de siempre así que vamos-
dijo el empujando a los otros notando como Jim protestaba pero aun así se
marchó.
-¿Por qué te
preocuparía si algo me pasara?- dije yo sonriéndole a Sebas.
-Somos amigos
verdad… por eso- dijo tragando saliva algo nervioso.
-¿En verdad es
por eso?- dije yo dando un paso hacia el a lo que note el sonrojo en su rostro,
dios, se veía tan endemoniadamente lindo. Note que había mucha gente a nuestro
alrededor y no era al mejor lugar para hablar de ello así que tome su mano y a
pesar de sus protestas lo jale hasta un parque en el que estábamos más o menos
solos.
-¿Porque me
trajiste a este lugar? – dijo Sebas desviando la mirada, ¿en verdad este chico
adorable es el mismo al que todo el mundo en el internado teme? En verdad no lo
comprendo.
-Para hablar… ¿en
verdad te preocuparía si algo me pasara?- dije viéndolo a los ojos.
-Cómo te dije
eres mi amigo… es natural que me preocupe…- dijo aun desviando la mirada.
-En verdad me
siento feliz de que Sebas se preocupe por mí- dije sonriendo encantadoramente.
-No me llames así…-
dijo finalmente posando sus ojos en mi observándome unos minutos en silencio,
se sentía cierta tensión en el ambiente en estos momentos.
De pronto sin previo aviso el me
tomo de la camiseta acercándome a él y luego de ponerse de puntitas me beso, un
beso al cual correspondí y que en poco tiempo se volvió más y más profundo.
Todo mi cuerpo reacciono de inmediato, nunca había sentido esto al besar a
alguien, se sentía condenadamente bien, pase mis manos por su cabello pegando aún
más nuestros cuerpos, este beso me hacía desear más y más con cada segundo que
pasaba. Luego de unos minutos nos separamos y yo lo mire a los ojos estando aun
a pocos centímetros de su rostro.
-¿Con esto debo
suponer… que te gusto al menos un poco?- dije sonriendo mirándole directamente
a los ojos.
Sebas permaneció en silencio viéndome,
la tensión sexual se sentía en el aire, y yo sabía que no me apartaría hasta
que el me lo confirmara, el comenzó a retroceder al mismo tiempo que yo me
acercaba de modo de que pronto lo acorrale contra un árbol, con mi cuerpo cubrí
toda escapatoria, él no tenía a donde correr.
-¿Me responderás
o me dejaras con la incógnita?- le dije con una vos sensual.
-Me gustas Dante
Wilder desde hace bastante tiempo… incluso desde antes de que te me declararás…
pero…- dijo el con algo de duda en su mirada.
-¿Pero?- dije mirándole
confundido.
-No quiero salir
lastimado… como te dije tienes a todas las chicas del colegio… incluso atraes a
cualquiera que te vea por la calle… ¿Por qué habrías de estar interesado en un
nerd, enano, cuatrojos y malhumorado como yo?
-No me interesa nadie
más… solo tu… me gusta que seas listo, me gusta que seas bajito y cuatrojos te
hace ver adorable, y en cuanto a lo malhumorado siempre me atrajeron las
personas de carácter fuerte- dije sonriéndole amablemente.
-¿Entonces te
atraen mis defectos?- pregunto el escépticamente.
-No solo tus
defectos, también tus virtudes… dices que eres atemorizante pero siempre has
sido bueno conmigo, me gusta tu dedicación a todo lo que haces, tu fortaleza…
me gusta todo de ti- le sonreí seductoramente – me gustas ¿es tan difícil de
creer?
-¿En verdad
hablas enserio… no me mientes?- sus ojos expresaban una ternura que me hacía
derretir el corazón.
-Yo siempre digo
lo que pienso, no soy de los que mienten con cosas así… - le mire un momento,
el aun parecía tener confusión en su mirada -¿quieres ser mi novio?- le
pregunte finalmente.
-¿Que…?- había tremenda
confusión en su mirada, dios, ¿Cómo podía ser tan adorable?, él se tomó
bastante tiempo en responderme, parecía querer torturarme.
-Por favor, respóndeme,
me estas torturando- dije sonriendo levemente.
-Si…- dijo
simplemente y lo mire con sorpresa directo a sus ojos.
-¿Si qué?- dije
queriendo que lo diga claramente.
-Si quiero ser tu
novio- dijo sonriendo levemente.
No pude resistir que una gran sonrisa
e formara en mi rostro así que volví a acercarme y tome nuevamente sus labios,
hice que abriera sus labios para así poder meter mi lengua y profundizar ese
beso, se notaba que él nunca había besado a nadie por la inexperiencia que
demostraba pero debo decir que el chico aprende rápido pues en poco tiempo su
beso se tornó bastante candente. Estuvimos besándonos por unos minutos y al
separarnos nos miramos sonriéndonos.
-¿Pero puedo pedirte
algo?- dijo el bajando la mirada.
-Lo que quieras
cariño- dije sonriéndole coquetamente mientras tomaba su mano.
-Aun no estoy
listo para decirle a nadie sobre esto… ¿podemos… mantenerlo en secreto?- dijo mirándome
a los ojos temeroso.
-¿Quieres
mantenerlo en secreto?- pregunte sorprendido, en efecto era la primera vez que
me pedían mantener una relación en secreto.
-Si… yo… debes
saber que eres mi primer novio… no estoy aun familiarizado con esta situación…
necesito tiempo para adaptarme… - dijo este y luego me miro algo avergonzado- entenderé
si no te gusta esto y quieres dejarlo hasta aquí y… - coloque un dedo sobre su
boca para silenciarlo.
-Tranquilo,
esperaremos para hacerlo oficial frente a los demás hasta que estés listo ¿sí?,
quiero que te sientas cómodo y no obligarte a nada- dije sonriendo notando como
sus ojos parecían embelesados- ¿pero mientras estemos solos podemos… besarnos y
todo eso verdad?- dije sonriendo seductoramente.
-Supongo que si…
no te burles de mi luego de decir esto pero… me gusto besarte…- note un sonrojo
en sus mejillas luego de decir eso.
-Pues debes saber
que puedes besarme cuando gustes cariño- lleve mi mano a su mejilla acariciándola
suavemente.
Estuvimos caminando juntos un
tiempo por el parque tomados de las manos, claro que llame a Alek para que no
se preocuparan por nosotros y que volveríamos solos al internado, finalmente
cuando comenzaba a obscurecer decidimos volver, al entrar tuvimos que soltarnos
las manos pues ya se comenzaban a ver estudiantes. Acompañe a Sebas hasta su
habitación y estando en su puerta mire a los costados asegurándome de que no
hubiera nadie para luego acercarme y besarle de forma bastante apasionada para
luego marcharme a mi habitación.
Pasaron los días y seguíamos con
nuestra relación secreta, el único que sabía de esta era Alek, y es que a él
era imposible engañarlo pues me conocía demasiado bien. Cada vez que teníamos oportunidad
de estar solos nos comíamos a besos, quien diría que estos días pacíficos no durarían
por siempre.
Continuara…
Jim se dirigía a
su habitación luego de estar hablando con unas chicas que estaban interesadas
en el cuándo sin querer se tropieza con alguien, al levantar la mirada para
disculparse se da cuenta de que se trata de Tomás y por sus miradas es más que
evidente que no se agradan nada…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario