sábado, 12 de diciembre de 2020

Capítulo 4: ¿Tan difícil es admitirlo?

 Say Londey: hola eh traído el capítulo 4 de esta historia, para los que quizás leen esto por primera vez es una historia yaoi o sea Chico x chico, si te gusta pues puedes leerlo ^^.


        Mi nombre es Dante Wilder, pero todo el mundo en la academia me llama Dan, tengo 16 años y asistió a la Academia de los Sauces. Mi vida en la academia es muy placentera, el asistir a un internado fue lo mejor que me pudo pasar puesto que yo no me llevo del todo bien con mi familia, en pocas palabras ellos tienen expectativas que por más que me esfuerce no puedo cumplir. Todo estaba marchando perfectamente, a pesar de últimamente haber tenido mala suerte en mis estudios al fin mis calificaciones estaban subiendo, y todo se lo debo a una persona, la cual actualmente es la causa de una gran confusión en mi cerebro.

           Luego de pasar cada vez más tiempo con mi tutor poco a poco fui desarrollando sentimientos contradictorios por este, porque contradictorios, pues me comencé a enamorar de él a pesar de que nunca en la vida me han gustado los hombres, siempre eh salido con chicas, por ello mi cabeza es una gran enredadera de emociones y pensamientos extraños. Pero lo peor de todo es que el objeto de mi gran confusión me ha estado ignorando por completo, es más cada vez que me ve este sale corriendo o simplemente me ignora poniendo alguna excusa.

          Cada vez que me encuentro a Sebastián Brown él siempre tiene la excusa de que tiene trabajo en el consejo estudiantil pues él es el vicepresidente de este y como los exámenes han acabado ya no tengo mis tutorías diarias con él. Dicho sea de paso gracias a él eh aprobado todos los exámenes y por ello no tendré que repetir el año.

                Incluso mis amigos me comentan que no parezco el mismo y que me la paso en las nubes, pero que puedo hacer si el objeto de mi pesar no quiere siquiera dirigirme la palabra, no lo entiendo, si el no siente lo mismo por mí porque simplemente no me lo dice a la cara, yo mismo me le confesé directamente, no soy de los que dan rodeos, si quiero decirle algo a alguien simplemente se lo digo, no es tan difícil como se imaginan. No eh sabido cómo hablar con mis amigos sobre ese tema puesto que como dije antes nunca estuve enamorado de un chico… sé que me estoy contradiciendo ahora mismo puesto que dije que siempre digo las cosas a la cara y ahora no les comento a mis amigos, como ven también comprobé que mi mente es un desastre en estos momentos.

                En uno de esos días normales nuevamente mis amigos me encontraron con una actitud extraña, ya no era tan risueño como suelo serlo. Alek en especial fue el que más lo noto pero no quiso decir nada, el simplemente espero a que Jim y Noah se marcharan a sus clases para encararme a solas pues ambos teníamos hora libre. Él simplemente me llevo hasta una parte apartada del jardín y finalmente comenzó el interrogatorio.

-Dan, te conozco hace años y se detectar cuando tienes algo carcomiendo tu cabeza ¿Qué te ocurre?- dijo este cruzándose de brazos.

-¿A qué te refieres?- dije con una sonrisa nerviosa.

-¿Hablaras o tengo que recurrir a pedirle a Noah que te haga una llave?- dijo este levantando una ceja.

-Noooo por favor, casi me mata la última vez… dios donde aprendió esos movimientos ese chico- dije riendo levemente.

-Entonces habla- dijo apurándome.

-Vale… supongo que no puedo engañarte… la cosa es que eh estado confundido ya que creo… que me gusta alguien…- dije suspirando.

-¿Y eso? Tu nunca tienes nervios por salir con una chica… has tenido tantas novias que no las puedo contar- dijo este sonriendo y yo sonreí nervioso.

-La cosa es que… quien me gusta no es una chica…- le mire ahora nervioso por su reacción.

-Entonces te gusta un chico… ¿aun así porque estabas tan nervioso por contármelo? Sabes bien que yo jamás te juzgaría… incluso sabes que a mí también me gusta un hombre, ¿acaso no confías en mí?- dijo este al parecer algo decepcionado de mí no por gustarme un chico sino por ocultárselo.

-Sí, sé que has estado enamorado de Víctor por años… y si confío en ti… pero el problema no es en sí que me guste un hombre… sino que es la primera vez que me siento así… nunca me sentí de esta forma por una mujer, cada vez que lo veo mi corazón late fuertemente… es la primera vez que me siento así- dije sincerándome completamente pues en efecto el problema no era el género del objeto de mi admiración sino lo que me hacía sentir.

-Así que finalmente te has dado cuenta de que te gusta Sebastián- dijo Alek sonriendo amablemente.

-¿Cómo sabes que se trata de Sebastián?- le mire sorprendido.

-Pues es el único chico con el que has estado conviviendo mucho, aparte de Jim, Noah y yo, pero no creí que nosotros te gustáramos, además con lo que acabas de decir me lo has confirmado- rio divertido.

-En verdad eres observador- dije pasando una mano por mi nuca algo nervioso.

-Y tu un idiota despistado- dijo este en forma de regaño.

-¿Bien ahora que lo sabes tienes algún consejo?-dije suspirando.

-Dile lo que sientes- dijo simplemente encogiéndose de hombros.

-Ya lo hice- dije suspirando y bajando la mirada –pero en ese momento no me contesto y simplemente se fue corriendo… y desde entonces me ha estado evitando por completo.

-Ya veo…- dijo Alek desviando la mirada pensativo para luego volver a mirarme- pero si no te ha contestado nada ¿Cómo sabes que él no siente lo mismo?

-Creo que salir corriendo luego de confesarme es suficiente muestra de que no siente lo mismo- dije bajando la mirada.

-No lo sabes, tú estás acostumbrado a que se te declaren, pero Sebastián no tiene reseñas de haber tenido pareja nunca… quizás fue el shock del momento, deberías intentar hablar con él- dijo Alek, él siempre era demasiado maduro.

-Tu crees… pero el siempre evita hablarme- dije volviendo a suspirar.

-Pues sigue insistiendo hasta tener una oportunidad de hablar seriamente con él- dijo colocando una mano sobre mi hombro como símbolo de apoyo, yo asentí, supongo que debía hacer lo que Alek me decía.

                Los siguientes días intente hablar con Sebas pero cada vez que me acercaba él ponía la excusa del consejo o que tenía que estudiar entre otras, pero la insistencia tiene sus frutos, pues en una ocasión lo vi caminando con el presidente y me acerque para preguntarle si podía hablarle, y este quiso poner la excusa de que estaba ocupado por el consejo, pero el buen y amable presidente le dijo que no se preocupara y fuera a hablar conmigo ya que no tenían demasiado trabajo, Sebas no tuvo otra opción más que aceptar y ambos fuimos a una zona donde estábamos solos.

-¿Por qué me has estado evitando?- pregunte directamente.

-No te eh estado evitando- dijo este sin mirarme a los ojos.

-¿Entonces porque cada vez que quiero hablarte pones una excusa?- me curse de brazos viéndole.

-No son excusas… simplemente eh estado ocupado…- seguía sin mirarme.

-Desde que te dije que me gustas has estado evitándome y no lo niegues, simplemente quiero saber la razón ¿hice algo malo?- dije mirándolo acercándome un paso hacia el notando como el retrocedió.

-¡No te parece algo malo jugar con los sentimientos de los demás!- el finalmente me miro a los ojos.

-¿Quién está jugando con quién?- le dije calmadamente.

-Vienes a decirme que te gusto cuando puedes tener a la chica que desees, todas las chicas de este internado están locas por ti, ¿Por qué habría de gustarte alguien como yo? No me jodas, deja de jugar conmigo- este me mirada bastante enojado mientras yo me quede con tremenda sorpresa por sus palabras.

-No estoy jugando… en verdad me gustas… ¿Qué puedo hacer para demostrártelo?- le mire serio a los ojos.

-Simplemente estas confundido, lo que sientes por mí es gratitud por ayudarte con tus exámenes, nada más… así que por favor vete a perseguir faldas como siempre- dijo pasando por mi lado y marchándose.

                Me quede como si fuera de piedra, la primera vez que era yo quien se confesaba terminaba de esta manera, así que finalmente sabía lo que era una decepción amorosa. Quizás Sebas tiene razón y lo que siento es simplemente gratitud y debería olvidarme de él, si, sea lo mejor. Pero con el pasar de los días seguía sin tener el más mínimo interés por chicas, y en verdad lo intente, incluso salí con algunas en citas, pero nada, no sentía absolutamente nada por ninguna de ellas, sin embargo cada vez que veía a Sebas por los pasillos o en clases mi corazón saltaba, ¿Cómo seguir negando lo que sentía? Es evidente que el me gustaba.

                Un día normal como cualquier otro iba caminando por los pasillos cuando antes de girar por uno de ellos escuche a unos chicos hablando y al escuchar que la conversación era sobre Sebastián Brown me detuve a escuchar. Ellos decían sobre lo desagradable que era Sebastián.

-Ese vicepresidente no sé qué se cree, siempre va por ahí como si tuviera autoridad absoluta sobre todos- decía uno de ellos.

-Sí, es un idiota ojala alguien le dé una buena golpiza así dejaría de molestar siempre- decía otro.

-Es verdad no sé qué se cree ese enano cuatro ojos- dijo el siguiente.

                Siguieron diciendo cosa tras cosa desagradables de Sebas y ya no pude aguantarlo más.

-¿Y ustedes que se creen al hablar así de él?- dije mirándolos serio.

-Oh el principito idiota, ¿no te enseñaron a no meterte en las conversaciones de los demás?- dijo uno de ellos riéndose.

-¿Y a ustedes no les enseñaron a no hablar pestes de los demás a sus espaldas?- dije cruzándome de brazos mientras los asesinaba con la mirada, yo no era de los que se metían en pleitos, pero que hablaran cosas malas de Sebas me enojaba bastante.

-¿Acaso te importa lo que hablemos de ese vicepresidente imbécil cuatro ojos?- ellos me rodearon con una actitud desafiante.

-Es mi amigo, y en definitiva me importa bastante que hablen mal de mis amigos frente a mí- dije intentando parecer desafiante.

-Porque te importa ese idiota que se cree mejor que los demás, de seguro llego a ese puesto mamándosela al director o a alguien más- dijo el último.

-Retráctate de lo que dices de él, Sebastián es buena persona y no merece que hablen así de él- dije tomando de la camisa a uno de ellos.

-¿Y si no lo hago que?- dijo este sonriendo burlonamente.

                Le sonreí de manera sádica y ya no lo aguante más, le di un puñetazo en su tonto rostro que hiso que cayera hacia atrás patas para arriba, claro que sus amigos no se quedaron sin hacer nada y se lanzaron sobre mí, en pocos segundos tenia a esos tres chicos peleando contra mi hasta que un par de minutos después un profesor que pasaba por ahí fue advertido por unas chicas que veían la pelea y fue a separarnos, minutos más tarde estábamos los tres en la oficina del director.

                El rumor del príncipe encantador metido por primera vez en una pelea llego a oídos de todo el internado, incluso mis amigos se enteraron de ello, además del mismo Sebastián el cual pronto entro por las puertas del director. Pregunto a los presentes que ocurrió pero nadie quiso hablar incluido yo, no quería que supiera que esos idiotas hablaban pestes de él a sus espaldas, aunque por mi silencio yo reciba un gran castigo, no me importaba, solo importaba que Sebastián no se sintiera mal.

                Luego de un gran regaño por parte del director y de recibir los cuatro involucrados un castigo nos dejó ir finalmente, pero al salir sentí que tomaban mi manga, al girarme note que se trataba de Sebastián al cual mire sorprendido.

-Vamos- dijo haciéndome una señal con la cabeza para que lo siguiera.

                Le seguí en silencio por los pasillo hasta que llegamos a la enfermería, en ese momento el doctor no se encontraba pero aun así Sebas me hiso entrar y comenzó a buscar cosas en el botiquín de primeros auxilios sacando un algodón y algo para desinfectar las heridas ya que en efecto tenía varios moretones por mi rostro debido a la pelea. De forma muy delicada y amable fue curando mis heridas.

-¿Por qué te metiste en una pelea? Eh buscado tus antecedentes, nunca has tenido ese tipo de problemas… al menos no en este internado- dijo este mientras curaba mi labio partido.

-Simplemente decían cosas… que no me gustaron…- dije desviando la mirada.

-Quiero que me digas la verdad… no soy el tipo de persona que puedas engañar… dime que ocurrió- me miro a los ojos y yo suspire.

-Ellos estaban… hablando cosas malas de ti…- dije mirándole a los ojos como un cachorro regañado.

-¿Y?- dijo simplemente haciendo que me sorprendiera.

-¿Cómo que “y”… acaso no te molesta que estuvieran hablando mal de ti?- dije frunciendo el ceño.

-Se perfectamente que los demás alumnos hablan mal de mí por ser demasiado estricto, no es nada nuevo- dijo encogiéndose de hombros.

-Pues yo no estoy de acuerdo… no me gusta que hablen mal de ti- dije haciendo un puchero.

-¿Por qué te importa? No es de ti de quien hablan- dijo este frunciendo el ceño confundido.

-Ya lo sabes…- dije tomando delicadamente la mano con la que me estaba curando y viéndole a los ojos- … me gustas y no puedo permitir que hablen mal de la persona que me gusta.

-Wilder…- se quedó de boca semi abierta al parecer sin saber que responder- … ¿en verdad lo dices en serio… no estas bromeando?

-Yo no soy de los que engañan… lo digo enserio- dije viéndolo a los ojos.

-Wilder… yo… aun no puedo aceptarlo… yo eh estado enamorado por un chico desde hace años… y sabes cómo terminó… aun no estoy listo para abrirle mi corazón a alguien más… necesito pensarlo…- dijo bajando la mirada.

-Comprendo…- dije también bajando la mirada algo decepcionado – ¿al menos podemos ser amigos?

-¿Amigos?- dijo Sebastián mirándome con sorpresa en su mirada.

-Si ya sabes, reunirnos para comer juntos o ver alguna película… es más porque no vienes a almorzar conmigo y mis amigos, es la hora del almuerzo después de todo- dije sonriéndole encantadoramente.

-Yo…- él se me quedo viendo aun con esa sorpresa en su mirada pero después me sorprendió ya que sonrió levemente, cosa que el rara vez hacia –de acuerdo, un almuerzo no me matará.

                Minutos después estábamos ambos entrando por las puertas de la cafetería yendo a buscar nuestros almuerzos, la sorpresa de toda la academia se hiso notar enseguida ya que todos se voltearon a vernos caminar juntos, note que Sebas se sentía algo incómodo, usualmente nadie lo miraba, daba tanto miedo que todos evitaban cruzar siquiera su mirada con la de él, pero yo por mi parte estaba acostumbrado a la atención por lo que me movía sin problemas. Una vez que conseguimos nuestros almuerzos fuimos hasta la mesa en la que estaban mis amigos y le ayude a sentarse en una silla a mi lado. Mis amigos nos miraban sorprendidos, Alek sonrió amablemente, Jim no dejaba de vernos con sorpresa, al menos Noah era más disimulado.

-Él es Sebastián, está en nuestra clase… no les molesta que nos acompañe verdad- dije sonriendo a mis amigos.

-Claro que no, nos alegra que almuerce con nosotros- dijo Alek sonriéndole y luego miro a Sebas – me llamo Alek, es un gusto conocerte Sebastián.

-El gusto es mío- dijo Sebas, parecía tener los modales que se adquieren en la realeza pero en efecto se le notaba algo incómodo, hay que comprenderlo, usualmente siempre se sienta solo en una esquina.

-Me llamo Jim, mucho gusto… nunca te vi almorzando con alguien de aquí, ¿Por qué de repente el honor?- dijo Jim, él era muy buena persona pero no sabía medir sus palabras y soltaba estas cuando le venían a la cabeza sin pensarlo.

-Déjalo en paz- le regaño Alek.

-Solo tengo curiosidad…- dijo este haciendo un puchero para luego mirarme a mí- ¿Qué te paso en la cara? A verdad… por lo que dijeron te peleaste con unos chicos… es raro en ti… para la próxima que decidas pelear llámanos y te ayudaremos a darle una paliza a cualquiera… bueno… creo que con que Noah pelee bastara- dijo Jim riendo divertido para ver a Sebas –oye tú también si necesitas ayuda para pelear pídeselo a Noah… ¿sabías que es cinta negra en varias artes marciales? Uh definitivamente no querrán meterte con alguno de nosotros- dijo con aires de grandeza lo que a todos nos hizo reír.

-Te los presentare formalmente- dije sonriéndole a Sebas- el ya se presentó, es Aleksander Smith o como lo llamamos Alek, el que habla demasiado es James Lacroze, también llamado Jim y el callado de ahí es Noah Romano- note que Noah me miro levantando una ceja a lo que simplemente le sonreí, él era callado pero imponía respeto- chicos él es Sebastián Brown.

                La charla fue amena aunque Sebas permanecía algo callado, no es propio de él compartir con compañeros del internado así que entiendo que sea algo tímido al principio. Pero todo marcho bien, incluso lo invitamos a salir a la ciudad el siguiente domingo y el acepto por lo cual me sentí muy feliz. Luego de que nos marcháramos a clases Alek tomo mi brazo para irnos a hablar en otro sitio.

-¿Y ya te le declaraste?- dijo sonriendo.

-Si… pero dijo que no estaba listo para aceptar mis sentimientos… así que por el momento solo somos amigos- dije sonriendo de lado.

-¿Estas bien con eso?- dijo Alek frunciendo el ceño- ya que tu interés por él no es de simplemente amigos.

-Lo sé, pero le daré su tiempo, además yo también soy nuevo en esto de las relaciones de chicos, me dará tiempo para pensar mejor las cosas.

-Hablando de forma tan madura… ¿Quién eres y que has hecho con mi amigo Dan?- ambos reímos y nos marchamos a clases.

                Los días siguientes el seguía almorzando con nosotros pero siempre prefería escuchar a los demás antes de hablar el mismo, pero sentía como si nos volviéramos más cercanos con cada día que pasaba. Finalmente llegó el domingo y los cinco nos marchamos a la ciudad a pasear. Debo decir que tanto yo como mis amigos éramos sumamente atractivos por lo que desviábamos las miradas de todos, pero el único que devolvía las miraditas era Jim, Noah y Alek eran indiferentes a esas cosas a sus propios modos, mientras que yo estaba más concentrado en Sebas con el que iba hablando más atrás.

                Entonces más adelante note que ocurría algo una chica intentaba sostener una escalera enorme, pero cuando creyó que la había asegurado la soltó para recoger algo del suelo, en ese momento la escalera se tambaleo e iba a caer sobre ella, al ver eso corrí rápidamente e interpuse mi brazo para detener la escalera sujetándola, la chica asustada se levantó y me ayudo a colocar bien la escalera agradeciéndome la ayuda algo coquetamente. Me despedí amablemente de ella y seguí caminando.

-¿Estas bien?- pregunto Jim preocupado.

-Si no fue nada- todos siguieron caminando pero Sebas me miraba con el ceño fruncido lo cual me tenía incomodo -¿Qué ocurre?- dije sobándome el brazo.

-Déjame ver- dijo tomando mi brazo y remangando la camisa que llevaba noto el gran moretón que tenía en el brazo – esto se ve muy mal ¿Qué no te duele?

-Un poco…- dije bajando la mirada-  pero no es nada… es decir no está roto ni nada.

-Aun así debe de dolerte… y que hubiera ocurrido si estuviera roto, no debes hacer cosas imprudentes como estas- dijo Sebastián regañándome.

-Es que prefiero salir lastimado a dejar que otra persona se lastime frente a mis ojos… si algo le hubiera pasado a esa chica sabiendo que yo pude haberla ayudado no me lo perdonaría- dije haciendo un puchero.

-Y pensaste en cómo se sentirían tus amigos si te hubieras roto el brazo así… lo preocupados que estarían… lo preocupado que yo estaría si algo te pasara…- dijo este mirándome con enojo y luego sonrojándose por sus propias palabras.

-¿En verdad te preocuparía si algo me pasara?- pregunte con una pequeña sonrisa en mi rostro notando que mis amigos nos estaban mirando atentamente, a lo que Alek se dio cuenta de que le pedía que se fueran con la mirada.

-Chicos quiero uno de aquellos pasteles deliciosos de la panadería de siempre así que vamos- dijo el empujando a los otros notando como Jim protestaba pero aun así se marchó.

-¿Por qué te preocuparía si algo me pasara?- dije yo sonriéndole a Sebas.

-Somos amigos verdad… por eso- dijo tragando saliva algo nervioso.

-¿En verdad es por eso?- dije yo dando un paso hacia el a lo que note el sonrojo en su rostro, dios, se veía tan endemoniadamente lindo. Note que había mucha gente a nuestro alrededor y no era al mejor lugar para hablar de ello así que tome su mano y a pesar de sus protestas lo jale hasta un parque en el que estábamos más o menos solos.

-¿Porque me trajiste a este lugar? – dijo Sebas desviando la mirada, ¿en verdad este chico adorable es el mismo al que todo el mundo en el internado teme? En verdad no lo comprendo.

-Para hablar… ¿en verdad te preocuparía si algo me pasara?- dije viéndolo a los ojos.

-Cómo te dije eres mi amigo… es natural que me preocupe…- dijo aun desviando la mirada.

-En verdad me siento feliz de que Sebas se preocupe por mí- dije sonriendo encantadoramente.

-No me llames así…- dijo finalmente posando sus ojos en mi observándome unos minutos en silencio, se sentía cierta tensión en el ambiente en estos momentos.

                De pronto sin previo aviso el me tomo de la camiseta acercándome a él y luego de ponerse de puntitas me beso, un beso al cual correspondí y que en poco tiempo se volvió más y más profundo. Todo mi cuerpo reacciono de inmediato, nunca había sentido esto al besar a alguien, se sentía condenadamente bien, pase mis manos por su cabello pegando aún más nuestros cuerpos, este beso me hacía desear más y más con cada segundo que pasaba. Luego de unos minutos nos separamos y yo lo mire a los ojos estando aun a pocos centímetros de su rostro.

-¿Con esto debo suponer… que te gusto al menos un poco?- dije sonriendo mirándole directamente a los ojos.

                Sebas permaneció en silencio viéndome, la tensión sexual se sentía en el aire, y yo sabía que no me apartaría hasta que el me lo confirmara, el comenzó a retroceder al mismo tiempo que yo me acercaba de modo de que pronto lo acorrale contra un árbol, con mi cuerpo cubrí toda escapatoria, él no tenía a donde correr.

-¿Me responderás o me dejaras con la incógnita?- le dije con una vos sensual.

-Me gustas Dante Wilder desde hace bastante tiempo… incluso desde antes de que te me declararás… pero…- dijo el con algo de duda en su mirada.

-¿Pero?- dije mirándole confundido.

-No quiero salir lastimado… como te dije tienes a todas las chicas del colegio… incluso atraes a cualquiera que te vea por la calle… ¿Por qué habrías de estar interesado en un nerd, enano, cuatrojos y malhumorado como yo?

-No me interesa nadie más… solo tu… me gusta que seas listo, me gusta que seas bajito y cuatrojos te hace ver adorable, y en cuanto a lo malhumorado siempre me atrajeron las personas de carácter fuerte- dije sonriéndole amablemente.

-¿Entonces te atraen mis defectos?- pregunto el escépticamente.

-No solo tus defectos, también tus virtudes… dices que eres atemorizante pero siempre has sido bueno conmigo, me gusta tu dedicación a todo lo que haces, tu fortaleza… me gusta todo de ti- le sonreí seductoramente – me gustas ¿es tan difícil de creer?

-¿En verdad hablas enserio… no me mientes?- sus ojos expresaban una ternura que me hacía derretir el corazón.

-Yo siempre digo lo que pienso, no soy de los que mienten con cosas así… - le mire un momento, el aun parecía tener confusión en su mirada -¿quieres ser mi novio?- le pregunte finalmente.

-¿Que…?- había tremenda confusión en su mirada, dios, ¿Cómo podía ser tan adorable?, él se tomó bastante tiempo en responderme, parecía querer torturarme.

-Por favor, respóndeme, me estas torturando- dije sonriendo levemente.

-Si…- dijo simplemente y lo mire con sorpresa directo a sus ojos.

-¿Si qué?- dije queriendo que lo diga claramente.

-Si quiero ser tu novio- dijo sonriendo levemente.

                No pude resistir que una gran sonrisa e formara en mi rostro así que volví a acercarme y tome nuevamente sus labios, hice que abriera sus labios para así poder meter mi lengua y profundizar ese beso, se notaba que él nunca había besado a nadie por la inexperiencia que demostraba pero debo decir que el chico aprende rápido pues en poco tiempo su beso se tornó bastante candente. Estuvimos besándonos por unos minutos y al separarnos nos miramos sonriéndonos.

-¿Pero puedo pedirte algo?- dijo el bajando la mirada.

-Lo que quieras cariño- dije sonriéndole coquetamente mientras tomaba su mano.

-Aun no estoy listo para decirle a nadie sobre esto… ¿podemos… mantenerlo en secreto?- dijo mirándome a los ojos temeroso.

-¿Quieres mantenerlo en secreto?- pregunte sorprendido, en efecto era la primera vez que me pedían mantener una relación en secreto.

-Si… yo… debes saber que eres mi primer novio… no estoy aun familiarizado con esta situación… necesito tiempo para adaptarme… - dijo este y luego me miro algo avergonzado- entenderé si no te gusta esto y quieres dejarlo hasta aquí y… - coloque un dedo sobre su boca para silenciarlo.

-Tranquilo, esperaremos para hacerlo oficial frente a los demás hasta que estés listo ¿sí?, quiero que te sientas cómodo y no obligarte a nada- dije sonriendo notando como sus ojos parecían embelesados- ¿pero mientras estemos solos podemos… besarnos y todo eso verdad?- dije sonriendo seductoramente.

-Supongo que si… no te burles de mi luego de decir esto pero… me gusto besarte…- note un sonrojo en sus mejillas luego de decir eso.

-Pues debes saber que puedes besarme cuando gustes cariño- lleve mi mano a su mejilla acariciándola suavemente.

                Estuvimos caminando juntos un tiempo por el parque tomados de las manos, claro que llame a Alek para que no se preocuparan por nosotros y que volveríamos solos al internado, finalmente cuando comenzaba a obscurecer decidimos volver, al entrar tuvimos que soltarnos las manos pues ya se comenzaban a ver estudiantes. Acompañe a Sebas hasta su habitación y estando en su puerta mire a los costados asegurándome de que no hubiera nadie para luego acercarme y besarle de forma bastante apasionada para luego marcharme a mi habitación.  

                Pasaron los días y seguíamos con nuestra relación secreta, el único que sabía de esta era Alek, y es que a él era imposible engañarlo pues me conocía demasiado bien. Cada vez que teníamos oportunidad de estar solos nos comíamos a besos, quien diría que estos días pacíficos no durarían por siempre.

Continuara…

Jim se dirigía a su habitación luego de estar hablando con unas chicas que estaban interesadas en el cuándo sin querer se tropieza con alguien, al levantar la mirada para disculparse se da cuenta de que se trata de Tomás y por sus miradas es más que evidente que no se agradan nada…

               

Say Londey: gracias por leer, en cuanto pueda subiré el siguiente capitulo, byee. ^^

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Capítulo 5: Creía odiare, pero…

 Say: hola aquí traigo la quinta parte de esta historia haciendo aparición la tercera pareja, debo recordarles que estas historias son boys ...